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Obituario

Manolo Arcas

Lola Iglesias, en la gloria eterna

Todo corazón y pasión, la ex presidenta de La Levantá era una enamorada de la Semana Santa, la Navidad y el cante jondo cuyo ejemplo nos anima a seguir en la brecha

Lola Iglesias, de mantilla. Lola Iglesias, de mantilla.

Lola Iglesias, de mantilla. / E.S.

Al levantarme esta mañana, un amigo de esos que se lleva en el corazón, Manolo García, me llamó por teléfono para darme una noticia de esas que no quieres escuchar nunca y que sabes de sobra que la vida antes o después te dará, porque es su ley, todos nacemos para al final morir. "Ha fallecido Lola". El silencio se hizo entre los dos, silencio de incredulidad, silencio de tristeza, silencio de no saber ni qué decir…

María Dolores Iglesias nos había dejado la noche anterior. Esa mujer tan peculiar, luchadora y defensora de sus creencias, nos había abandonado.

Lola, mi contertulia y mi amiga, que muchas veces no te llamaba por teléfono por no “discutir” siempre, eso sí, desde el cariño mutuo que nos teníamos, porque eras todo corazón y tan pasión, que una conversación contigo podía ser eterna.

Cogiste el relevo de la Tertulia de mi mano y te hiciste la presidenta que tantas cosas le dio a mi querida Levantá. Eras capaz de mover cielo y tierra para que nuestra asociación cultural tuviera el reconocimiento que merecía, y convertiste la Exaltación de la Saeta, aún más, en un referente en la ciudad. Y eso que algunos, de los que considerabas amigos tuyos, te fallaron. Tú ya me entiendes de sobra.

Interminable trabajo aquella revista, en la que pusiste el alma y el corazón, con la ayuda inestimable de Europa Sur, sacando unas publicaciones que aún se recuerdan en el mundo cofrade, no solo en Algeciras, sino en todo el Campo de Gibraltar.

Lola, de Jerez, sí, que siempre lo llevaste a gala: ser cofrade y jerezana era lo que más te gustaba.

Lola, la defensora a ultranza de la igualdad de las mujeres, pero eso sí, sin perder la esencia de la feminidad. La mujer tenía su encanto “especial” que no debía olvidar, por eso adorabas tanto la mantilla y el traje de flamenca.

Lola, la de la Navidad. Te gustaba hacer manualidades para esa época, conformando nacimientos de una belleza increíble.

Lola, la enamorada del cante jondo, heredado de tu tierra natal. Lola la creadora de Arte y Pasión, ese espectáculo que cada año nos traía cante y baile, eso sí, todo relacionado con la Semana Santa, y cuya recaudación se la donabas a una cofradía para su bolsa de caridad.

Este año te quedaste con las ganas de hacerlo, pues el fallecimiento del hijo de una buena amiga así lo requirió, pero que sepas que la hermandad del Nazareno, a quien le ibas a donar la recaudación del 2020,  te está igual de agradecida como si el espectáculo se hubiera hecho.

Lola, cuando esta mañana he releído tu artículo de este año para el suplemento de La Levantá de este periódico, del Domingo de Ramos, solo he podido rezar por ti, pero también alegrarme porque sé que la Virgen del Socorro de tu jerezana ciudad te habrá abierto sus brazos y te estará enseñando la gloria eterna.

Dale recuerdos a esos contertulios eternos que también andan por allí arriba. Ahora, echadnos entre todos una mano a los que aquí quedamos, para seguir en la brecha, como siempre ustedes habéis estado.

Un beso Lola, hasta que nos volvamos a ver.

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