Los ecologistas de Verdemar, sobre el tratado de Gibraltar y el medio ambiente: "Es un gol de Beckham por toda la escuadra"
Los conservacionistas insisten en su preocupación porque el futuro acuerdo permita la consolidación de prácticas contaminantes que afectan a espacios protegidos
Gibraltar impulsa rellenos, búnkering y fondeos en áreas sensibles mientras los ecologistas critican la pasividad de España y las instancias comunitarias
Gibraltar impulsa nuevos rellenos en la Bahía: creará un terreno de 47.000 metros cuadrados para construir 1.550 viviendas
El grupo ecologista Verdemar alberga pocas o nulas esperanzas de que el futuro tratado sobre Gibraltar sea el instrumento para acabar con las malas prácticas medioambientales que sistemáticamente se producen en la colonia británica. Nuevos rellenos a la vista, la permanencia de zonas de fondeo y búnkering en aguas protegidas o los constantes vertidos de residuos al mar son algunas de las situaciones recurrentemente denunciadas por el colectivo ante todos los estamentos.
Para los conservacionistas, las informaciones que han trascendido hasta el momento -siempre por parte de Gibraltar- del futuro documento que regulará las relaciones de la colonia con el marco comunitario apuntan justo en sentido contrario, a que se mantendrán pese al grave impacto que provocan en la Zona de Especial Conservación (ZEC) del Estrecho Oriental, área protegida por la legislación europea, incluida en la Red Natura 2000.
"Gibraltar ha metido un gol con el tratado. Es un gol de Beckham por toda la escuadra", resume Antonio Muñoz, portavoz del grupo ecologista tras decenas de gestiones ante el Ministerio de Exteriores e instancias comunitarias. "He estado en tres reuniones sobre el tratado explicándole las sistemáticas irregularidades de Gibraltar al ministro Albares. Y cada vez que iba a Madrid me volvía con lo mismo. Que se estaban tratando, pero no se sabe exactamente qué temas de medio ambiente se han abordado y en qué términos. Nos sentimos indefensos", apostilla Muñoz, miembro de un colectivo que tiene encendidas todas las alarmas.
El pasado 25 de septiembre, Verdemar llevó hasta la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo sus reivindicaciones. Esta entidad reclamó entonces a la Comisión Europea que vigilase el cumplimiento de la normativa comunitaria en el área del Estrecho ante vulneraciones sistemáticas de las leyes de la UE y también de los acuerdos suscritos entre Reino Unido y los Veintisiete. La Comisión reconoció durante el debate ser "consciente" de que las prácticas de Gibraltar "vulneran el acuerdo de retirada de Reino Unido de la Unión Europea en materia ambiental" y emplazó al futuro tratado sobre Gibraltar como un marco para resolverlas. "Sin embargo, lo que se dice en Europa dista mucho de ser lo que finalmente pasa", lamenta el portavoz ecologista.
Gibraltar se está convirtiendo en una planta parasitaria que está parasitando a la comarca del Campo de Gibraltar
Verdemar considera que el futuro tratado entre Reino Unido y la UE sobre Gibraltar, actualmente en revisión legal, "debe incluir los mecanismos legales necesarios para garantizar la protección de la Red Natura 2000, ya que los ciudadanos afectados deben tener la protección ambiental que tanto reclaman".
El portavoz ecologista compara a Gibraltar con la Orobanche densiflora, una especie parasitaria. "Gibraltar se está convirtiendo en una planta parasitaria que está parasitando a la comarca del Campo de Gibraltar", destaca.
Más rellenos en la Bahía
Gibraltar acaba de anunciar una nueva expansión con terrenos ganados al mar en la zona norte del interior del Puerto, donde proyecta una superficie de 47.000 metros cuadrados (4,7 hectáreas), frente a Harbour Views Road, para la construcción de unas 1.550 viviendas.
El Ejecutivo firmó hace más de un año un principio de acuerdo con TNG Global Foundation para que se hiciera cargo del coste del proyecto a cambio de una parte del terreno. Esta empresa vietnamita es la misma que construye el controvertido Eastside Project, un complejo de lujo también en terrenos ganados al mar, pero en la cara este del Peñón, que incluye un hotel exclusivo, 1.200 viviendas con vistas al mar, tiendas de lujo y un puerto deportivo para megayates.
"Gibraltar ya se ha ampliado en unas 300 hectáreas ganadas al mar dentro de la bahía. Y lo hace con rellenos con materiales de dudosa procedencia. Gibraltar tiene un millón de toneladas acumuladas en la zona Este. Era un vertedero con no solo residuos intertes, sino de todo tipo. Ahí debajo hay lo más grande y lo llevamos denunciando desde los años 90. Todo eso va a acabar en los rellenos al mar", sostiene Muñoz.
El ecologista teme que, tras los rellenos en las aguas contiguas al puerto de Gibraltar para este nuevo proyecto, la siguiente ampliación sea la del dique sur "para una planta de avituallamiento de hidrocarburos". El crecimiento del búnkering en Gibraltar está llevando a su gobierno a buscar más infraestructuras, porque necesitan un espacio físico que no tienen. "Todos los rellenos provocan alteraciones en la Bahía, en forma de cambios en las corrientes y otros perjuicios", destaca Muñoz. Buena parte de los escombros empleados en el Eastside (y que también servirán para este otro proyecto) proceden de la excavación del túnel construido bajo el aeropuerto.
Darren McComb, contratista del holding TNG Global Fundation, negó en una entrevista a Europa Sur en junio de 2025 que el material empleado en los rellenos del Eastside sea contaminante. "Es un material que no está contaminado en absoluto, porque ya se ha hecho la analítica de la montaña entera y todo es inerte o no peligroso. No hay ni va a haber ningún impacto medioambiental. Políticamente, además, nos interesa hacer las cosas bien", sostuvo.
