La Línea

El linense Pepe Cano expone en Jerez

  • 'El Beso de Simeón' es la obra principal entre los lienzos colgados en el Colegio Montaigne

Detalle de 'El Beso de Simeón' Detalle de 'El Beso de Simeón'

Detalle de 'El Beso de Simeón'

El reconocido artista linense Pepe Cano cuelga en el Colegio Montaigne de Jerez (la antigua Compañía de María) parte de su prolífica obra. Entre los lienzos colgados destaca El Beso de Simeón. La obra relata un episodio extraído de la vida de San Simeón, llamado El Loco, por sus excentricidades. Fue un santo particular que era capaz de hacer cualquier cosa con tal de conseguir sus objetivos. Predicaba adornado con ramas de palmera en la cabeza y con colgantes de ajos y uvas; daba gritos, lloraba sin razón, amenazaba a la gente, contaba chistes y hacía todo tipo de locuras como si fuera un auténtico lunático. Por sus actuaciones fuera de lo normal, la gente lo consideraba un pobre hombre digno de lástima. No obstante, gracias a sus locuras llegaba a conseguir lo que se proponía.

La obra relata precisamente una de estas acciones alejada de lo común. A las mujeres, que creía peligrosas por su belleza, las dejaba totalmente bizcas para que no tuviesen posibilidad alguna de pecar; volviéndolas, de nuevos, bellas besándoles los ojos. Pepe Cano en su obra recoge, precisamente, el momento en el que el Santo Loco acerca su sucia cara, con barba poco limpia, a la de las mujeres y les besa los ojos estrábicos.

El artista de La Línea nos ofrece la escena con su particular lenguaje pictórico lleno de felices registros y con unos esquemas plásticos que insisten en esa iconografía suya tan particular en la que los personajes aparecen con ojos grandes y rasgos muy definidos que son, ya, característicos, en las figuras humanas de este artista.

En la obra destacan los ropajes, sobre todo, el de la figura femenina que es besada por San Simeón, con sus vestiduras bellamente drapeadas. Llama la atención la mirada concentrada de la mujer central y la gran ternura que desprende la de la derecha, con la cabeza inclinada en señal de humilde resignación.

Esta obra, realizada en el año 2002, pertenece a la serie DE LOCURA y SANTIDAD I, que ha sido expuesta, con gran éxito de crítica y público, en importantes muestras del artista. Es una pieza que, a pesar de su claro sentido moderno, encierra todos los grandes esquemas de la pintura religiosa tradicional. Es una pintura que nos sitúa en las particularísimas formas pictóricas de Pepe Cano; un artista con un lenguaje personal e intransferible que no deja indiferente y que es fácilmente clasificable por su lenguaje artística inimitable.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios