Kristin no da tregua al Campo de Gibraltar, atrapado entre el viento y el agua

Clases abiertas, desalojos preventivos, ríos desbordados y un puerto colapsado: la borrasca castiga a una comarca exhausta tras una semana encadenando temporales

Fotos del temporal de lluvia y viento por la borrasca Kristin en el Campo de Gibraltar

El paso de la borrasca Kristin por el Campo de Gibraltar, en vídeo. / VANESSA PÉREZ

El Campo de Gibraltar ha despertado este miércoles, 28 de enero, con la sensación de vivir un déjà vu meteorológico que ya no sorprende, pero sigue desgastando. La borrasca Kristin, la tercera en apenas una semana tras Ingrid y Joseph, ha vuelto a sacudir la comarca con lluvias torrenciales, rachas de viento huracanadas y una mar embravecida que han puesto en jaque a un territorio cansado de mirar al cielo con recelo.

Desde primera hora, el viento de poniente no ha pedido permiso. Árboles vencidos, ramas arrancadas, carteles convertidos en proyectiles improvisados. En Algeciras, el tráfico quedó paralizado frente a El Corte Inglés tras la caída de un árbol en la calle Juan Pérez Arriete. Otro se desplomó en la calle Naranjo, en la Colonia San Miguel; uno más en la avenida Bruselas, en San José Artesano. Hubo avisos similares en San Roque, en La Línea, en Los Barrios. La lista crecía casi al mismo ritmo que las rachas.

Un árbol caído por la borrasca Kristin en el Campo de Gibraltar.
Un árbol caído por la borrasca Kristin en el Campo de Gibraltar. / VANESSA PÉREZ

Los bomberos realizaron 90 intervenciones durante toda la mañana por caídas o riesgo inminente de caída de árboles, postes eléctricos, cartelería, chapas, techados, postes, cornisas, antenas o placas solares. Era una jornada de sirenas intermitentes y calles acordonadas, de vecinos asomados con prudencia a las ventanas, midiendo cada salida.

Y, sin embargo, las clases no se suspendieron.

Las puertas de muchos centros educativos del Campo de Gibraltar se abrieron este miércoles sacudidas por el viento y por la indignación. La Junta de Andalucía decidió mantener la actividad lectiva en prácticamente toda la comarca pese a la alerta naranja por viento y fenómenos costeros activada por la Aemet. Solo Jimena de la Frontera, San Martín del Tesorillo y las barriadas sanroqueñas de Taraguilla y Estación quedaron fuera. En el resto, mochilas y paraguas compartieron protagonismo con miradas de incredulidad.

“Nos dicen que evitemos desplazamientos innecesarios, pero llevar a los niños al colegio sí era necesario”, resumía una madre a las puertas de un centro. “Es una irresponsabilidad”, repetían otros padres, comparando la decisión con la de Ceuta, donde las clases sí fueron suspendidas.

El muro del IES Torrealmirante de Algeciras, dañado por un árbol caído.
El muro del IES Torrealmirante de Algeciras, dañado por un árbol caído. / VANESSA PÉREZ

Dentro de los colegios, la normalidad era frágil. En muchos casos, más teórica que real. Goteras, cubos en pasillos, ventanas cimbreándose con cada racha, problemas de climatización y cortes de suministro eléctrico por la caída de líneas de alta tensión. Un director de un centro algecireño lo resumía con crudeza en un mensaje remitido a Europa Sur: plantillas en sus puestos, sí, pero sin condiciones para dar clase “medianamente normal”, con vientos de hasta 28 metros por segundo, cerca de los 100 km/h.

El temporal terminó por colarse también en los patios. Un árbol cayó dentro del instituto Torrealmirante, en Algeciras, rompiendo parte del muro del centro. Otro incidente similar se produjo en el IES Sierra Luna, en Los Barrios. En el Torrealmirante, la jornada lectiva quedó suspendida a mediodía: la vía de acceso estaba cortada y el centro fue evacuado de forma preventiva.

