Algeciras CF Algeciras se viste de albirrojo bajo el efecto de Almendralejo

  • La directiva llena la ciudad de vallas y carteles para animar a los algecireños a apoyar a su equipo

  • El objetivo del club es lograr 7.000 abonados y llenar el Nuevo Mirador cada jornada

Valla publicitaria de la campaña de abonados del Algeciras CF.

Valla publicitaria de la campaña de abonados del Algeciras CF. / M.C.I.C.

La próxima temporada del Algeciras Club de Fútbol está generando una expectación entre los seguidores y una comunión entre la ciudad y su equipo como pocas veces antes se ha visto. La campaña de abonados está siendo un auténtico éxito, con 3.000 abonos vendidos en apenas dos semanas, pero el techo aún está lejos. Hagamos historia, a 7.000 revoluciones es el lema elegido por la entidad para conseguir que precisamente 7.000 algeciristas apoyen a su equipo en sus partidos como local.

Algeciras vive un espíritu futbolero y en cualquier esquina se pueden encontrar carteles o vallas colocados por la entidad albirroja invitando a los algecireños a unirse a la nueva aventura del club en la Primera División RFEF. El objetivo no es otro que conseguir que el estadio del Nuevo Mirador se llene cada jornada para llevar en volandas a sus jugadores y seguir haciendo historia.

El principal inversor de la entidad, Félix Sancho, ha impulsado esta ambiciosa campaña para lograr que el algecirismo se viva en cada rincón de la ciudad y ya ha superado los 2.500 abonados que se consiguieron tras el ascenso a Segunda B en Socuéllamos, en época pre-coronavirus. Los más optimistas del lugar ya se mostrarían satisfechos con lograr la cifra de 4.000 abonos, pero el empresario burgalés quiere lograr que al estadio del Algeciras coloque en cada choque el cartel de no hay entradas consiguiendo vender los 7.000 abonos, precisamente la capacidad del campo.

El efecto de Almendralejo, cuando el algecirismo demostró ser una afición de primera categoría acompañando en masa a su equipo para intentar la machada de lograr el ascenso a Segunda división, aún sigue vigente. Aunque finalmente no pudiera lograrse ese hito histórico tras caer ante la Real Sociedad B (2-1), la extraordinaria campaña realizada por el equipo que entrenaba Salva Ballesta ha hecho que los aficionados no quieran perderse nuevas gestas, más si cabe después de un año en el que apenas unos privilegiados pudieron ver a su equipo en directo por las restricciones derivadas de la pandemia.

Pocos alicientes no hay. Nuevos rivales en la Primera RFEF, como los filiales del Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona o el Andorra de Gerard Piqué, que entrena Éder Sarabia –el polémico segundo de Quique Setién en el Real Betis y en el Barça. Un nuevo inquilino como Iván Ania en el banquillo, que ha declarado su apuesta por la posesión del balón y el juego combinativo. Y los nuevos fichajes, que aún se anuncian a cuentagotas, pero que llegarán para conformar una plantilla que pueda aspirar, por segunda temporada consecutiva, a lograr el ascenso a Segunda división. Y por si fuera poco, nunca se han visto tantas camisetas albirrojas por las calles de la ciudad. Motivos más que suficientes para que el Nuevo Mirador logre latir a 7.000 revoluciones.

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