Tiempo muerto

Bisectriz de continentes

Algeciras tiene en el Parque del Centenario un filón turístico no explotado, no reconocido, no explicado y pisoteado

UNA muchacha permanece en silencio sentada sobre la cafetería abandonada y llena de pintadas que da la bienvenida al Parque del Centenario. Le cuelgan las piernas en dirección a Gibraltar y su mirada transcurre desde la playa de El Chinarral hasta los nueve barcos que esperan en el fondeadero de Getares. Sólo ella sabe en lo que piensa, pero en la distancia se diría que en algún punto interior le duele el alma y que extiende la mirada, a modo de terapia, ante el paraíso de la Bahía de Algeciras y el Estrecho.El Parque del Centenario lleva desde 2007, cuando fue inaugurado, siendo el defecadero de los perros de los vecinos de la zona. Poco importa que esos 100.000 metros cuadrados de frente litoral, pactados entre el Puerto y Ciudad para conmemorar el primer siglo de la Conferencia de Algeciras y la creación de la Junta de Obras del Puerto, nunca se hayan puesto en valor. Algeciras tiene en este punto un filón turístico no explotado, no reconocido, no explicado y pisoteado, sin apenas mantenimiento, en el que ahora trabaja una cuadrilla de jóvenes pertenecientes al Plan Aire de la Delegación de Fomento, pertrechados con unas soletas y poco más, y que poco pueden hacer para poner en valor tan histórico asentamiento.

Hechos de enorme trascendencia ocurrieron a la vista de este escenario, la bisectriz de dos continentes, el refugio de vencedores y vencidos en la batalla de Trafalgar, y donde todavía se conservan las ruinas del antiguo fuerte de San García destruido por tropas británicas en 1811, nidos de ametralladoras del siglo XX y los restos de la antigua torre almenara del siglo XVI. Precisamente en la atalaya que corona la Punta de San García se construyó, en el mismo enclave y con la misma altura de esa torre almenara, la metálica Torre Mirador que, como gran símbolo del abandono del Parque del Centenario, ha sufrido múltiples actos vandálicos por la falta de vigilancia y permanece cerrada al público impidiendo cumplir con el objetivo para el que fue construida: admirar desde la altura la tremenda belleza de un enclave majestuoso.

Pocas ciudades del mundo tienen en sus manos una riqueza histórica y paisajística de este calado y sólo Algeciras es capaz de dilapidarlo de esta manera. El Parque del Centenario es una oportunidad sin precedentes para explicar a los algecireños y a los que nos visitan nuestra historia.No vale el discurso de “queremos conservarlo con su vegetación mediterránea” porque los palmitos y lentiscos pueden convivir con la presencia permanente de una brigada de jardinería, de vigilantes y personal cualificado para explicar el patrimonio allí existente. Claro que costaría dinero, pero generaría riqueza para la ciudad.

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