Finalmente, la Junta de Andalucía suspendió la actividad lectiva presencial en todo el Campo de Gibraltar para la tarde de este miércoles. Un giro que no apagó el debate, pero sí dejó una imagen clara: la seguridad había terminado imponiéndose a la normalidad.

Mientras tanto, Kristin seguía escribiendo su propio parte de incidencias. En San Roque, la Junta ordenó nuevos desalojos preventivos en zonas inundables de la Estación y Guadarranque ante la previsión de lluvias intensas y el aumento del caudal del río, agravado por la apertura de compuertas del pantano, al límite de su capacidad. Policía Local y Guardia Civil recorrieron calles y barriadas. Muchos vecinos optaron por refugiarse en casas de familiares; el pabellón de Puente Mayorga quedó como recurso disponible.

La electricidad también se volvió intermitente. La caída de un rayo en la subestación de Endesa en El Pinar de Rey dejó sin luz a miles de hogares en Algeciras, Los Barrios, San Roque, La Línea, Tarifa y Castellar durante parte de la mañana. Endesa activó su plan de emergencias, desplegó operarios y advirtió de las dificultades para trabajar con rachas que superaban los 120 km/h.

En el Puerto de Algeciras, el temporal volvió a traducirse en parálisis. Hasta 2.800 camiones quedaron atrapados, con todas las áreas de estacionamiento completas y los accesos cerrados. Las terminales de contenedores permanecieron sin actividad y los ferris del Estrecho, suspendidos. Ni Ceuta ni Tánger: el mar mandaba.

Tampoco el tren pudo avanzar. La conexión ferroviaria con el interior peninsular quedó interrumpida por un obstáculo en la vía en San Roque, otro recordatorio de la fragilidad de una línea estratégica. Adif activó un plan alternativo por carretera mientras los técnicos trabajaban para retirar el obstáculo.

En el interior, los ríos volvían a mirar por encima de sus cauces. El Hozgarganta se desbordó de nuevo en Jimena de la Frontera, por segunda vez en lo que va de mes. El Guadiaro también salió de su cauce. En Algeciras, el río Pícaro se desbordó a la altura del puente de Las Herrizas, arrastrando contenedores y acumulando agua en Cortijo Real, con riesgo para viviendas de la barriada de Los Guijos. Una tubería rota dejó sin agua a Getares y Terrazas de Getares. En Campamento, cayó el muro de una vivienda.

Paddle surf en la carretera entre El Tesorillo y San Pablo de Buceite.
Paddle surf en la carretera entre El Tesorillo y San Pablo de Buceite. / Erasmo Fenoy

Tarifa volvió a ser el epicentro del vendaval. En el Tajo del Espino se registraron rachas de hasta 127,2 km/h. El Ayuntamiento activó el Plan Municipal de Emergencia. En La Línea, el oleaje superó los malecones del paseo marítimo y golpeó vehículos en la avenida Príncipe de Asturias. Árboles caídos, farolas en el suelo, calles cortadas. En Castellar, un árbol se desplomó sobre una vivienda dentro del recinto del castillo.

Parques cerrados, instalaciones deportivas clausuradas, actividades suspendidas. Los ayuntamientos reiteraban el mismo mensaje: prudencia, desplazamientos mínimos, atención a los avisos de emergencia.

Inundaciones por la borrasca Kristin en Algeciras.
Inundaciones por la borrasca Kristin en Algeciras. / Vanessa Pérez

El Campo de Gibraltar atraviesa así otro día marcado por la suma de pequeñas escenas —una mochila mojada, un árbol vencido, un camión detenido, una casa desalojada— que, juntas, dibujan el retrato de una comarca en resistencia. Kristin no es solo una borrasca más: es el cansancio acumulado de una semana entera mirando al cielo y preguntándose cuánto falta para que, de una vez, escampe.

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