Cordón sanitario, el de Manuel Valls

Lo que hizo ayer en Barcelona Manual Valls es una aportación al manual de instrucciones en español sobre cordones sanitarios. Muchos hablan de este fenómeno, escaso en el continente, como si fuese habitual. Pues no. Primera lección de Valls: los cordones sanitarios de verdad son altruistas. Si alguien pide en su beneficio particular que se frene a ultranacionalistas, ya sean separatistas catalanes o ultraderechistas españoles, entonces tiene truco.

Para dejar fuera de juego a Vox, habría quedado bien el PSOE andaluz absteniéndose en la investidura del gobierno PP-Cs sostenido por 47 diputados, el mismo número que tenía Susana Díaz en la anterior legislatura. Pero hicieron lo contrario, ponerle foco a Abascal antes y después de las elecciones. Y siguen igual, aventando la llama a ver si consumen al PP. Para dejar fuera de juego a ERC, Ciudadanos podría haberse ayer sumado a Valls para parar a Maragall; porque ese partido surgió en Cataluña para defender la unidad de España contra el separatismo.

Este altruismo ya lo practicó el PP en el País Vasco cuando en 2009 sus 13 diputados votaron a cambio de nada junto a los 25 del PSOE para hacer lehendakari a Patxi López después de tres décadas de gobiernos nacionalistas. O la izquierda francesa pidiendo el voto para Chirac o Macron en las presidenciales de 2002 o 2017 para parar a los Le Pen, padre e hija. Segunda lección del manual de instrucciones de Valls, la coherencia.

La incoherencia de Cs en grandes ayuntamientos españoles y la que vendrá en las comunidades autónomas, encumbrando al PP a cambio de tenencias de alcaldía y consejerías, casa mal con su otra gran bandera, la regeneración. La única excepción destacada es que han hecho alcalde a un socialista en Jaén, pero por desavenencias personales entre sus concejales y los de Vox, que proceden de Cs. Su gran botín en Andalucía ha sido la Alcaldía de Granada con los votos de Vox. Vetar a socialistas salvo en Jaén y pactar con la ultraderecha deja malparada la imagen de Rivera.

Se ha destacado que Macron desautoriza el oportunismo interesado de Cs en las votaciones de ayer. No llegará la sangre al río. Los macronianos, con 21 de los 108 diputados, se han puesto arrogantes con sus colegas liberales en el Parlamento Europeo. Tanto que sus críticas a los demás han arruinado la candidatura a liderar el grupo de la ex ministra francesa Nathalie Loiseau, en beneficio del ex primer ministro rumano Dacian Ciolos. Tercera lección, los cordones sanitarios son un bien escaso: otros liberales como el holandés Rutte, el belga Michel o el danés Rasmussen han tenido el apoyo de ultranacionalistas. Y en los últimos 10 años una docena de países de la UE han tenido en sus gobiernos o apoyándolos desde fuera a partidos como Vox. Casi nadie da el ejemplo de Valls.

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