Al microscopio

Una historia entre viñedos

Finca Buytron es un lugar donde se mezclan la historia y la leyenda y donde la casa y la campiña cordobesa te atrapan

Hace un par de fines de semana que, después de mucho tiempo, recuperé el placer de viajar junto a mi grupo de amigos. Varios meses atrás había llegado a mi poder información sobre una finca situada muy cerca de Montilla que parecía, a priori, un lugar encantador situado entre viñas y olivos, la Finca Buytron. Así pues, planeé al detalle la estancia de lo que sería un fin de semana, largo para algunos y más corto para otros que, por ser más jóvenes, no se encuentran "felizmente jubilados".

La realidad superó con creces mis expectativas y nos encontramos con una casa restaurada al detalle y que conserva todavía elementos de su arquitectura tradicional como techos y vigas de madera, suelos de antaño en la cocina, muros centenarios y una noria romana rodeada de olmos con varios siglos cuyos troncos y raíces forman un todo con el muro que la rodea. Los viñedos, con su color ya otoñal, rodean la casa donde también encontramos naranjos, moreras, álamos, laureles y aromáticas junto al porche. Al llegar la noche, la oscuridad y el silencio animan a ver las estrellas en el exterior de la casa. La amabilidad de los dueños de la finca, la enóloga Rocío Márquez y su marido Enrique, han colaborado también para que estos días hayan sido inolvidables.

Pero la casa transmitía mucho más de lo que veíamos… Los actuales dueños me cuentan que a comienzos del siglo XVI la casa perteneció a los Marqueses de Priego, que la tenían como huerta, desde donde se dice que se abastecía de nardos a la corte de la Reina Isabel y se cultivaba la famosa alcachofa montillana. Uno de sus administradores, el licenciado Luis de Buytron, solicitó la propiedad de dicha huerta como consta en testamento en 1567, siendo por tanto la primera propiedad privada de la zona, que pasó a alguien que no pertenecía a la nobleza, tomando así el nombre de su propietario. María Dolores Ramírez Ponferrada, historiadora e investigadora montillana, me aporta más datos de la historia de la finca. Pasado el tiempo, según consta en el Archivo Histórico Provincial de Córdoba, en 1665 pasa a manos de una religiosa del Convento de Santa Clara en Montilla, sor María Trinidad, hija de Domingo García Vidal, "una huerta en la cañada de Buitron", que entrega como dote al entrar en el convento. Aunque las monjas tenían voto de pobreza, para evitar que pidieran limosna por las calles era costumbre que al ingresar en el convento entregaran dicha dote. Parece también que Inca Garcilaso de la Vega llegó a tener una viña en la misma zona. Es probable que al llegar la desamortización esta propiedad pasara a otras manos hasta llegar a la propietaria actual. Finca Buytron es por tanto un lugar donde se mezclan la historia y la leyenda y donde la casa y la campiña cordobesa te atrapan desde el primer momento que llegas a ellas.

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