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Los datos exigen un pacto urgente por la estabilidad

Las previsiones económicas del Gobierno son alarmantes y hay que buscar la estabilidad política cuanto antes

Como era de esperar, las previsiones económicas del Gobierno después de la pandemia del coronavirus no son precisamente buenas. Más bien podemos hablar de un auténtico desplome que coloca a España ante el abismo y que requerirá de un gran esfuerzo de toda la sociedad para salvar la situación. En concreto, según los cálculos del Ejecutivo, conocidos ayer, la caída de la economía será del 9,2% en el presente año 2020, mientras el desempleo subirá al 19%. Paralelamente, debido al enorme aumento del gasto público para hacer frente a la pandemia combinado con la disminución de los ingresos fiscales por la paralización de la vida empresarial y del consumo, el déficit público se va a disparar hasta alcanzar el 10,34% del PIB. En general, todo el mundo coincide en que estamos ante una caída sin precedentes del PIB, y hay que remontarse a acontecimientos extremadamente dramáticos de nuestra historia, como la Guerra Civil, para poder hacer comparaciones con cierta base. El Gobierno prevé que la economía española toque fondo durante el segundo trimestre de este año y que, a partir de ahí, se observe una recuperación cuya condición y calidad aún presentan muchas incógnitas. En el periódico de hoy se desgranan minuciosamente los datos de este desplome, por lo que no insistiremos más en los mismos, pero sí es necesaria una reflexión política para insistir, una vez más, en la necesidad de que el anunciado pacto entre partidos para salvar la situación económica y social por el coronavirus no quede en mera palabrería. Estos números presentados ayer por el Gobierno demuestran lo mucho que va a sufrir económicamente España en los próximos meses, lo cual puede desatar una crisis económica sin precedentes. El país aún no se había recuperado del todo de la gran crisis económica de 2008, y ahora ve cómo se acerca a un precipicio aún mayor que el de aquellos duros años. Sin embargo, la relación entre las diferentes fuerzas políticas, en vez de haberse fortalecido con la pandemia, está cada vez más deteriorada. Empezando por la de las dos formaciones presentes en el Gobierno (PSOE y Unidas Podemos) con el mosaico de fuerzas nacionalistas y radicales que apoyaron la investidura como presidente de Pedro Sánchez. Con respecto a la oposición, no está mucho mejor. No obstante, el PP, por su condición de partido sistémico, está obligado a ayudar a salvar la situación, pese a los muchos fallos que ha cometido el Gobierno en la gestión de esta crisis y al ninguneo al que ha sometido al resto de las fuerzas políticas. Vienen turbulencias importantes y se necesita una cierta estabilidad política. Los políticos no pueden seguir siendo parte del problema, sino de la solución.

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