Real Balompédica - San Fernando CD | La crónica (0-0) Un empate para seguir creyendo

  • La Balona juega su mejor partido en casa de la temporada pero firma tablas

  • El árbitro hurta el triunfo a los de casa al anular a Pito Camacho un gol legal en el 59'

  • Calderón propone un equipo ambicioso ante un líder precavido

Pito Camacho se lleva las manos a la cabeza tras serle anulado su gol

Pito Camacho se lleva las manos a la cabeza tras serle anulado su gol / Erasmo Fenoy

Qué rabia. El mejor partido en casa de la Balona en toda la temporada, en el que más buscó una victoria que le hubiese aupado a la primera plaza acabó en empate. El sueño se desvaneció por culpa de un error mayúsculo del colegiado balear Luis Bestard Servera, que en el 59’ anuló, solo él sabe por qué, un gol legal a Pito Camacho que debió cambiar el rumbo del encuentro y quién sabe si del desenlace liguero. Los linenses jugaron un encuentro irreprochable ante un San Fernando que lo fio todo a una férrea defensa y a una contra. Le salió bien. Por culpa del árbitro pero le salió bien y la prueba es que abandonó el Municipal un poquillo más líder. A los de casa les queda el minúsculo consuelo de que ya saben que, matemáticamente, no acabarán entre los cuatro últimos. Insípido premio cuando lo que estaba en juego era la primera plaza y cuando pasan a depender de terceros, pero premio al fin y al cabo. Que se lo pregunten a Recre y Marbella.

La Balona formó con un once para ganar. Sin ambages. Con Antoñito divirtiéndose por dentro con el contrapeso de Candela y Masllorens y con tres arriba con descaro: Luis Alcalde, Pito Camacho y Koroma. Un equipo ambicioso para gusto de su gente, que volvió a la grada después de cuatro meses. Por fin los suplentes sentados junto al banquillo. Por fin se oían aplausos, reproches, murmullos. Por fin el hilo musical que tanta falta le hace al fútbol, que sin espectadores pierde un ingrediente fundamental. Como le hace falta un campo que parecía un tapete después de una noche de lluvia incesante. Fue un partido enorme, con detalles, con intensidad, impropio de esta Segunda B. Un duelo con sonido, que no parecía jugarse en tiempos de Covid. Por sobrar, solo sobró el pésimo arbitraje.

Con ese once, con los jugones sobre el césped, los albinegros se adueñaron del partido ante un rival atrincherado que esperaba dar un zarpazo haciendo valer la enorme velocidad de sus transiciones defensa-ataque. Una política legítima como cualquier otra. A la vista está. Paco Candela, onmipresente, ya avisó con un golpe franco en el 7’ pero Perales no se dejó sorprender por el bote. Koroma lo intentó en el 15’ y en el 18’ y por medio Luis Alcalde propuso su disparo desde el borde del área (16’).

El ritmo endiablado con que la Balompédica había arrancado era difícil de mantener. Sobre todo porque enfrente no solo estaba el líder, sino el viajero del grupo. Un error de Fabrizio en el 31’ permitió al rapidísimo Hugo Rodríguez poner a prueba a Nacho Miras, cada día más solvente, cada día más portero. En el 37’ lo intentó Paco Bernal, otra vez con la misma réplica. Era como un aviso a navegantes para que los de Calderón no hiciesen concesiones.

Al arranque de la segunda parte parecía que el San Fernando iba a dar un pasito adelante, aunque acabó siendo un espejismo. De hecho en el 52’ el exbalono Francis Ferrón (abroncado cuando más tarde fue relevado) se encontró con un rechace del guardavallas balono casi en el área pequeña. Fabrizio Danese apareció por el suelo para abortar la ocasión. De inmediato, la Balompédica dio réplica, como avisando de que no estaba dispuesta a permitir que cambiase el guión. El disparo correspondió a Luis Alcalde y Javi Fernández el que se interpuso.

Seis después llegó la jugada que debió premiar a los de La Línea. Un centro de Sergio Rodríguez fue cabeceado por Pito Camacho y el árbitro decidió que era mejor que aquello siguiese el empate. Un mangazo en toda regla. Un error de un árbitro superado por un partido grande.

Después de eso empezó la batalla entre los entrenadores a través de las sustituciones. Calderón dio entrada por primera vez en casa al canterano Loren, que acabó.... como lateral. Y retrasó a Candela para dar oxígeno con Coulibaly. Le faltó prescindir de Luis Alcalde, al que se le había encendido la reserva hacía rato y empezaba a protagonizar pérdidas peligrosas.

Los cambios no le dieron mucho a una Balona que pareció desajustarse, pero lo cierto es que en ese tramo final el único que pudo ganar –como casi durante todo el choque- fue el conjunto de casa. Tanto que el San Fernando ya perdía tiempo de manera descarada porque sabía que el mejor premio al que podía aspirar era al que ya tenía en las alforjas. Lo intentaron Antoñito desde la frontal del área, Pito Camacho tras un centro de Víctor Mena (81’) y Fabrizio Danese de cabeza (90’), pero el balón no quería entrar.

Tercer empate de la Balona, pero el que deja, de largo, el mejor sabor de boca. Aunque no le haya permitido colarse entre los tres primeros. Su sabia afición, ésa que por fin podía ejercer desde la grada dictó sentencia con una sonora ovación al final. Unas palmas que se traducen en un voto de confianza para su equipo antes de dos semanas que se antojan larguísimas. Qué pena que un partido tan bonito lo decidiese un mal árbitro. O, como poco, un colegiado que hizo un pésimo arbitraje.

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