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La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

Rivera ya ha perdido

El cambio de Cs llega muy tarde: sólo se duda si el 10-N Rivera sufrirá revés, fracaso, desastre o hecatombe

Abuenas horas, mangas verdes. La predisposición de Albert Rivera a pactar con Pedro Sánchez habría desbloqueado la investidura y evitado la repetición de elecciones. O no, porque tampoco Sánchez era muy partidario, pero sí parecía una condición imprescindible, y no se dio. Por entera decisión de Rivera, que interpuso un particular cordón sanitario a la socialdemocracia, impensable en Europa.

Se equivocó en todo, después de haber acertado en casi todo desde la fundación de Ciudadanos hasta el último año y medio. Se equivocó cuando apostó su caudal político a dar el sorpasso al PP como referente del centroderecha. Se equivocó después de las elecciones de abril, cuando cerró el paso a cualquier acuerdo con el PSOE, lo que le llevó precisamente a convertirse en fuerza auxiliar del PP. También se equivocó al dar por hecha la alianza de Sánchez con Podemos y los separatistas (la banda, que dijo) que nunca se confirmó. Se equivocó, más tarde, cuando, horas antes de expirar el plazo para la convocatoria de las elecciones del 10-N, improvisó una oferta a los socialistas desmontando todas sus premisas anteriores.

Es verdad que acierta con su volantazo estratégico al inicio de esta larguísima campaña electoral. Ya no existen ni la banda de amistades peligrosas de Sánchez ni el sanchismo como agente político de constitucionalidad dudosa. Ahora, si su entente con el PP desde una posición subalterna no les da para mayoría absoluta, está dispuesto a ser subalterno en el pacto con un Sánchez que no tendrá inconveniente en moderarse y centrarse (ya lo ha hecho).

El problema es que quizás sea demasiado tarde para revertir la situación y recuperar la vocación de bisagra integradora y versátil con la que nació Ciudadanos. A Rivera se le nota mucho el tacticismo, destila oportunismo y su trayectoria le hace faltalmente propicio para que la gente le aplique la metáfora de veleta. Demasiado tarde para que la hipotética alianza PSOE-Cs que pueda surgir del 10-N se acerque a los 180 escaños que los dos partidos juntaban en abril, cuando ambos la hicieron imposible y nos llevaron hasta donde estamos.

Tal vez sea también demasiado tarde para que Rivera altere el panorama que dibujan las encuestas todas y muchos ciudadanos, cualificados y no cualificados. Sólo se duda si los resultados de Ciudadanos serán un contratiempo, un revés, un fracaso, un desastre o una hecatombe. Pero las elecciones ya las ha perdido.

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