A. Sanluqueño - Real Balompédica | La crónica Mil veces Balona (0-4)

  • La Balompédica ofrece en Sanlúcar una cátedra de solvencia, entrega y goles

  • Los linenses no caen en la emboscada de un rival pasado de vueltas que juega con diez desde el 23'

  • Iván Martín, soberbio, anota el gol 1.000 de los albinegros en Segunda B

Iván Martín, espectacular en su debut como titular, burla la vigilancia de Jose Romero Iván Martín, espectacular en su debut como titular, burla la vigilancia de Jose Romero

Iván Martín, espectacular en su debut como titular, burla la vigilancia de Jose Romero / Edu Ayala/RBL

Ni había escenario más propicio, ni mejor momento. La Balompédica acelera su escalada después de un triunfo incontestable en El Palmar, al que tantas veces y en situaciones tan dispares ha sometido. El todo a babor protagonizado por los de La Línea tras la derrota de Tamaraceite va dando frutos. Los albinegros ganaron de manera aplastante al Sanluqueño, en uno de esos partidos en los que, al contrario de lo que le ha sucedido más de una vez esta temporada, todos los detalles decisivos se giraron a su favor. El duelo, que permite a la Balona asentarse al ladito de la zona de privilegio, deja tres nombres en lo más alto de la ola: el delantero Iván Martín, espectacular en su debut como titular en el que anotó el gol 1.000 de su equipo en la categoría; Nacho Miras, que no deja pasar una oportunidad para seguir achicando sombras alargadas… y Antonio Calderón. Éste, por muchas razones, tiene matices de triunfo de autor.

El fútbol, escrito está, no entiende de más razones que los resultados. Han bastado quince días para que las peticiones de dimisión del presidente se hayan ahogado en dos marcadores. No veas la pila de gente borrando en sus perfiles de Facebook.

La Balompédica, con un partido pendiente, vuelve a ser candidata a lograr el ascenso a la Liga Pro [o como quiera que se llame] directamente en esta primera fase. Y oficializó su candidatura en un duelo en el que recuperó su más valiosa seña de identidad, la raza. Y en el que supo jugar con cabeza cuando la caldera hervía. Lo que viene siendo una lección de solvencia. Un partidazo, podría escribirse que el mejor de la temporada... pero eso es quedarse corto. Muy corto.

Todo ello con un once en el que sorprendían algunas cosas. La ausencia de Paco Candela, justificada por problemas físicos que habrá que ver si le permiten jugar el miércoles. Y la presencia de Din Alomerovic en la medular porque fue una apuesta muy criticada del entrenador en la que nadie más que él parecía creer. Bueno, aunque hoy le saldrán media docena de padres.

No habían pasado tres minutos cuando Víctor Mena [vaya acierto de fichaje] se la puso a Iván Martín, que con un movimiento de nueve puro burló a Jose Romero y se plantó ante Isma Gil. El portero madrileño salió a por todas y le derribó. Penalti claro, aunque al incapaz del árbitro se lo tuvo que decir un auxiliar. Penalti como el que ya tuvo la Balona en la primera vuelta, pero esta vez Antoñito no lo dilapidó.

El tanto y la racha adversa en la que navega aceleraron a un Sanluqueño que perdió el temple. Como si no hubiese un mañana. Con todo el partido por delante comenzó a mandar balones largos, pero salvando una paradita de Nacho Miras en un disparo de Arasa desde la frontal, esa precipitación era la que acababa con los locales.

Eso sí, alguno cogió el garrote que daba la impresión de querer irse cuanto antes de la quema. Theo García hizo una falta de naranja en el 20. Como solo vio la amarilla, insistió en el 23’ hasta que consiguió irse al vestuario. Dice Romerito que le multará. Los que compartieron caseta en La Línea con el míster del Atleti saben la que le va a caer al chaval.

Con uno más la Balompédica le puso temple. Evitó alguna tarascada más y cada vez que robaba se iba en busca del marco rival con hambre. Se palpaba que era cuestión de tiempo.

En el 32’ Edu Oriol sacó sobre la misma línea de gol un disparo de Iván Martín. Dos después, una jugada de la factoría. De esas que se ensayan entre semana cuando los jugadores se preguntan entre murmullos si el entrenador no tiene nada mejor que hacer y el técnico hace como que no les oye. Din sorprendió en el saque de una falta y en vez de ponerla, se la pasó a Víctor Mena, éste la puso en el segundo palo a Koroma, que con la cabeza acabó de desajustar a la zaga y allí estaba Iván Martín para recibir la más que justa recompensa del gol. Ojo que no es un gol cualquiera, es el número 1.000 de la Balona en la categoría de bronce.

No debió acabar ahí la cosa. Porque en el 35’ Óscar Arroyo [que va a más] entraba en el área cuando Facu Ballardo le zancadilleó sobre la línea. El granadino Ruiz Aguilera, al que le estaban dando la grande los de casa, pensó que ya había pitado un penalti y había echado a uno de los de verde y mandó seguir.

Pero no contento con eso el árbitro nada más comenzar la segunda mitad quiso reenganchar al Sanluqueño al partido. Pitó unas manos del propio Óscar Arroyo [pareciese que tuviese algo contra él] que si fueron –que no se ve ni en la tele- no podían estar más en una situación natural. El rollo de esto de las manos es que los árbitros han generado un código indescifrable para el resto de los humanos del que se deduce que son sancionables… cuando ellos las pitan.

Allí estaba Diego Cervero, aquel que como buen sanitario alardeó de vacunas allá en su última victoria, sobre el Algeciras. Se ve que solo le pasaron una dosis, porque Nacho Miras realizó un paradón [¿cuántos irán en esta liga?] y anuló la jugada que ponía en peligro el triunfo de su equipo.

Ahí acabó el Sanluqueño. Y volvió a aparecer una Balona poderosa, que no quería volver a tentar a la suerte.

Lo intentó Din en el 53’. Y en el 57’ Iván Martín le dio un pase milimétrico a Koroma a la espalda de la defensa y el de Sierra Leona resolvió con habilidad. Segundos después el autor del 0-3 dejó su sitio a Luis Alcalde, que apenas llevaba tres minutos en el campo soltó un chupinazo desde muy lejos que se coló junto al palo.

Con 0-4 Calderón mandó a la ducha a Iván Martín. Después de ser objeto de un penalti, marcar un gol y dar una asistencia dejarle en el campo era casi permitirle actuar de abusón. No se puede hacer más en un primer día como titular.

Lo que quedó fue ya un mero trámite. A su manera los futbolistas firmaron un armisticio, que eso sí, permitió debutar con la Balona a Loren, que ve hecho un sueño realidad. Uno de los infinitos datalles que deja este valioso triunfo de la Balona. Datos que, seguro, seguirá recopilando Antonio García Calvo, que se llevó su primera gran alegría después de llegar el sábado al cielo de los balonos.

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