Haro Deportivo - R. Balompédica | Copa del Rey La Copa del clavo ardiendo

  • La Balona visita este miércoles al Haro en duelo aplazado de la primera ronda

  • Los linenses afrontan el choque tras un confinamiento por Covid y solo dos entrenamientos

  • Tras cuatro jornadas sin vencer se aferran al torneo del KO para reconducir su marcha

Jugadores de la Balona, algunos con mascarillas, en el entrenamiento del pasado domingo Jugadores de la Balona, algunos con mascarillas, en el entrenamiento del pasado domingo

Jugadores de la Balona, algunos con mascarillas, en el entrenamiento del pasado domingo / Erasmo Fenoy

Recién salida de su cuarentena, la Real Balompédica Linense post-Covid, que este martes se ha pegado una verdadera paliza de autobús, afronta este miércoles (18:30) en Haro (La Rioja) el partido único de la primera ronda de la Copa del Rey, que ya se sabe que conduce a un duelo en el que el vencedor ejercerá como local con el Rayo Vallecano.  Los linenses han desplazado 18 jugadores, cuya identidad se desconoce para preservar la identidad de los que aún continúan infectados por el virus, aunque entre ellos está el meta del filial Jorge Jiménez. El partido, que contará con público, no se podrá seguir por plataforma de televisión alguna.

Después de cuatro jornadas sin vencer, lo que le ha despeñado hasta los puestos de descenso, y del calvario que ha supuesto que once de sus futbolistas, entrenadores, directivos y trabajadores hayan dado positivo por Covid-19 (coronavirus), lo que ha obligado a toda la plantilla a confirnarse durante diez días, la Balompédica pasa página para aferrarse a una Copa del Rey que levanta mucha ilusión entre una hinchada desencantada por la marcha del equipo en Liga.

Los albinegros, que hace poco celebraron el quinto aniversario de su inolvidable visita a San Mamés en esta misma competición, afrontan el encuentro con bajas, pero la obligación de mantener en secreto los nombres de los jugadores afectados por Covid impide saber quiénes son. Solo hay una ausencia confirmada, la de Paco Candela, que anda a vueltas con la recuperación tras operarse del menisco de la rodilla de la pierna derecha. El único dato que se conoce es que en el autocar se montaron 17 integrantes del primer equipo y el meta del filial Jorge Jiménez.

En principio, pero no deja de ser una especulación, forman parte de esa expedición el capitán Carrasco, que se perdió los dos duelos ligueros precedentes por sanción, y Pito Camacho, que al haber sufrido el coronavirus en pretemporada ya era inmune a la enfermedad. Con tan pocos datos especular con un once sería todo un atrevimiento.

El preparador albinegro, Antonio Calderón, que a pesar de las adversidades entiende que si su equipo se mentaliza “podrá competir bien”, ve en el Haro mejor rival de lo que señalan las estadísticas.

“La clasificación dice que el Haro no ha empezado bien la Liga, pero eso puede conducir a error”, advirtió el preparador balono. “Es un equipo que lleva tres temporadas con el mismo entrenador, que tiene una idea clara, que es muy competitivo, muy intenso y que además tiene un campo de césped sintético, que puede contar con su público y que últimamente viene más en racha positiva”.

“Será un rival duro, con mentalidad de equipo del norte”, deslizó. “Su entrenador, vasco, le da su sello, pero yo tengo confianza en mi equipo y vayamos los que vayamos lo vamos a dar todo por la Balona”.

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