Verdemar mantiene judicializado el proyecto del Eastside por posibles delitos medioambientales que, tras vaivenes en los juzgados, volvió a la instancia original, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de La Línea. "A día de hoy no tenemos conocimiento de más avances", reconoce el conservacionista.
Por su parte, el Gobierno de Gibraltar esgrimió en agosto de 2025 varios estudios independientes para dar por buena la ampliación en la zona Este. El Ejecutivo llanito sostuvo entonces (en una réplica a la oposición del GSD) que el proyecto actual había sido sometido a "rigurosas evaluaciones medioambientales, respaldadas por la Unión Europea", y que está siendo desarrollado de manera transparente a través del proceso de planificación bajo la supervisión de la Comisión de Desarrollo y Planificación (DPC), un organismo independiente.
El brazo de la marina "fue cuidadosamente considerado por la DPC tras visitas al sitio y el despliegue de un marcador físico". La aprobación se concedió con "condiciones estrictas", asegurando que partes del malecón sean reemplazadas con revestimientos rocosos de bajo nivel, lo que "no solo reduce la visibilidad sino que también mejora la biodiversidad al crear nuevos hábitats para la vida marina". Y también que habrá una reposición de arena en Catalan Bay.
Búnkering "sin cambios"
Otra píldora sobre el tratado la administró a mediados de febrero la ministra de Comercio y Puerto, Gemma Arias-Vásquez, durante la participación de Gibraltar en la Semana Internacional de la Energía celebrada en la metrópoli. Allí sostuvo, ante empresarios del sector, que el tratado entre Reino Unido y la Unión Europea "no tendrá ningún impacto en las operaciones de abastecimiento de combustible en Gibraltar". Una afirmación que, para Verdemar, supone por la vía de los hechos la consolidación de un modelo repleto de agresiones al medio ambiente.
Verdemar denuncia que en las aguas de la bahía de Algeciras y en la cara este de Gibraltar se realizan actividades como fondeos y búnkering -suministro de combustible a buques tanque- dentro del espacio protegido, algo expresamente prohibido por el artículo 10 del Plan de Usos de la ZEC.
Muñoz apostilla que Gibraltar se ha convertido en el puerto de búnkering más importante del Mediterráneo, con más de 4,5 millones de toneladas de hidrocarburos trasvasadas al año sin las medidas de seguridad exigidas, con inspecciones mínimas y promoviendo fondeaderos irregulares. "Gibraltar está intensificando continuamente, a medida que van pasando los años, el trasiego de combustible con los riesgos de vertido y otras consecuencias que implica", señala el portavoz ecologista.
Un fondeadero encubierto
Este trasvase de combustible en el mar conlleva la colonización progresiva de aguas por parte de Gibraltar, según Verdemar. El colectivo apunta a un presunto incumplimiento sistemático de las normativas de la Zona de Especial Conservación (ZEC) del Estrecho Oriental, al asegurar que el Peñón "ocupa ilegalmente" más del 20% de ese espacio protegido.
Muñoz rememora que cuando se produjo la encalladura del buque Fedra en Punta Europa (2007), Gibraltar estableció un área de fondeo de 400 hectáreas en la zona este. "Ahora, fuera de las aguas en litigio, que abarcan tres millas al este de Gibraltar, han habilitado un fondeadero exterior de reserva de 1.000 hectáreas aproximadamente, dentro de la Zona de Especial Conservación que sirve como sala de espera de petroleros", subraya el ecologista.
El conservacionista recuerda que su grupo ya se opuso al proyecto de la Autoridad Portuaria y la Capitanía Marítima de Algeciras para la creación de dos áreas de fondeo frente a Sotogrande (donde no se iban a permitir operaciones de búnkering o reparaciones). "El Puerto de Algeciras tenía que acogerse a la normativa comunitaria y nosotros alegamos contra esa iniciativa. Ahora, con lo que está haciendo Gibraltar, ¿cómo queda la Zona de Especial Conservación? ¿Se reduce? ¿Hay algún motivo, o hay algún acuerdo dentro de esas conversaciones para que esa Zona de Especial Conservación no esté protegida por la Red Natura 2000?", reflexiona el representante de Verdemar.
El colectivo ecologista apela nuevamente a las instancias comunitarias para poner freno a la situación frente a la "pasividad" del Gobierno de España ante la conversión del Mar de Alborán en una zona plagada de petroleros, con un riesgo evidente de accidente, colisión o vertido, cuyas consecuencias podrían ser irreversibles para las playas, la biodiversidad, la pesca y el turismo.
"Si los planes de uso de la ZEC dicen que no se pueden habilitar fondeaderos exteriores, ni se pueden acumular allí buques con cargas contaminantes, en este caso hidrocarburos, y que tampoco se puede efectuar tránsito de combustible, y todo eso se está incumpliendo. ¿Cuál es la autoridad que tiene que decir algo? Siempre se nos ha dicho que si hay algún tipo de acuerdo, Gibraltar tiene que cumplir con toda la normativa europea, exactamente igual que cualquier país comunitario. Pero estamos viendo que no es así", se queja Muñoz.
Para Verdemar, contrasta el optimismo de varias autoridades de la comarca contrasta con los riesgos ambientales que entraña una redacción fallida del tratado. "Veo a todo el mundo muy contento. Yo no me meto en cuestiones de otra índole, solo en las medioambientales. Pero no se pueden estar ocupando fondeaderos y rellenando la Bahía sin que nadie diga absolutamente nada", concluye Muñoz.
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