Excavación arqueológica Las tres Algeciras de la Huerta del Carmen

  • Una excavación saca a la luz parte de la estructura defensiva meriní y nazarí y lo que podría ser un resto de la muralla romana

  • También se están restaurando objetos de distintas épocas encontrados en el yacimiento

Reconstrucción virtual de la muralla meriní Reconstrucción virtual de la muralla meriní

Reconstrucción virtual de la muralla meriní

De la romana Iulia Traducta a la ciudad meriní de al-Bunayya transcurrieron casi 1.500 años de historia cuyos restos (los que se conservaron tras la destrucción de la ciudad) quedaron sepultados bajo capas de tierra con el desarrollo de la Algeciras moderna. Una parte de esa historia puede visitarse estos días en la Huerta del Carmen, un terreno que se ha configurado como clave para profundizar en el conocimiento de la Algeciras romana y meriní, las técnicas constructivas empleadas en las distintas épocas o incluso ubicar la desaparecida muralla de Iulia Traducta.

El pasado mes de septiembre se iniciaba en la zona la excavación arqueológica bajo la dirección de Rafael Jiménez-Camino, arqueólogo municipal, como parte de la actuación general de investigación: De Iulia Traducta a al-Bunayya. Y seis meses después los resultados están a la vista: varias zonas de muralla, con construcción meriní, nazarí y castellana, permiten a los arqueólogos discernir las técnicas constructivas, delimitar el espacio amurallado y constatar los límites de una ciudad fundada por los romanos, despreciada por los árabes al llegar en el siglo VIII (prefirieron crear Al-Yazirat Al-Hadra al otro lado del río) y renacida por los meriníes cuando desembarcaron en el siglo XIII para combatir el avance castellano.

Fue esta dinastía reinante en el Magreb la que edificó una muralla defensiva para proteger un espacio destinado a acantonar las tropas y que fue creciendo hasta contar con su zona palaciega, para la administración de justicia y otros equipamientos. De la al-Bunayya de entonces se conservan restos de su muralla con barbacana, un sistema defensivo que serviría tanto a meriníes como nazaríes, que se alternarían la ocupación de la ciudad hasta 1309, cuando quedó en manos nazaríes. Alfonso XI la conquistó en 1344: en ese momento se construiría un muro exterior para reforzar la muralla, más bajo, que también ha aparecido en la excavación. Tras ser reconquistada por los nazaríes, sería destruida y abandonada antes de llegar el siglo XV.

Muros singulares

El sistema defensivo, explica Jiménez-Camino, muestra algunas singularidades, como un muro en talud, “muy moderno para el siglo XIV”, que en otros puntos se ha relacionado con el inicio de la artillería (Algeciras fue uno de los primeros sitios de Europa en los que fue utilizada) pero que en este caso tendría otro origen a juicio de los arqueólogos, ya que “el muro es castellano y la artillería la tenían los musulmanes”.

La historia que cuentan los muros descubiertos es muy variada. Uno de ellos, de hormigón, está tumbado y podría convertirse en una prueba de los daños causados por el gran seísmo de 1356. Aunque los investigadores también barajan otra hipótesis: que la puerta sobre él tuviera demasiado peso y provocase un corrimiento de tierras.

Hay otros restos que han llamado la atención de los especialistas que trabajan en la excavación: bloques de piedra que consideran que podrían pertenecer a la antigua muralla romana y que se encuentran en distintos puntos del yacimiento. Serían el contorno de Iulia Traducta, habitada entre el siglo I a.C. y el siglo VIII, una de las ciudades romanas que más tiempo se mantuvo y que también se refleja en las factorías de salazón encontradas en la calle San Nicolás, entre las mayores de la antigua Hispania.

Recreación de la muralla castellana en Huerta del Carmen Recreación de la muralla castellana en Huerta del Carmen

Recreación de la muralla castellana en Huerta del Carmen

En restauración

No es el único resto romano encontrado en el lugar: durante las excavaciones han ido apareciendo objetos de todo tipo, entre ellos alguna moneda romana y un exvoto, una de las pequeñas figuritas con las que algún antiguo habitante de Algeciras agradecería a una deidad su favor. Se han hallado más de 30 puntas de flecha, clavos, un estribo del siglo XIII, piezas de cinturones. Todos los objetos que se van encontrando pasan a la zona de restauración habilitada junto al yacimiento y allí se tratan; muchos de ellos pasarán a formar parte de la colección del museo, donde dos vasijas ya han sido mostradas como piezas del mes. La zona también se dedicó a la alfarería, y ahí entra en juego la tercera Algeciras que puede encontrarse en la Huerta del Carmen, la actual: en una fase anterior de la investigación, se descubrieron dos hornos del siglo XIX en la zona.

El trabajo no acaba ahora. El proyecto de investigación, promovido por el Ayuntamiento de Algeciras y la Universidad de Cádiz y autorizado por la Consejería de Cultura, tiene hasta cuatro años para realizar un estudio exhaustivo de los distintos edificios, la evolución urbanística, la cultura material y la economía de las ciudades romana y meriní. En próximas fechas se espera contar con un georradar que permita analizar el subsuelo del Parque Smith y la factoría de salazón, también parte de Huerta del Carmen. Y seguir descubriendo partes de una historia que después quiere ser contada al público mediante la musealización de ambas zonas.

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