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Franco reclama "inversiones y compensaciones" frente al Tratado de Gibraltar: "La Línea no puede asumir sola los costes de esta transformación"

El Ayuntamiento reclama una voz propia y diferenciada en las comisiones de seguimiento: "La Mancomunidad de Municipios en este tema no nos representa"

Traducción al español: Consulte el texto completo del Tratado sobre Gibraltar entre la Unión Europea y Reino Unido

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El Ayuntamiento de La Línea va a solicitar a las administraciones "inversiones específicas y compensaciones", así como participación en los órganos técnicos de seguimiento para afrontar los efectos que tendrá el Tratado de Gibraltar en la ciudad "infinitamente más afectada" por todo lo que sucede con la colonia británica. "La Línea por sí sola no puede asumir los costes de esta transformación. Somos un Ayuntamiento, ni más ni menos, tenemos las competencias, capacidad de financiación, deuda y problemas que tenemos. Corremos el riesgo altísimo de que el Ministerio de Exteriores diga: ‘ya tengo el acuerdo, he cumplido con mi trabajo, adiós y el que venga detrás que arree", ha afirmado el alcalde, Juan Franco, durante una rueda de prensa en la que ha realizado un primer análisis de un documento "extenso y complejo" que requiere "al menos una semana" para empezar a conocerlo bien.

El regidor ha realizado una valoración extensa sobre el nuevo escenario político, económico y social que se abre tras el acuerdo en torno a Gibraltar, subrayando que el municipio afronta un “punto de inflexión histórico” que transformará su modelo socioeconómico y urbano. Pide, por tanto, una voz propia y diferenciada del resto de los municipios de la comarca que tienen sus propios problemas que el Ayuntamiento de La Línea apoyará, pero desde la convicción de que no le afectan directamente. "La Mancomunidad en este tema no nos representa", ha manifestado.

El pacto supone, ha dicho, el fin de una incertidumbre prolongada durante casi una década, pero advierte que inaugura una etapa de profundas transformaciones cuyos efectos recaerán principalmente sobre La Línea. “Entendemos que va a cambiar el modelo que hemos tenido desde hace siglos. Vamos a entrar en un cambio de paradigma absoluto por parte y parte".

Uno de los aspectos que más preocupación genera en el Ayuntamiento linense es la forma en la que se ha gestionado la información. El alcalde destacó que mientras el Gobierno gibraltareño ha tenido conocimiento puntual de cada paso del proceso y ha podido fijar su posición, el Ayuntamiento ha recibido datos fragmentarios. Según explicó, las reuniones mantenidas con el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se han limitado, en muchos casos, a comentar informaciones ya publicadas en prensa junto con algunos detalles adicionales. “Es un poco extraño”, señaló, evidenciando malestar por la escasa participación institucional local.

Portada Europa Sur. / E.s.

El alcalde leyó durante la rueda de prensa un estracto de un artículo publicado este jueves por el profesor Jesus Verdú en Europa Sur. Puedes leerlo completo aquí. En él reclama que el tratado "tendría que venir en un marco más amplio dentro de una planificación estratégica global del Gobierno español en coordinación con la Junta de Andalucía que preparara el territorio transfronterizo campogibraltareño para un escenario post-Brexit".

Mensaje a Pedro Sánchez

El alcalde de La Línea, Juan Franco, mandó un mensaje al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que realizará una visita al municipio linense. "Si viene el presidente a La Línea, a su casa viene, como ya vino en el año 2017-2018 a la sede del Partido Socialista a un mitin, pero que venga con soluciones. Porque a nosotros las visitas, por tenerlas, sinceramente no nos aportan", explicó. El regidor recordó que el actual Ejecutivo español es "un Gobierno de progreso" y que "la O no viene de optativas o de obligatorio, viene de obrero". "Esperemos que haya sensibilidad respecto de un colectivo de trabajadores transfronterizos" único en Europa.

