Andalucía

El PP rebaja su apoyo al modelo de salud valenciano tras las críticas del PSOE e IU

  • Sanz dice que para Andalucía diseñarán uno con "lo mejor" de cada comunidad · Los socialistas acusan al PP de ver los derechos como un "negocio" y lo llevarán a los ambulatorios con un nuevo reparto de folletos

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El PP se vio ayer forzado a matizar su apuesta por extrapolar el modelo sanitario valenciano a Andalucía, en el caso de alcanzar el gobierno en marzo de 2012. El pasado sábado Javier Arenas aseguraba que esta era su receta, basada "no en gastar menos, sino mejor". Pero su declaración no fue entendida en clave de ahorro por PSOE e IU. La base del modelo valenciano consiste en dejar la construcción y gestión de centros hospitalarios en manos de compañías, a las que también se hace responsables de los centros de salud y de especialidades médicas de la comarca donde están implantados. Para PSOE e IU eso no es más que abrir la puerta a la privatización y a una pérdida de la calidad asistencial. Ante la avalancha de críticas, el número dos del PP-A, Antonio Sanz, tuvo que salir a negar que fueran a "copiar" este esquema, sino que tienen un modelo propio para Andalucía basado en "lo mejor" que pueda extraerse de otras comunidades.

Sin embargo, de poco sirven los matices. El PSOE tiene claro que la batalla electoral está en la educación y la sanidad que, junto al empleo, son material muy sensible para el ciudadano. De ahí su esfuerzo permanente porque en el discurso electoral aparezca la apuesta sanitaria y educativa socialista, basada en la universalidad, la gratuidad y la calidad sin recortes, frente a la privatización y los recortes que se aplican en las comunidades donde gobierna el PP. La secretaria de Organización del PSOE-A, Susana Díaz, ayer fue muy gráfica: el PP ve "los derechos como un negocio". Algo que en salud tradujo en centros sanitarios privados, una gestión "ineficaz" y un gasto farmacéutico "muy alto". Como en Valencia.

Este planteamiento los socialistas quieren que no quede sólo en los mítines y en el Parlamento, sino que llegue hasta las salas de espera de los ambulatorios. Como ya pasara a las puertas de los colegios la semana pasada, el próximo 7 de noviembre, el PSOE movilizará a todos sus cargos orgánicos y candidatos al Congreso y al Senado en las ocho provincias andaluzas para que repartan dípticos en los que se confrontan las visiones socialista y popular de la sanidad.

"Mala" es el calificativo que, directamente, aplicó IU a esa propuesta sanitaria a la valenciana del PP. Su coordinador regional, Diego Valderas, se puso del lado del PSOE y aseguró que Andalucía "no tiene nada que aprender de Valencia, ni Madrid ni Galicia". Aunque consideró que la sanidad andaluza es "mejorable" se cerró en banda al punto de vista "economicista" del PP. "Si Arenas quiere traer a Andalucía el modelo de Valencia, nos está llevando a la política de privatizaciones, recortes y diría incluso de meter la mano", aseguró, alertando de que cada día que pasa el líder del PP adopta una posición "menos de fiar".

Para contrarrestar el efecto que el anuncio de Arenas y las críticas de PSOE e IU puedan tener en el electorado, el PP se afanó por presentar un programa sanitario pasa por los mismos principios de universalidad y gratuidad, sin recortes, sin copago pero sí con una "reforma profunda" de la atención primaria y la unificación de los servicios de emergencia y el cambio de modelo organizativo hacia una gestión "profesional.

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