Real Balompédica Linense Velocidad de crucero: correcta

  • La Balona inicia la segunda vuelta en la séptima plaza, la última que pasaporta a la Copa

  • Los albinegros están a siete puntos de los puestos de una liguilla que no juegan desde 2012

Los jugadores de la Balona festejan con la afición la victoria sobre el UCAM, que les aupaba al liderato Los jugadores de la Balona festejan con la afición la victoria sobre el UCAM, que les aupaba al liderato

Los jugadores de la Balona festejan con la afición la victoria sobre el UCAM, que les aupaba al liderato / Jorge del Águila

El final de la primera vuelta supone una invitación táctica a los balances. La Real Balompédica Linense arribó al ecuador de la Liga en la séptima posición, lo que supone que se encuentra dentro de su primer objetivo, que es lograr una plaza directa para la próxima edición de la Copa del Rey. 

Los albinegros, que fueron líderes en solitario tras la segunda jornada, han sobrevivido a una plaga de lesiones sin precedentes que le llevó a afrontar algún encuentro con ocho ausencias. Sin embargo tanta contrariedad acabó llevándose por delante a Jordi Roger, que se tuvo que conformar con superar el medio centenar de partidos en el banquillo albinegro. La llegada de Antonio Calderón, que firma dos triunfos en otros tantos compromisos, y el inminente regreso de futbolistas como Luis Alcalde o Javi Forján dejan un amplio margen a la esperanza.

La Balompédica –que en verano hizo un desembolso por encima de sus posibilidades reales– se fijó un doble objetivo al comienzo de la campaña. El más factible no es otro que jugar la próxima campaña la Copa del Rey sin tener que pasar por la Copa Federación, la misma que en el presente curso le negó ese derecho al caer eliminada a manos del Real Murcia, que acabaría por hacerse con el título… y con los 90.000 euros en juego.

El segundo de logros con el que sueña la centenaria entidad de La Línea es volver a disputar una fase de ascenso a la Segunda división, ocho años después. aunque ese, sin ser imposible, se antoja bastante más complicado complicado. No solo se trata de que son siete los puntos de distancia con respecto al cuarto clasificado, el Badajoz, ni que los que ocupan la plazas de privilegio (excepto el sorprendente Yeclano) ya arrancaron con plantillas fortísimas, sino que empiezan a llegarles refuerzos que solo unos pocos privilegiados pueden pagar. Y por si fuera poco la inyección económica del Córdoba le convierte en serio aspirante al regreso a la categoría de plata.

De manera que lo que no puede dejar escapar en la segunda vuelta la Balona es el puesto que le da derecho a disputar una Copa del Rey que genera una enorme ilusión entre su hinchada, aunque a estas alturas es complicado saber si su dañado estadio recibiría el visto bueno para acoger un encuentro de alta gama.

En lo que se refiere a la Copa, el nuevo reglamento que ya en la presente andadura ha puesto en marcha la Federación Española,  explica que tienen derecho a competir sin pasar por ningún tipo de criba, en lo que se refiere a la categoría de bronce: “Los veintiocho de Segunda división B que quedaron clasificados en los siete primeros puestos de sus respectivos grupos al término de la primera fase del Campeonato Nacional de Liga en la temporada anterior y, en defecto de alguno de ellos, por razones de filialidad, dependencia o cualesquiera otras circunstancias que impidan su participación, el mejor clasificado que les siga en su respectivo grupo”.

Después de haber roto el pasado domingo con 13 meses sin anotar más de un gol en casa, la otra asignatura pendiente de los balonos en completar una remontada que se le niega nada menos que desde el 30 de octubre de 2016.

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