El Pleno de Algeciras avala una concesión privada de 60 años para transformar el asilo de San José en una residencia de mayores
El proyecto en torno al histórico edificio sale adelante sin votos en contra, pero deja al descubierto las grietas –políticas y patrimoniales– del modelo elegido
La lenta agonía del Asilo de San José 15 años después de su cierre
El antiguo Asilo de San José ha vuelto este viernes al centro de la vida pública de Algeciras, aunque no como refugio de mayores ni como símbolo de caridad urbana, sino como nuevo argumento para la batalla política. Bastó que el punto sexto del orden del día asomara en el Pleno ordinario para que el debate derivara en algo más que un trámite administrativo, aunque sin llegar la sangre al río. La discusión áspera sobre patrimonio, gestión pública y la frontera –cada vez más borrosa– entre lo social y lo privado se sustanció con los votos favorables de PP y Vox –más el del alcalde, en su estreno como edil no adscrito– y la abstención del PSOE.
Sobre la mesa estaba el inicio del procedimiento para conceder el uso privativo del edificio, cerrado desde 2010 y propiedad municipal desde 1999, con el fin de transformarlo en una residencia de mayores de gestión privada durante 60 años, aunque el propio informe económico sitúa la amortización de la inversión en torno a 2039. Una concesión larga, una inversión cuantiosa y una consecuencia clara: la posible demolición del inmueble salvo una pequeña capilla neogótica, único elemento que el pliego obliga a conservar.
El plazo concesional triplica, en la práctica, el tiempo estimado para recuperar la inversión inicial
La encargada de defender el expediente fue María Solanes, voz cantante del equipo de gobierno. Lo hizo con un discurso largo, ordenado y minucioso, en el que apeló tanto a la memoria sentimental de la ciudad como a la aritmética administrativa. El asilo –dijo– no es solo un edificio, sino un símbolo. Y precisamente por eso hay que actuar ahora, antes de que el abandono termine de arruinarlo.
Solanes detalló una inversión de Estena Inversiones, firma del sector con residencias de mayores repartidas por todo el país y que posee acuerdos con operadores como Sanitas Residencial y Ballesol, cercana a los diez millones de euros –ocho en obra civil y dos en equipamiento– para levantar un centro con entre 120 y 150 plazas, capaz de generar más de medio centenar de empleos. Insistió en que el expediente es sólido, que no compromete la estabilidad presupuestaria y que garantiza la rehabilitación de la capilla, el mantenimiento de los jardines y la reversión del inmueble al Ayuntamiento una vez finalizada la concesión. “Hoy no termina nada, hoy empieza todo”, proclamó, en un cierre casi épico.
Pero el tono cambió cuando tomó la palabra la portavoz socialista, Rocío Arrabal. Sin anunciar oposición frontal, Arrabal deslizó la crítica con bisturí: que tenga que ser una empresa privada la que rescate un bien público dice poco –vino a señalar– de la gestión de lo público. Recordó la situación de las residencias de mayores públicas de Algeciras, como la de San José Artesano, al 42% de su ocupación, con tres plantas cerradas y obras a medio hacer, y expresó su temor a que el modelo elegido priorice el negocio frente al acceso real de los mayores a las plazas.
La conservación de la fachada histórica queda en el aire, sin garantías sobre su viabilidad ni sobre su posible reconstrucción
Sus palabras despertaron murmullos en la bancada popular y obligaron a una breve interrupción del Pleno. Arrabal también puso el foco en lo que el proyecto no blinda: la fachada histórica, los volúmenes originales, el cuerpo principal del edificio. El pliego, en efecto, deja abierta la puerta a una demolición total y a una arquitectura completamente nueva, contemporánea y sin obligación de reproducir la estética original.
