Algeciras CF - Sevilla Atlético | La crónica (3-0) Este Algeciras es una alegría

  • Los albirrojos imponen su fútbol total y cautivan al Nuevo Mirador con el segundo triunfo de la temporada

  • Antonio Domínguez rompe el cerco, Ganet sentencia de falta y el de Punta Umbría pone la guinda

Los algeciristas hacen piña tras uno de los goles de Antonio Domínguez. Los algeciristas hacen piña tras uno de los goles de Antonio Domínguez.

Los algeciristas hacen piña tras uno de los goles de Antonio Domínguez. / Erasmo Fenoy

El Algeciras CF insistió e insistió hasta que derribó la puerta del Sevilla Atlético. Y luego fue imparable. Los albirrojos se han agarrado a la biblia de Emilio Fajardo y se han puesto a repartir felicidad con un fútbol que tiene loco al Nuevo Mirador. El atrevimiento de ese equipo que logró el ascenso es el sello de este nuevo Algeciras que va de frente, que apuesta por ser protagonista y que si tiene una pizquita de puntería va a ser un incordio para cualquiera que se presente en el estadio de La Menacha. Antonio Domínguez, con dos zapatazos refinados, y Pablo Ganet, con un golpe franco milimétrico, plasmaron con tres goles el espectáculo que el algecirismo degustó este domingo. Un auténtico festín de la orquesta que dirigió Antoñito, todo hay que decirlo.

La segunda victoria de la temporada deja el pabellón muy alto en el Algeciras. Los chicos de Emilio Fajardo cuajaron su partido más completo, sin apenas desconexiones, y con una fe hacia lo que hacen que llega a parecer insultante. Los albirrojos, que dejaron la portería a cero gracias a un sobresaliente Lopito, se ponen con ocho puntos después de las primeras cinco jornadas y mantienen intacto su templo. No está mal como carta de presentación en el regreso al grupo IV de la Segunda B.

El Algeciras se llevó por goleada tres puntos en un encuentro que pudo acabar con un resultado de partido de tenis. Fue un milagro que en la primera parte no marcasen ninguno de los dos. La fiesta para los locales estaba reservada en un segundo tiempo que descorchó Antonio Domínguez, ese futbolista con una varita mágica que puede parecer que no está, pero que cuando aparece saca un pase imposible o un disparo inalcanzable. Pablo Ganet salió del banquillo para marcar un golazo de falta como él sabe, un chute de moral para un jugador que va a hacer mucha falta. Y Antonio Domínguez regaló otro tanto para enmarcar, un zurdazo de los que quita las telarañas. Y ojo porque el de Punta Umbría suma su segundo doblete como albirrojo y se alza con cuatro tantos como uno de los artilleros del grupo.

Pero el Algeciras se movió al son de Antoñito. El algecireño se apropió de la inspiración y ejerció de brújula de un equipo que siempre jugó a la marcha del '10'. Sobre Antoñito pivotó el once de Emilio Fajardo, con Braganza de vuelta al lateral izquierdo, esta vez más cómodo e incisivo y con el joven Caturla en la sala de máquinas como novedades con respecto al conjunto que perdió en Badajoz. El técnico volvió a apostar por Antonio López como referente de ataque pero sentó en el banco a los otros tres puntas. Un aviso para que nadie se confíe.

Tras unos primeros instantes de tanteo, el Algeciras comenzó a hacerse con el protagonismo, con un Antoñito que daba muchísima movilidad entre líneas y que abría el campo y daba oxígeno por dentro. Antonio Domínguez lanzó el primer disparo al marco de Alfonso en el 11' y a partir del cuarto de hora se sucedieron las oportunidades albirrojas: Iván tras un centro de Antonio López, Mario Martos con una vaselina y sobre todo una contra de Antoñito que desbarató Kibamba. El defensa ex de la Balona salvó un gol cantado pero le costó el tipo porque se lesionó al estirar la pierna y tuvo que pedir el cambio en el 24'.

El Sevilla Atlético salió de la cueva y Mena mandó un primer recado muy serio con un disparo que lamió el larguero en el 26'. Dos minutos después Lopito intervino por dos veces ante Diabaté. El Algeciras volvió a replicar con un disparo muy intencionado de Antonio Domínguez que no cogió puerta en el 30'. El partido estaba muy vivo. El 0-0 al descanso parecía casi un broma. Quedaba el segundo round.

Y el segundo periodo comenzó con otra embestida del Algeciras por medio de Antoñito y con Domínguez como rematador desafortunado en el 47'. El Algeciras no paraba de llegar, Iván lanzó alto otra oportunidad desde la frontal del área, Antoñito puso a prueba a Alfonso... No había respiro porque el Sevilla Atlético lanzó un contragolpe con un cabezazo de Diabaté que silenció a las gradas. En el 60', una falta un tanto absurda, provocó una falta peligrosa que Mena ejecutó y Lopito abortó.

Fajardo metió a Karim por Antonio López para dar otro aire el ataque algecirista. El tanque se había vaciado y por arriba apenas había tenido balones. Apenas llevaba unos minutos Karim en el verde, corría el 64' cuando Antonio Domínguez sacó el guante para abrir hueco a su izquierda, allí Braganza encaró y sacó el pase hacia el onubense, que empaló un disparo lejos del alcance de Alfonso. Y rompió el Nuevo Mirador.

El tanto desató más si cabe al Algeciras, que lejos de recular ante un rival herido, insistió en seguir al ataque. Fajardo dio entrada a Pablo Ganet para el último cuarto de hora y el internacional con Guinea Ecuatorial aprovechó su momento en el 82': falta cerca del área, como la que le clavó al Jaén en el playoff, y Ganet la mandó al fondo de la red. El algecirismo empezó a cantar y a corear y a disfrutar sin freno. Aún quedaba más porque Antonio Domínguez, que ya tenía la zurda caliente, mandó un zapatazo a la escuadra en el 89', un caramelo más del onubense que ponía el postre al atracón de la tarde. Pero no se vayan porque en el descuento hubo tiempo también para que Lopito se reivindicase con otra parada de altura. El 3-0 no podía quedar desmaquillado. Esta vez no.

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