Gibraltar

Boris Johnson alimenta el temor en la Verja de Gibraltar a un Brexit duro

  • Ultimátum del primer ministro británico a la UE para llegar a un acuerdo de salida antes del 15 de octubre mientras amenaza con alterar aspectos ya pactados

Boris JOhnson, en el Parlamento. Boris JOhnson, en el Parlamento.

Boris JOhnson, en el Parlamento. / Efe

La salida acordada de Reino Unido y Gibraltar de la Unión Europea se complica. O, mejor dicho, la complican desde Londres. Allí, el primer ministro británico, Boris Johnson, dio el domingo un plazo hasta el 15 de octubre para alcanzar un acuerdo sobre el Brexit, tras lo cual, señaló, “habría que aceptar (el fracaso) y pasar página”.

El pasado mes de agosto, el Gobierno de Gibraltar desveló que se prepara para una posible salida sin acuerdo.

“Tiene que haber un acuerdo con nuestros amigos europeos antes del Consejo Europeo del 15 de octubre si va a entrar en vigor antes de final de año”, señaló el jefe del Gobierno británico en un comunicado. El renovado temor a un divorcio desordenado en los próximos meses pasó factura en los mercados a la libra esterlina, que caía un 0,73 % frente al euro y un 0,88 % respecto al dólar estadounidense.

Las palabras de Johnson llegan antes de que hoy mismo comience en Londres una nueva ronda de las conversaciones entre el Reino Unido y la UE para cerrar un nuevo tratado de libre comercio que evite que el próximo 31 de diciembre se produzca un fin abrupto de la actual relación.

En las últimas horas el Gobierno británico ha multiplicado los mensajes de que no teme que finalmente no se halle un acuerdo, como repitió el domingo el negociador británico, David Frost, en una entrevista publicada por el Mail on Sunday.

Para el primer ministro, “no tiene sentido pensar en plazos que vayan más allá (del 15 de octubre). Si no nos ponemos de acuerdo para entonces, no creo que vaya a haber un acuerdo de libre comercio entre nosotros, y deberíamos aceptarlo y pasar página”.

Johnson aludió a los puntos de discrepancia, sin citarlos, como los subsidios estatales o la pesca, y aseguró que el Reino Unido no renunciará “a los fundamentos de lo que significa ser un país independiente” en pos del éxito de las conversaciones.

El conservador cree que un fracaso de las negociaciaciones sería “un buen resultado”

El Ejecutivo conservador desea tener las manos libres para decidir si respalda con una inversión estatal masiva sectores clave para la economía como el tecnológico –pese a la tradición no intervencionista de los tories–, y ve cualquier arreglo con Bruselas como un posible lastre para esos subsidios.

Pese a todo, el primer ministro reiteró en que un fracaso de las negociaciones sería para su país “un buen resultado” y que en ese caso significaría que la UE pasase a ser un socio comercial “como Australia” del Reino Unido, con los protocolos establecidos por la Organización Mundial del Comercio.

Estas declaraciones se suman a la información desvelada este domingo por el diario Financial Times de que el Gobierno británico planea aprobar nueva legislación que anularía partes del acuerdo de salida de la UE del Reino Unido, especialmente en lo referido a los subsidios estatales y en las aduanas con Irlanda del Norte.

El Gobierno británico prepara un proyecto de Ley del Mercado Interno que se publicará el miércoles y que trata de “esquivar” las obligaciones aduaneras que adquirió el Reino Unido para mantener abierta la frontera entre las dos Irlandas.

Londres quiere matizar el compromiso de aplicar la regulación europea sobre ayudas estatales en relación al comercio de bienes en Irlanda del Norte, así como la cláusula que exige a las empresas norirlandesas rellenar formularios de exportación al enviar mercancías hacia la isla de Gran Bretaña, según ese periódico. Un portavoz de Johnson confirmó más tarde los planes para tramitar esa ley, aunque aseguró que se trata de “clarificar” el acuerdo de salida, más que de anular ciertas partes.

La libra esterlina cae un 0,73 % frente al euro y un 0,88 % respecto al dólar

El Ejecutivo está “dando pasos limitados y razonables para clarificar elementos específicos del protocolo para Irlanda del Norte” y “eliminar cualquier ambigüedad”, aseguró esa fuente.

“El primer ministro siempre ha hablado públicamente con claridad sobre cuál es nuestra interpretación del acuerdo de salida”, agregó.

Desde Belfast, la viceministra principal del Gobierno autónomo de poder compartido, la republicana Michelle O’Neill, afirmó que “cualquier amenaza de retroceso en el protocolo irlandés representaría una terrible traición”.

Desconfianza

“Invalidar el acuerdo de salida sería muy dañino para la relación” entre Londres y Bruselas, señaló a EFE David Henig, director en el Reino Unido del Centro Europeo para la Economía Política Internacional (ECIPE). “Mostraría que no se puede confiar en el Reino Unido en un asunto tan sensible para la Unión Europea, por lo que difícilmente podríamos esperar demasiada confianza en otras áreas”, sostuvo el experto.

“Todos los tratados internacionales son ambiguos hasta cierto punto y el acuerdo de salida tiene áreas en relación a Irlanda del Norte que se deben definir mejor”, resaltó Henig, que considera sin embargo que “eso solo se puede hacer a través del diálogo y la cooperación”.

La negociación sobre la futura relación con los 27 socios europeos lleva meses bloqueada por cuestiones como la regulación de las ayudas estatales en el Reino Unido tras el Brexit y el reparto de las cuotas pesqueras en aguas británicas.

La ruptura definitiva de los lazos con la UE se producirá el 31 de diciembre, aunque tanto Londres como Bruselas han indicado que octubre es en la práctica el límite temporal para comenzar a ratificar un pacto o bien para acelerar los preparativos de una salida abrupta.

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