Galería Gráfica

La lucha contra el narcotráfico en el Campo de Gibraltar

El contrabando y, más recientemente, el narcotráfico siempre han estado vinculados a la comarca del Campo de Gibraltar. En los últimos años muchos colectivos e instituciones han criticado con dureza a los medios de comunicación por mostrar las consecuencias y resultados de estas actividades ilícitas en la zona. El intentar mirar hacia otro lado no puede ser la solución a un problema arraigado en lo más profundo de la sociedad campogibraltareña, maltratada por el paro, la falta de infraestructuras, de recursos y desamparada históricamente por gobiernos que la han tratado como un juguete roto, un muñeco de trapo que se deshace lentamente, sin intención de repararlo porque parece inevitable que sus hilos se sigan descosiendo. Más allá de los daños económicos y sanitarios que provocan estos negocios ilegales, el principal perjuicio se da en la transformación que produce en diversos sectores sociales: los grandes beneficios que se generan provocan una tolerancia generalizada hacia esas actividades, dando lugar a una escasa especialización de la mano de obra, ligada al abandono escolar temprano y el absentismo. Empobreciendo culturalmente a generaciones enteras que se escudan en el abandono administrativo para justificar sus oscuros negocios; “es pa comé”, se suele decir. La supuesta nobleza de los inicios se ha ido diluyendo, poco a poco, en el fiero capitalismo que alimenta los más bajos instintos de la naturaleza humana, extendiéndose lentamente por todo el tejido social de la comarca, similar a las raíces de un gran ficus, que busca desesperadamente el agua arrasando con todo lo que encuentran a su paso. Aunque los tiempos han cambiado a lo largo de estos siglos, las escenas y sus escenarios se siguen repitiendo en el Campo de Gibraltar, una comarca cautiva dentro de un paraíso geográfico que le otorga idílicos paisajes e infinidad de posibilidades y que, a la vez, tanto le quita. Una comarca poseedora de una idiosincrasia muy particular, forjada por el abandono de un Estado que nunca quiso estar, por el buscavidas y el viento de levante, que confunde a los valientes y envalentona a los cobardes. Con un amasijo de realidades que se entremezclan entre sí, como trazos de pintura que tratan de imponerse en la tela de un gran lienzo, uno sobre otro, del mismo o de diferente color, luchando por componer algo nuevo con cada
brochazo, pero que, en realidad, siguen guiándose por las antiguas líneas del boceto de su pasado. Este trabajo trata de mostrar el objeto del mal endémico que afecta a la comarca y de las huellas que va dejando en su sociedad, a través de incidentes y hechos que se han ido produciendo a lo largo de la última década registrados por los medios de comunicación que, a pesar de las continuas críticas, son los únicos que se niegan a girar la cabeza.