En tránsito

Despreciar los conocimientos

Si los estudiantes no deben adquirir conocimientos, ¿cómo van a encontrar en el futuro una vacuna eficaz?

Desde hace años, entre los supuestos expertos educativos se ha puesto de moda afirmar que los conocimientos no son verdaderamente importantes y que lo único que necesitan los estudiantes es desarrollar todas las habilidades emocionales que les permitan ser empáticos y receptivos y solidarios. El otro día le oí a uno de estos expertos -y en un programa patrocinado por un banco del Íbex-35- que los conocimientos servían de muy poco y que lo importante era la habilidad y la predisposición. La memoria, por ejemplo, no servía de nada. Leer tampoco servía de mucho. Hacer deberes era una especie de aberración que torturaba a los niños. Y en realidad lo único importante era "socializar" y "empatizar" y "aprender a ser buenas personas". Conviene tener en cuenta que este discurso no es marginal ni minoritario. Está patrocinado por los grandes bancos y las empresas del Íbex y está asumido por casi todas las autoridades educativas de España (y de media Europa, si me apuran).

Es asombroso. Si los estudiantes de Primaria y Secundaria no deben adquirir conocimientos sino habilidades emocionales, ¿cómo van a encontrar en el futuro, cuando sean profesionales, una vacuna eficaz contra un virus como el Covid-19? ¿Con qué técnicas de empatía se manejan los investigadores científicos que han tardado menos de un año en encontrar la vacuna? ¿Y no han sido los conocimientos, el mayor grado posible de conocimientos -unos conocimientos áridos y difíciles-, los que han conseguido que un pequeño grupo de científicos haya conseguido encontrar las vacunas?

Estas cosas deberían saberlas hasta los párvulos, pero parece que nadie se atreve a decirlas por miedo a parecer anticuado o reaccionario o clasista. ¿Cómo podemos imaginar un sistema educativo que no se proponga impartir los mayores conocimientos posibles -técnicos, científicos, humanísticos- entre los alumnos que pasan por las aulas? ¿Qué clase de sociedad esperan alcanzar estos chiflados que manejan el cotarro gracias a subvenciones y patrocinios y la protección institucional? ¿No ven que van a crear una sociedad de casi analfabetos que estarán condenados a ser mano de obra esclavizada por las sociedades emergentes -China, Corea, India- que invierten en educación y en conocimientos? Es sencillamente portentoso, pero así estamos.

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