Este es el restaurante que puso Palmones en el mapa hace casi medio siglo
De un pequeño bar familiar a referente nacional del atún en manteca: así nació El Copo y así continúa su tradición
El auténtico pan de masa madre sin salir de la Estación de San Roque
Hablar de El Copo, en la calle el Trasmayo 2, de Palmones, es hablar de historia viva de la gastronomía en Palmones y en el Campo de Gibraltar. Lo que empezó como un pequeño bar se ha convertido en todo un referente gracias al tesón de Manolo, un hostelero que comenzó a trabajar con tan solo 12 años y que hoy, con 76, sigue al pie del cañón aunque con un ritmo más tranquilo.
Formado en el emblemático Hotel Reina Cristina, considerado una auténtica universidad de la hostelería, Manolo aprendió el oficio desde la base. Años después, se le presentó la oportunidad de hacerse con un pequeño local en Palmones. Con cuatro hijas pequeñas y muchas dudas, junto a su mujer decidió arriesgarse. “Si nos va mal, nos volvemos”, pensaron, como nos cuenta su hija Estrella. Pero desde el primer día, el boca a boca hizo su magia.
Cinco viveros y una carta que no se rinde
Lo que comenzó siendo un espacio reducido fue creciendo al ritmo de las peticiones de los clientes. Si alguien pedía gambas, al día siguiente estaban en carta. Así nació una propuesta amplia y ambiciosa que hoy se sostiene con cinco viveros propios de bogavantes, langostas y marisco fresco.
Para la familia, la clave siempre ha sido clara: materia prima de primera calidad y respeto absoluto al cliente. Manolo nunca ha entendido la profesión de otra manera.
El atún en manteca que conquistó a todos
Si hay un plato que define la esencia del restaurante es el atún en manteca, receta que Manolo popularizó en la zona hasta convertirla en seña de identidad. Hoy compite en popularidad con la teja de cristal con atún rojo de almadraba y trufa y el gallo a la crema de gamba, auténticos espectáculos gastronómicos.
El nombre del restaurante hace referencia a un antiguo arte de pesca, el “copo”, ya en desuso, que simboliza la conexión profunda con el mar.
Un negocio familiar con futuro
Desde 2007, Estrella, una de sus hijas, tomó el relevo generacional. Aunque no estudió hostelería, llegó para cubrir unas vacaciones y se quedó para siempre. “No sé vivir sin El Copo”, reconoce.
El crecimiento llevó también a la creación de La Aldea del Copo, un espacio para celebraciones que ya tiene completas fechas clave como las comuniones de mayo.
Más que un restaurante, El Copo es casa, tradición y memoria gastronómica. Un lugar donde cada plato cuenta una historia y donde el legado de Manolo sigue marcando el rumbo de una cocina que nació humilde y hoy es referencia.
No hay comentarios