Cultura

Antonio Barrera, Picazo y Chechu, a hombros en Sebastián de los Reyes

  • La terna se reparte siete orejas en una corrida triunfalista, en la que el diestro sevillano fue el triunfador numérico al conseguir un total de tres trofeos

GANADERÍA: Cuatro toros de La Reina y dos de El Tajo (de la casa ganadera de Joselito), desiguales de presentación y que en conjunto dieron buen juego. TOREROS: Antonio Barrera, oreja y dos orejas. Gabriel Picazo, oreja y oreja tras aviso. Chechu, silencio tras dos aviso y dos orejas. Incidencias: Plaza de toros de San Sebastián de los Reyes. Un tercio de entrada.

Antonio Barrera, Gabriel Picazo y Chechu salieron a hombros de la plaza de toros de San Sebastián de los Reyes tras repartirse siete orejas en una tarde muy triunfalista, con una corrida desigual de juego de Joselito pero con varios toros nobles y de buen juego.

Antonio Barrera, con tres orejas, fue el triunfador numérico del festejo. A su primero, que le costó un mundo humillar, le realizó una faena basada casi siempre por el pitón derecho una vez que al natural no hubo ese acople. Más complicado el toro al final, optó por un arrimón a través de los circulares, que llegaron al tendido. El cuarto fue un animal de mejor condición del encierro por noble y repetidor, al que recibió con una larga cambiada de rodillas y toreó con buen corte a la verónica, cerrando con una buena media. En la faena, Antonio estuvo entregado y enfibrado, sacando series meritorias con las dos manos. Finalizó con circulares y manoletinas, antes de obtener los dos apéndices tras una buena estocada.

Una de cada ejemplar obtuvo Gabriel Picazo. A su primero lo saludó a la verónica de forma vibrante, rematando con una media de rodillas. Quitó por chicuelinas y tafalleras e inició la faena por estatuarios, sacando el toro a los medios con gusto. Un toro encastado pero que se apagó pronto. Lo mejor, varias series por el pitón derecho, llevando al toro largo y por abajo. A mitad de su labor, el toro se paró por lo que Picazo se metió entre los pitones. El quinto resultó muy soso y sin recorrido, al que Gabriel realizó una faena muy larga y espesa, con un ejemplar de nula transmisión. A pesar de eso cortó otra oreja, que le otorgaba la Puerta Grande.

Tampoco se quiso quedar atrás Chechu en el sexto, una vez que no había tocado pelo en el tercero, un toro de comportamiento dispar, complicado y que hizo pasar a puros a la cuadrilla en banderillas pero que luego tuvo buen son en la muleta. Con este animal, Chechu, estuvo voluntarioso pero con el que dio un sainete con la espada. Ya en el sexto, se fue a portagayola y estuvo tesonero con la muleta, si bien sólo destacó una serie al natural ya que al resto de su labor le faltó ligazón. Mató de un pinchazo hondo y le dieron dos orejas benévolas.

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