Campo de Gibraltar

La limitación en la Verja frena el contrabando de tabaco y dispara la venta en los estancos

  • "Los que hacíamos pedidos de 5.000 euros nos vimos hasta con 30.000”, narra un estanquero

  • Los establecimientos de la comarca registraron colas mientras en el resto de España el negocio se desplomaba

Una cola de clientes en el estanco de La Jara, en Algeciras. Una cola de clientes en el estanco de La Jara, en Algeciras.

Una cola de clientes en el estanco de La Jara, en Algeciras. / Erasmo Fenoy

Aquel 20 de marzo fue el primer viernes del miedo. España superaba los 1.000 fallecidos y 20.000 contagiados por coronavirus, los hospitales estaban sobrecargados y el Banco de España alertaba de una “perturbación sin precedentes” en la economía. El Campo de Gibraltar ofrecía una imagen que parecía salida de un película de ciencia ficción. Aquel día, aquellos días, desde las ventanas, miles de personas observaban las calles vacías y se sobresaltaban cada vez que desde el fondo del barrio se oía una sirena. Los comercios estaban cerrados. ¿Todos? No. En la comarca, 33 locales en concreto de los pocos que permanecían abiertos empezaban a registrar incluso colas en la puerta. Dentro, los propietarios no daban crédito ante una situación que nunca habían vivido. La curentena había acabado (temporalmente) con el contrabando de tabaco de Gibraltar y los estancos llegaban a multiplicar por seis sus ventas.

“Normalmente cada doce días hacíamos pedidos de 5.000 o 6.000 euros en distintos productos y empezamos a pedir 24.000 y hasta 30.000”. La frase es del propietario de un estanco de Algeciras pero la pudo haber pronunciado cualquier otro de la comarca e incluso, aunque en menor medida, de la provincia. En contra de lo sucedido en el resto de España, los estanqueros vieron cómo se “disparaba” su actividad, cada vez más reducida en los últimos años por la venta de tabaco ilegal procedente del Peñón. “Fue impresionante”, explica Salvador Vera, presidente de la Unión de Estanqueros de Cádiz. “Muchas tiendas que vendían tabaco de contrabando se vieron obligadas a cerrar en medio del estado de alarma y los clientes volvieron a los estancos”, explica.

En marzo, la picadura aumentó sus ventas en un 39,3% en la provincia; en abril, la tendencia se suavizó

Además de por las restricciones de movilidad en España, Gibraltar también estaba en cuarentena y todas las actividades esenciales se paralizaron. No los estancos de la comarca, a los que se lanzaron muchos clientes que no pasaban por allí hacia años. La razón: en la Verja, de una media diaria de 10.000 vehículos y 30.000 personas antes de la crisis provocada por el Covid 19, se había pasado a finales de marzo a tan solo 1.000 coches y 2.000 personas. Los cigarrillos dejaron de pasar por la aduana y se hacía difícil y arriesgado introducirlos por el mar para las bandas criminales que utilizan esa vía para realizar esta actividad delictiva. Era imposible por lo tanto entrar a comprar a Gibraltar ya que ni se podía entrar ni salir de la colonia británica si no era después de justificar la residencia allí o que se acudía al trabajo. Y, en cualquier caso, en el lado español tampoco había establecimientos que pudieran vender ese producto ilícito.

“En el Campo de Gibraltar, la mayoría de los estancos incrementaron un 100% e incluso un 200% las ventas. Algunos, más. Esto nos permitirá comprender con datos reales lo que realmente se consume en la comarca y entonces deberán se las compañías tabaqueras las que tengan que reflexionar y darse cuenta de que no se puede permitir que entre tanto tabaco en Gibraltar, porque no hay que olvidar que allí sólo viven unas 30.000 personas y llega el doble del tabaco que a toda la provincia de Cádiz”, argumenta Salvador Vera.

Los estanqueros entienden que la situación peculiar generada por el coronavirus revela el daño que el contrabando de tabaco de Gibraltar hace al sector en la provincia y, muy especialmente, al Campo de Gibraltar. En La Línea, donde llegó a haber 11 estalecimientos hace años, quedan tres.