La réplica de Solanes fue inmediata, aunque se salió por la tangente. Elevó el tono, acusó al PSOE de tergiversar y de mentir, y convirtió el debate local en un ajuste de cuentas con la Junta de Andalucía socialista de décadas pasadas. Enumeró inversiones, proyectos y actuaciones en Algeciras del actual Gobierno autonómico del PP y defendió que la futura residencia será “de primera categoría” y contará con plazas concertadas, aunque no especificó cuántas. Si hay dudas legales, los juzgados están abiertos. O eso dejó entrever.
La conservación de la fachada histórica queda en el aire, sin garantías sobre su viabilidad ni sobre su posible reconstrucción
Vox intervino poco y con perfil bajo. Eva Poza recordó que el proyecto fue comunicado el pasado otoño durante una Comisión de Cultura y que inicialmente incluso se dudó de conservar la fachada, una idea descartada finalmente por los problemas de aluminosis, una patología estructural moderna que no encaja en un edificio neogótico de primeros del S.XX. Lamentó que el Ayuntamiento de Algeciras haya tenido que recurrir a una empresa privada para salvar el asilo y reclamó a la Junta que concluya los centros de mayores que mantiene a medio hacer en la ciudad.
El cierre lo puso el alcalde, José Ignacio Landaluce, visiblemente molesto. Reprendió a la portavoz socialista por insinuar “chanchullos” y la acusó de “falta de vergüenza" por sugerir que el gobierno local paraliza lo público para favorecer lo privado. Acto seguido, se votó. El resultado fue claro: 19 votos a favor del PP y Vox, siete abstenciones del PSOE. El procedimiento quedó aprobado.
Así, el Asilo de San José inicia una nueva etapa. En los papeles, un proyecto de futuro; en la realidad, un espacio cargado de memoria al que solo se le garantiza la supervivencia de una capilla y unos jardines. Todo lo demás queda en manos del concurso, de los números y de una concesión que durará más que muchas carreras políticas. Algeciras, mientras tanto, asiste al debate con una pregunta incómoda flotando en el aire: qué se salva cuando se salva un edificio. Y qué se pierde por el camino.
Un Pleno con silencios, distinciones y un portazo final
Más allá del Asilo de San José, el Pleno arrancó con un gesto solemne. La Corporación guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas de los recientes accidentes ferroviarios de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona), un inicio sobrio para una sesión que acabaría lejos de la calma.
En el apartado de Hacienda y Personal, salió adelante el expediente de contratación del servicio de mantenimiento del alumbrado exterior de la ciudad, junto al informe sobre el cumplimiento de los plazos de pago del Ayuntamiento en el cuarto trimestre de 2025, en aplicación de la ley contra la morosidad. También se aprobó la admisión a trámite del expediente para conceder el título de Hija Adoptiva de Algeciras a Carmen González Medina.
En los asuntos de urgencia, el Pleno dio luz verde a las distinciones con motivo del Día de Andalucía, que este año recaerán en la Asociación de Fibromialgia del Campo de Gibraltar, Stylo Urbano Center, Tria75, el IES Isla Verde, Algeciras Port Community (Cmport) y, a título póstumo, el periodista deportivo Enrique Tadeo.
El bloque político más tenso llegó al final, en ruegos y preguntas. Allí, el alcalde protagonizó un enfrentamiento directo con la portavoz socialista a cuenta de la gestión municipal durante el último temporal. Landaluce afeó a Arrabal que comparase la situación vivida en Algeciras con episodios más graves como la dana en Valencia, reproche que elevó el tono hasta el punto de provocar que la portavoz socialista abandonara el salón de plenos, seguida por el resto de concejales de su grupo.
Antes, el PSOE había logrado aprobar por unanimidad una moción para instar a la Junta de Andalucía a iniciar en 2026 las obras del Conservatorio de Música Paco de Lucía, con un calendario definido y la demolición urgente del edificio del solar. No corrió la misma suerte la moción socialista sobre patrimonio, que se votó por puntos y salió adelante solo de forma parcial, con el rechazo del PP a los apartados más críticos.
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