Hermandad de la Hiniesta

La Hiniesta: herencia barroca pasto de las llamas

Las imágenes se perdieron en el incendio provocado de San Julián el 8 de abril de 1932. El Crucificado era obra de Felipe de Ribas, mientras que la Virgen estaba más próxima a Juan de Mesa que a Martínez Montañés. Los primitivos titulares de la Bofetá: la llama latente de una hermandad. Virgen de las Penas de Santa Marta: el expresionismo desgarrado no entendido por los cofrades.

La Hiniesta en su paso de palio para la celebración de sus cultos

Volviendo a recordar aquella primitiva estampa de la primera dolorosa vestida de hebrea, a comienzos del siglo XX, la Virgen de la Hiniesta preside el altar de la Parroquia de San Julián en su paso de palio, para la celebración de sus cultos anuales. Cabe recordar que el Arzobispado no indicó nada sobre la idoneidad o no de montar los pasos a las hermandades que así lo deseen, en la carta enviada a las mismas de cara a la celebración de la presente cuaresma y Semana Santa. Sí se indicaba que cualquier decisión debería tomarse de acuerdo con el director espiritual de cada cofradía.

Sublime veneración a la Virgen de la Hiniesta en San Julián

María Santísima de la Hiniesta luce en el presbiterio de la Parroquia de San Julián, donde recibe este fin de semana la veneración de sus hermanos y devotos. Este domingo, continuará en horario ininterrumpido de 10:30 a 19:15 horas. En el altar puede verse el techo de su palio y la bambalina delantera, a modo de dosel, así como jarras de orfebrería con flores en tonos pastel. La Dolorosa, vestida por Antonio Bejarano, luce su corona de salida, obra de Seco Velasco, el manto de salida, de Rodríguez Ojeda, la saya blanca de tisú de plata bordada en oro y sedas de colores por el taller de Artesanía Santa Bárbara, y una mantilla de blondas antigua a modo de tocado. Entre otro detalles, en la saya lleva la medalla al mérito del trabajo, concedida a título póstumo a D. Antonio Castillo Lastrucci, autor de la imagen.

Via crucis del Cristo de la Buena Muerte de la hermandad de la Hiniesta

El crucificado tallado por Antonio Castillo Lastrucci en 1938 recorrió la feligresía de San Julián para presidir el rezo de las catorce estaciones del santo vía crucis, como cada última semana de enero. La hermandad de la Hiniesta es la primera en celebrar este culto externo cada año, en la antesala de la cuaresma. Los templos de Santa Paula, Siervas de María, Santa Isabel, Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, Iglesia de San Marcos, y convento de San Cayetano, fueron algunos de los escenarios donde se desarrolló este acto piadoso.