A pesar de las críticas, el regidor calificó la valoración inicial del acuerdo como positiva. “Se acaba con una incertidumbre cercana a diez años y se generan otras nuevas”, indicó, expresando su deseo de que ambos territorios encuentren vías de colaboración. “El no acuerdo no era una alternativa factible. Se abre una nueva etapa, un punto de inflexión histórico”, añadió, antes de subrayar que las repercusiones sociales y económicas serán determinantes. Actualmente, unos 15.500 trabajadores cruzan a diario la frontera, de los cuales más de 10.000 residen en La Línea. En su opinión, el nuevo marco puede aportar "mayor estabilidad jurídica para los trabajadores transfronterizos, mayor previsibilidad en la circulación diaria, reducción progresiva de distorsiones económicas derivadas de las diferencias fiscales, dinamización logística y comercial y mejora de la imagen exterior de la ciudad". Todo eso “si se gestiona correctamente puede ser el inicio de una normalización estructural que llevamos reclamando décadas”, afirmó.

El alcalde insistió en que "estas oportunidades conllevan responsabilidades significativas". Recordó que La Línea ha soportado históricamente los impactos derivados de su vecindad física con Gibraltar y que ahora, el municipio se convertirá en pieza clave del nuevo modelo: será el puesto aduanero designado, la denominada “zona contigua operativa”, y su estructura urbana absorberá nuevos flujos de tráfico, además de mayores demandas en servicios municipales. “Lo que llevamos diciendo diez años, por fin se va a ver en la realidad”, declaró.

Sin embargo, advirtió que el Ayuntamiento no puede asumir en solitario los costes de la transformación. “Somos un Ayuntamiento, ni más ni menos”, recordó, alertando del riesgo de que el Estado dé por concluido su papel tras firmar el acuerdo sin acompañarlo de financiación ni inversiones.

Uno de los principales problemas que prevé el regidor es el aumento de la congestión vial. Puso como ejemplo un reciente desplazamiento personal: tardó una hora y cuarenta y cinco minutos en un trayecto hasta Conil y 45 minutos en recorrer el tramo entre La Línea y el cruce de Los Barrios, "un recorrido que debería realizarse en unos veinte minutos". Con unos 20.000 vehículos registrados en Gibraltar, Franco prevé que el tráfico se intensifique aún más. “La congestión viaria va a ser monumental”, advirtió, recordando que la carretera nacional que conecta la zona es la más pequeña de España y fue construida en 1985 tras la apertura de la frontera al tráfico rodado.

El alcalde alertó también sobre el impacto en el mercado inmobiliario. Con precios del metro cuadrado cercanos a los 12.000 euros en Gibraltar, La Línea ha pasado de unos 1.500 euros a cerca de 3.000, una tendencia que, según señaló, ya está generando tensiones. Además, lamentó la ausencia de compensaciones estatales pese a las "externalidades" que soporta el municipio. Comparó la situación con Rota, que recibe compensaciones por albergar una base militar hispano-estadounidense, mientras La Línea —con instalaciones militares británicas a menos de dos kilómetros— no percibe financiación alguna.

El alcalde también denunció que problemas históricos como los medioambientales, las infraestructuras, el futuro laboral y las pensiones de los trabajadores transfronterizos o la pesca artesanal —con una flota de 30 embarcaciones— no han sido abordados con la profundidad necesaria.

Franco anunció que solicitará formalmente la participación del Ayuntamiento en los órganos técnicos de seguimiento del acuerdo, subrayando que los efectos directos recaerán sobre los vecinos. También reclamará financiación específica para "movilidad, ordenación urbana e infraestructuras", así como compensaciones por las externalidades estructurales derivadas del nuevo modelo. Asimismo, insistió en que la Mancomunidad de Municipios no represena los intereses específicos de La Línea en esta cuestión.

Franco subrayó que existen pocas zonas en Europa con una desigualdad económica tan marcada entre dos ciudades contiguas. Mencionó como referencia comparativa los casos de Hong Kong y Shenzhen, señalando que la brecha entre La Línea y Gibraltar resulta excepcional.

El alcalde evitó el "alarmismo" y rechazó alimentar enfrentamientos externos, pero fue contundente: “No vamos a consentir que se tome ninguna decisión que afecte a nuestra ciudad sin contar con nuestra ciudad”. Hasta ahora, reconoció, no ha obtenido muchos resultados. Puestos a ser optimistas, la nueva etapa quizás suponga un salto cualitativo. “Nuestros ciudadanos merecen más calidad, más estabilidad y una planificación”, concluyó.

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