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Negociar más que la ampliación del estado de alarma

La influencia de Cs en la elaboración de los PGE podría servir para evitar un populismo presupuestario muy negativo para España

El Gobierno quiere negociar con los partidos una prórroga del estado de alarma hasta finales de junio. Su intención es no tener que estar cada quince días sometido al desgaste de una aprobación parlamentaria cada vez más difícil de salvar por su enfrentamiento con el PP y por la pérdida de apoyos entre sus antiguos socios de investidura. Más allá de si esta superprórroga tiene encaje en nuestro ordenamiento jurídico (hay opiniones en los dos sentidos) o de si el Gobierno acierta en esta fórmula para avanzar en el combate contra el coronavirus sin aumentar la crisis económica, habría que volver a insistir en que dicha negociación se ha convertido en una oportunidad para la reaparición de Cs en el escenario político. La formación naranja vuelve a tener una cierta influencia en el panorama nacional, lo que servirá sin duda para centrar a un Gobierno demasiado escorado a la izquierda debido a sus inestables apoyos parlamentarios. Desde el Ejecutivo se piensa que esta negociación no debe quedarse en la ampliación de la prórroga y debe extenderse también a la aprobación de los próximos Presupuestos Generales del Estado, lo cual posibilitará a Ciudadanos influir en la elaboración de las que serán las cuentas públicas más difíciles de los últimos tiempos. Vienen momentos muy duros en los que la tentación del populismo presupuestario va a ser muy fuerte, por lo que es una buena noticia que un partido centrista tenga influencia en la elaboración de los PGE. Entre otras cosas porque libera a Pedro Sánchez de las presiones más radicales y nacionalistas, incluso lo refuerza frente a otros miembros de su Gobierno, los pertenecientes a Podemos, cuya deriva en los próximos tiempos es incierta.

Los próximos PGE no van a ser fáciles de elaborar y pueden convertirse en un auténtico problema político y social para España. Se va a tener que conjugar un importante aumento del gasto social con una caída no desdeñable de los ingresos del Estado. Pese a la ayuda europea, habrá momentos complicados y no es descartable que se genere una gran tensión tanto en el Parlamento como en la calle. Evidentemente habrá que ser flexibles y comprender que es necesario aumentar el endeudamiento, pero se corre el peligro de comportamientos irresponsables e insolidarios con las generaciones venideras en el aumento del gasto público. En este sentido, la influencia de Ciudadanos, un partido nada proclive a los radicalismos y extravagancias en materia económica, sería beneficiosa.

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