Nico Castellano | Periodista especializado en el fenómeno migratorio

"Criminalizar las migraciones es un atentado contra la vida"

"Criminalizar las migraciones es un atentado contra la vida" "Criminalizar las migraciones es un atentado contra la vida"

"Criminalizar las migraciones es un atentado contra la vida" / lourdes de vicente

El periodista Nico Castellano (Las Palmas de Gran Canaria, 1977), guionista del recién estrenado documental El naufragio, 30 años de memoria sumergida, producido por la Diputación de Cádiz, ha sido testigo y ha contado la realidad migratoria en 30 países de cuatro continentes. Infinidades de historias se agolpan en su memoria, pero todavía le conmueve el recuerdo de Suamadú, un chico de Guinea-Conakri al que conoció en 2006 en Nuadibú cuando fue rescatado del cayuco que lo llevó a esta ciudad al norte de Mauritania. "Hablamos mucho, mantuvimos el contacto y un día me llamó y me dijo que se volvía a subir al cayuco. Nunca más supe de él".

-Se cumplen 30 años de la aparición del primer cadáver de un migrante en nuestras costas. ¿Qué ha cambiado?

-Todo ha cambiado, pero a peor. Muere más gente que nunca y llegan más inmigrantes que nunca, lo que es la prueba definitiva de que las políticas migratorias de muros y sufrimiento que inventamos hace 30 años sólo están fracasando.

"Hay que exigir un cambio de las leyes para que migrar sea una opción y no una obligación"

-¿Por dónde pasa la solución?

-Por cambiar estas leyes que se han demostrado inútiles ya que generan muerte y sufrimiento con los naufragios, con las personas que quedan gravemente lesionadas en los muros físicos más visibles, como las vallas de Ceuta y Melilla, y con el muro jurídico y legal que hemos creado con el que es imposible reagrupar a las familias. Todo esto son pruebas para exigir un cambio de concepto y de paradigma a la hora de gestionar los flujos migratorios.

-Un fenómeno que, además, nunca ha sido nuevo.

-Las migraciones son tan antiguas como la humanidad. El primer viaje que hizo el ser humano fue migrar, en aquel momento en busca de zonas con agua o de caza o de agricultura, y hoy se migra por otros motivos. Migrar es un derecho que está recogido en el artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; entonces, criminalizar las migraciones es un atentado contra la vida. Es insostenible que hayan muerto 1.800 personas en lo que va de año en el Mediterráneo y que tengamos contabilizadas 50.000 personas muertas desde 1992. No podemos mirar a otro lado. Llegó el momento de exigir un cambio de las leyes y crear el sistema para que migrar sea una opción y no una obligación.

-¿Un sistema que debe buscar Europa, España, los países de origen...?

-¿Depende sólo de las leyes que regulan la entrada y salida en la frontera? No; ¿depende sólo de las leyes económicas? No; ¿depende sólo de la situación de gobernanza o estabilidad de cada uno de los países? No. Depende de todos pero, primero, este conjunto de medidas tiene que emanar de los países de origen de cada una de esas personas, porque si las condiciones de vida de esas personas mejoran, migrar sería sólo una opción. Pero como ahora no estamos haciendo nada para poner en marcha ninguna medida, pues estamos condenando a la gente a estrellarse contra nuestros muros.

-"Pues llévatelos a tu casa", dicen algunos...

-Tópicos absurdos, conversaciones absurdas, que no se fundamentan seriamente. Si queremos un debate serio y no infantil sobre las migraciones tenemos que mirar todas las perspectivas y analizar el porqué hemos creado un mundo en el que hay más desplazados forzosos que nunca desde la II Guerra Mundial. Hablamos de 68,5 millones de desplazados en el mundo pero, de ellos, 40 millones son desplazados internos, que prácticamente no pueden elegir salir de sus países, y la cantidad que llega a Europa a través de África es mínima. En 30 años no tenemos contabilizadas ni 250.000 personas llegadas en patera a nuestras costas; eso no es nada en un país de las dimensiones de población que tiene España o de las dimensiones de 510 millones de habitantes que tiene la Unión Europea. El problema es que los números se usan, y se usan con intención criminalizadora.

-¿Se ha sido alarmista este verano?

-Los políticos españoles han sido absolutamente irresponsables a la hora de hablar de lo sucedido este verano. Ha sido patético el tour de los políticos por hacerse fotos en la valla en una supuesta defensa de las fronteras y de los cuerpos y fuerzas de seguridad. Yo hecho de menos ese tour o alguna manifestación de esos políticos sobre el 30 aniversario del primer muerto. No he escuchado a nadie hacer una simple mención a la memoria de estos muertos. El problema de las migraciones es que se usan en la balanza electoral y le funciona a mucha gente: ahí está Trump, el Brexit, Hungría, ahí está Italia... Es el gran problema, que se usa como mercancía a las personas que estrellan su vida contra nuestras fronteras, y se usa porque azuzar el miedo a otro es un principio político-propagandístico tan viejo como la propia clase política; ya lo hicieron los nazis, ya lo hicieron en el crack del 29 en Estados Unidos. Criminizalizar al otro de los problemas que tienes en tu propio país es muy cómodo.

-Y los medios, ¿hemos sido responsables?

-Evidentemente, es noticia que se haya batido el récord de pateras, pero para ser responsables hay que contextualizar, hablar más con la gente y menos de los números. De todas formas, periodísticamente creo que hemos mejorado mucho en España.

-¿A quién beneficia, principalmente, el negocio de la inmigración?

-Este sistema migratorio militarista sólo beneficia a la industria armamentística y a la industria de la seguridad. Hay grandes empresas europeas haciendo lobby en Bruselas para que se mantenga este sistema de muros. Hay una empresa española que ha disparado sus beneficios por vender concertinas, las cuchillas que ciegan brazos y piernas en toda Europa.

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