EUROPA SUR En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

Hubo un tiempo en que el oficio de cronista parlamentario estaba en mano de prestigiosos literatos que nos legaron artículos que trascendían al rifirrafe y el navajeo tradicional. Basta citar los nombres de algunos de aquellos informadores, Fernández Flores, Azorín o Pérez Galdós para que puedan hacerse idea cabal de la delicia que era leer aquellas crónicas. En el siglo pasado uno de estos periodistas en Cortes, Luis Carandell hizo además historia de las anécdotas que se habían producido en el hemiciclo. De casta le venía al galgo, pues tanto su padre como su abuelo, habían ejercido la misma profesión, por lo que contaba con un archivo de primera mano. Tuvo tanto éxito que hasta escribió un par de libros muy divertidos sobre el tema que le rindieron pingües beneficios.

Entre otras cosas curiosas, contaba que en una sesión del Parlamento de la República, Ossorio y Gallardo describía la situación política con negras tintas y se lamentaba del estado de las cosas. En un momento de su discurso adoptó su tono más patético y exclamó: "¿Qué será de nuestros hijos?". Del fondo del salón de sesiones se oyó una voz: "¡Al de su señoría, por lo pronto, lo hemos hecho subsecretario!". Como en el ardor de las discusiones políticas, a veces se escapaba algún guantazo, Carandell contaba que en una sesión, un diputado que recibió un puñetazo, rodó por las escaleras del hemiciclo y además tuvo que escuchar de su agresor: Al fin su señoría ha logrado lo que quería: ¡Llegar al banco azul! José María Gil Robles y Quiñones fue un político español, protagonista durante la Segunda República como líder de la derecha. Dando un discurso en el Congreso, allá por 1934, uno de sus adversarios políticos le gritó: "¡Su Señoría es de los que todavía llevan calzoncillos de seda!". Gil Robles contestó rápido como el rayo: "No sabía que la esposa de Su Señoría fuera tan indiscreta". Hasta un tipo curtido, como Carandell, si pudiera levantarse de la tumba, y escuchar la pregunta que el senador de Compromís Carles Mulet formuló al Gobierno: "¿Qué protocolos tiene adoptados el Gobierno ante la posibilidad de una apocalipsis zombi?", se volvería a morir. Todo se puede esperar de un nota que hizo su presentación en el templo de la democracia española con una camiseta de los Simpson. Demasiada paciencia tuvo el Gobierno, contestándole educadamente. Valle Inclán, sería hoy un excelente cronista parlamentario. Lo digo por el esperpento diario que sufrimos.

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