Espera para entrar en el estanco. Espera para entrar en el estanco.

Espera para entrar en el estanco. / Nacho Marín

En marzo, con solo medio mes de confinamiento, en la provincia de Cádiz se vendieron 3,2 millones de cajetillas frente a solo 3 millones en el mismo mes de 2019, según datos del Comisionado para el Mercado de Tabacos. Esto supone un incremento del 4,8%. El dato, según explica un portavoz de Altadis, la empresa líder del sector en España, adquiere incluso más importancia si se tiene en cuenta que aquel mes las ventas cayeron en todo el territorio nacional en un 1,8%. Los estancos de la provincia registraron ventas por 14.456.768 euros frente a los 13.866.190 del mismo mes del año pasado. Esto es 590.578 euros más. En el primer trimestre se vendieron 9,2 millones, frente a 8,2 millones en 2019. El aumento es de un 11,8%, cuando a nivel nacional solo fue del 1,7%. Cádiz es la provincia donde más creció junto con Lérida (17,4%) por la influencia del contrabando de Andorra.

Los datos serían más apabullantes si solo se ciñeran al Campo de Gibraltar, pero el Comisionado para el Mercado de Tabacos solo ofrece datos provinciales, no comarcales. En cualquier caso sirven para dibujar un escenario claro, ya que son concluyentes incluso pese a que la tendencia no se sigue de forma tan abrumadora en el resto de la provincia, donde las ventas se redujeron entre un 30% y un 40% en el total de sus 313 estancos. “Los fumadores, encerrados en sus casas, fuman menos. Si no se sale, no se va a los bares y restaurantes y no se hace tanta vida social, el consumo se reduce. También por eso mientras que las ventas descendieron en el centro de las ciudad, crecieron en los barrios, donde los ciudadanos están más cerca”, añade Vera.

En la picadura, las cifras son incluso más representativas. En marzo se vendieron 12.432 kilos frente al mismo mes de 2019 que solo fueron 8.925. El ascenso es del 39,3%, cuando a nivel nacional fue del 20,36%. Es decir, 19 puntos porcentuales por encima.

Las comunidades autónomas reciben un 58% de la recaudación de los impuestos de las labores del tabaco

Altadis entiende que el escenario vivido durante la pandemia demuestra que “la picadura actúa como freno del contrabando por precio”. “Como es más difícil hacer contrabando, los fumadores buscan la referencia más barata”, que es el tabaco de liar. “Hay que reconocer que durante el confinamiento, la gente salía menos a la calle y compraba más cantidad para no salir de casa tan a menudo”, apostilla el representante de la compañía. Esta apreciación, unida a que en abril en España se relajaron las medidas de confinamiento conforme se fue avanzando de fase, provocó que estos datos fueron volviendo a su estado natural. Los estancos vendieron 3.156.181 cajetillas, 65.587 menos en el mismo mes del año anterior. Las ventas bajaron a 14.136.591 euros. De cualquier forma, la tendencia es distinta a la del resto del territorio nacional, donde la venta de cigarrillos se desplomó un 26% con respecto al mismo mes de 2019. Ese mes se vendieron 136,27 millones de cajetillas, frente a 185 millones del año anterior. Se trata del dato mensual más bajo desde 2005, según los datos difundidos por el Comisionado del Mercado de Tabacos.

El impulso que significó el confinamiento durante la segunda mitad de marzo y la primera de abril se traduce en que en el primer cuatrimestre, la provincia registró unas ventas en los estancos de 67.827.504 euros. Esto es 6.346.596 más que el año pasado, cuando se produjeron 61.480.906. El aumento es de un 9,4% que tendrá además, según inciden los estanqueros, una repercusión económica directa en los municipios. En España, la carga fiscal del tabaco (los impuestos especiales más el IVA) supone el 80% del precio. Es la más alta de la Unión Europea. El impuesto cumple una finalidad extrafiscal como instrumento, entre otras, de las políticas sanitarias, energéticas, de transportes y medio ambiente y está cedido en un 58% a las comunidades autónomas.

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