Algeciras CF - UD Tamaraceite | La crónica (2-1) El Algeciras, un líder de hormigón

  • Doblega a base de solidez, saber estar y contundencia a un rival que le somete

  • Cuarta victoria seguida del equipo de Salva Ballesta, el único invicto ya del grupo IV-A

  • Llinares adelanta a los locales, Jordán iguala antes del descanso y Robin decide

Los jugadores del Algeciras celebran la victoria, con Robin en primer plano. Los jugadores del Algeciras celebran la victoria, con Robin en primer plano.

Los jugadores del Algeciras celebran la victoria, con Robin en primer plano. / Erasmo Fenoy

Cuatro victorias seguidas y más líder. Ya no puede ser casualidad. El Algeciras CF se ha convertido en el único equipo invicto del grupo IV-A de la Segunda B, el que manda con pulso firme y con una ventaja de tres puntos sobre el segundo, el Cádiz B, y cinco, sobre el tercero y el cuarto después de cinco jornadas. No es casual, claro que no, que el equipo de Salva Ballesta juegue con tanta madurez y entienda los partidos. Cada uno es un mundo, pero de momento casi todos acaban inclinándose para el mismo lado. Es este un Algeciras tan sólido como camaleónico.

El Algeciras doblegó a la Unión Deportiva Tamaraceite, uno de los rivales que mejor ha manejado el balón en el Nuevo Mirador en mucho tiempo, un adversario que sometió al líder durante muchísimos minutos y que sin embargo terminó derrotado. El Algeciras entregó el balón, aceptó sufrir y ablandó con su maza al cuadro canario en cuanto encontró la oportunidad. Dos porrazos tumbaron al hasta entonces invicto Tamara. El líder, además de saber defender, enseñó una pegada enorme.

Marc Llinares, el hombre para todo, y Robin Lafarge, el defensa que no hace ruido, marcaron los tantos del Algeciras, aunque el gran protagonista de la mañana fue Alvarito Romero, un incordio constante, una avispa que revolvió a los centrales canarios. De sus botas emanaron los dos goles locales, uno en cada tiempo. El Tamaraceite logró reponer las tablas momentáneamente antes del descanso con un cabezazo de Jordán tras un centro exquisito de López Silva.

El líder, tras el parón de la competición, regresó a su templo con un once reconocible aunque con una sorpresa: Salva apostó por una formación sin nueve puro, sentó a Mendes y montó un ataque con los pequeñitos, con Romero por el centro y Alcázar y Llinares por los costados. La idea parecía clara: salir rápido en las transiciones e incomodar a las dos torres de atrás de los canarios. En la convocatoria apareció por fin Fulton Medina, recién llegado de Ecuador, aunque aún inédito.

El Algeciras dejó la elástica albirroja en la taquilla y estrenó su indumentaria con los colores de la ciudad (celeste y ribetes amarillos), muy bonita. Esto permitió al equipo de Las Palmas lucir entero de rojo. Y los de rojo demostraron desde el principio que venían a adueñarse del balón. El Tamaraceite, con dos puntas, se sintió cómodo y manejó. Los insulares dieron el primer aviso a los 10 minutos con un disparo de Alberto Rodríguez que sacó Vallejo. La réplica algecirista se hizo de rogar hasta el minuto 17 con el primer chispazo de los locales a la contra, una transición de Romero que estuvo a punto de culminar, pero su tiro cruzado se marchó fuera por muy poco. Los dos planteamientos ya estaban claros sobre el tapete verde.

Los de Salva aprovecharon ese momento arreón para adelantarse. Fue en una buena jugada que empezó con saque preciso de Vallejo, el control de Alcázar para Melchor, el balón llegó a Romero, que desequilibró y chutó a puerta, y el rechace lo empujó de cabeza Llinares. A la segunda no perdonó.

El gol dio algo de brío al Algeciras y dejó tocado al Tamaraceite, aunque los de Chus Trujillo se recompusieron pronto. Pasada la media hora, Armando sacó casi en la línea de gol una tentativa de los visitantes y en el minuto 41 se produjo la igualada en un centro desde la izquierda de López Silva que remató con clase Jordán. El balón dio en un palo y se coló. Se podía antojar justo el marcador.

Tras el descanso las tornas no cambiaron demasiado si bien el Algeciras sí se soltó algo más. El Tamaraceite perseveró en su idea, orquestado por el incombustible David González y con Casais en el trabajo oscuro. Quintero estuvo a punto de enganchar un centro de Jordán en el 56', pero a renglón seguido el Algeciras tuvo la suya con un par de internadas de Alcázar por la derecha. En una, Juan Serrano disparó blandito al portal de Nauzet.

Álvaro Romero sobresale como falso nueve y Yago reaparece

Al filo del 60' reapareció Yago Pérez. Gran noticia para el algecirismo la vuelta del gallego. El mediocentro echó más leña a la hoguera del centro del campo y encendió otra luz. Llevaba pocos minutos en el campo cuando el Algeciras forzó el saque de esquina que decantó el encuentro. En una acción ensayada de segunda jugada, Romero centró al corazón del área y Robin entró como un tren de mercancías para cabecear un balón que dio en el larguero por dentro y se coló en la red. El zaguero se tuvo que vendar la testa tras el gol.

Comenzó por fin a jugarse mucho más al gusto del Algeciras. Llegó la fase del oficio, de las prisas para los canarios y del saber estar de los de casa. Salvo un centro envenenado de Alexis en el 79' que Vallejo resolvió de puños, el Algeciras apenas pasó apuros para cerrar un último tramo de partido que jugó con mucha inteligencia, como ya hizo en Las Palmas o en Huelva, o ante el Marino. Los de Salva no concedieron ni un milímetro como tampoco lo hicieron los que entraron desde el banquillo. El cronómetro se fue hasta el 95 pero se podía haber ido al 100 que el resultado iba a ser el mismo.

El líder sigue en estado de gracia, pero nada le ha sido regalado. Todo lo ha conseguido con el sudor de su frente. Con 13 puntos y desde la cima, el Algeciras pone la mirada en San Fernando. Pero antes, al menos durante otro día más, que disfrute el algecirismo de los buenos tiempos.

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