Algeciras

Tres años de prisión y medio millón de multa por blanqueo de capitales

  • El acusado ganaba 600 euros al mes pero tenía un BMW, una vivienda y había viajado recientemente a Miami y Estambul

Sección algecireña de la Audiencia Provincial Sección algecireña de la Audiencia Provincial

Sección algecireña de la Audiencia Provincial / Erasmo Fenoy

La sección algecireña de la Audiencia Provincial acaba de condenar a tres años y tres meses de prisión por blanqueo de capitales a un ceutí que había conseguido la cuadratura del círculo: con una nómina de 600 euros mensuales en el bazar de su padre había logrado comprar una vivienda en Algeciras, un BMW X5 y otro vehículo y viajar a Miami y Estambul en el mismo año. Eso y acumular 318.000 euros en el inmueble y otros 25.600 en el coche de alta gama.

La historia que ha llevado a la cárcel a S. J. A. cumple con todos los requisitos para sospechar desde un primer momento que estaba blanqueando dinero procedente del narcotráfico. Comienza el 13 de noviembre de 2015, cuando la Policía Nacional recibió el aviso de que en una vivienda de la Urbanización Villa Palma de Algeciras habían forzado la puerta y unos encapuchados estaban sacando paquetes de dentro. Cuando los agentes llegaron ya no había nadie, pero lo que encontraron dejaba lugar a pocas dudas: 318.070 euros en 13 paquetes y en el interior de una caja, un papel manuscrito con nombres de personas y cantidades, una máquina envasadora al vacío, bolsas de plástico, varios cuchillos con restos aparentemente de hachís y documentación a nombre de D. T.

Mientras realizaban el registro, llegó el propietario de la vivienda en un coche de alta gama, en el que en un cubículo modificado se le encontraron otros 25.625 euros. No se le conocía actividad laboral o empresarial alguna.

S. J. A. alegó en el juicio que el dinero que se hallaba en la vivienda era de su propiedad y que lo utilizaba para hacer compras a ciudadanos chinos, a los que siempre pagaba en efectivo. Desde el año 2004 trabajaba con su padre y en 2017 (después de los hechos) había creado su propia empresa. En esa época, aseguró, cobraba 600 euros más comisiones. Y la documentación encontrada de D. T., relacionado con el narcotráfico, era de un amigo de su hermano.

La sección algecireña considera que en estos hechos existen restos de pruebas que “sin tener una explicación alternativa, pueden conducir a la existencia” de un delito de blanqueo de capitales, aunque advierte que las circunstancias “pudieron matizarse aún más por parte de la Policía Nacional”. El hecho de que se viera salir a individuos con pasamontañas con paquetes y los restos (no analizados no obstante) de hachís en los cuchillos, el dinero acumulado en una vivienda aparentemente deshabitada y la máquina de empaquetar apuntan a que el inmueble podría ser una guardería de droga. La sala destaca también el papel manuscrito encontrado con nombres y cantidades, ya que “es la forma habitual de adjudicar a cada uno de ellos una cantidad, tratándose del delito de tráfico de drogas”. El acusado no pudo aportar prueba alguna de las supuestas compras a chinos tampoco.

A todo ello se suma que “no se alcanza a comprender como una persona como el acusado puede mantener un ritmo de vida con los exiguos ingresos que mantiene”. Por todo ello, la sala condena a S. J. A. a tres años y tres meses de prisión, una multa de medio millón de euros e inhabilitación para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo, además de decomisar el dinero y objetos incautados y el vehículo.

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