ASÍ FUE EL JUEVES SANTO

San José Artesano sale al paso del Caído

  • La procesión, la única con costaleras, es la de mayor recorrido de la Semana Santa local

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Es muy querida en el barrio y de allí sale en procesión desde 2001, la Venerable Cofradía de Penitencia del Santísimo Cristo de las Tres Caídas y María Santísima de la Trinidad. Es joven, pero año tras año, va adquiriendo peso en la Semana Santa Algecireña.

A las seis de la tarde, tras abrirse la puerta de la parroquia de la Santísima Trinidad, la cruz de guía anunció el cortejo que invadió de azul y blanco la plaza, en la que la gente aguantaba a pleno sol la espera, con una temperatura bastante más cálida que la que se anunciaba para las siguientes horas. Las miradas emocionadas de los fieles y, en el caso de quienes estaban junto a la puerta del templo, se centraron, a veces sin respirar, en ver el gran esfuerzo de la cuadrilla de costaleros que, de rodillas, sacaban el paso de Misterio para salvar el marco de la puerta. Algunos ayudaban desde fuera de la canastilla, pues en ese momento no caben todos. Es un conjunto escultórico realizado en 1999 en los talleres sevillanos de Lourdes Hernández Peña.

Después de colocarle la parte superior de la cruz (se le quita para poder salir) y con la voz de ánimo de su capataz, se realizó la primera levantá, saludada con los aplausos del público mientras sonaba el himno nacional y luego La Saeta, para emprender el camino a través de la avenida de Holanda por las calles del barrio.

La crisis se notó y este año, sólo la Agrupación Musical de Marbella acompañó la procesión, detrás del Cristo.

Minutos después, salió el paso de la Virgen de la Trinidad, una dolorosa, realizada en los mismos talleres. De la procesión de ayer, puede destacarse una importante novedad y fue el estreno de la parihuela, hecha en Córdoba. Un premio para el buen trabajo de las mujeres costaleras, únicas en la Semana Santa algecireña, que portaban con ilusión el paso de la Virgen. La cofradía también estrenó una nueva peana.

Después de afrontar la salida del templo y ver recompensada su destreza, el trabajo también fue saludado con aplausos. Tras la primera levantá, a la llamada de "todas por igual, valientes", el cortejo iba a continuar su estación de penitencia con el recorrido más largo de la Semana Santa local. La cofradía portaba lazo negro en recuerdo de sus hermanos fallecidos, y del hermano mayor de La Palma, Pedro Quiñones. Precisamente, se anunció que, por respeto, la música no sonaría al paso por La Palma.

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