Tenso encuentro a tres banderas en el Estrecho: España y Reino Unido vigilan una corbeta de Rusia que escoltaba a un petrolero
El patrullero español 'BAM Furor' y el británico 'HMS Dagger' monitorean a la 'Boikiy' hacia el Atlántico cuando protegía al 'General Skobelev '
La UE sanciona a 41 buques de la flota fantasma de Rusia que usa el estrecho de Gibraltar para financiar la guerra de Ucrania
El Estrecho de Gibraltar es un choke point estratégico que controla el acceso entre el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo, lo que lo convierte en un paso obligado para el tránsito de fuerzas navales hacia teatros de operaciones clave, especialmente en el Mediterráneo occidental y Oriente Medio. Así volvió a evidenciarse más que nunca a finales de semana, cuando se produjo un tenso encuentro a tres banderas frente a las costas del Campo de Gibraltar. Ocurrió cuando el patrullero de altura y buque de acción de acción marítima de la Armada españolaFuror (P-46) detectó la presencia de la corbeta de guerra de Rusia con misiles guiados Boikiy mientras escoltaba al petrolero mercante General Skobelev navegando hacia el oeste. En la escena entró el HMS Dagger, un pequeño patrullero rápido de la clase Cutlass de la Royal Navy británica con base en el Peñón. España, Reino Unido y Rusia cara a cara en un eje estratégico militar de primer orden que plantea desafíos casi diarios.
El Furor y la Dagger acompañaron bajo vigilancia al Boikiy y el General Skobelev durante su paso hacía el Atlántico, según comprobaron varios observadores habituales del Estrecho. Los buques de carga con sanciones de EE. UU. y la UE Siyanie Severa y Maia-1 entraron en el Mediterráneo casi simultáneamente. Unas horas antes había sido avistado un buques de patrulla oceánica francés no identificado en la Bahía de Algeciras. Y, unas horas después, atracó en la base de Gibraltar el submarino de propulsión nuclear HMS Anson, el más moderno y silencioso de la flota de ataque de la Royal Navy.
El tránsito de los buques rusos tuvo lugar bajo una supervisión constante, en línea con los protocolos habituales que aplican las armadas para garantizar la seguridad frente a la presencia de buques extranjeros en corredores estratégicos. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, estas actividades de vigilancia se han intensificado, formando parte de un patrón sostenido de monitoreo y disuasión naval.
El Buque de Acción Marítima (BAM) Furor inicia este lunes su despliegue en el Golfo de Guinea, en el marco de las Presencias Marítimas Coordinadas. Esta misión refuerza el compromiso de España con la seguridad marítima, la cooperación internacional y la proyección de estabilidad en África Occidental.
El pasado mes de junio, la Boikiy, de la clase Steregushchy, se situó en el eje de la polémica cuando protagonizó un acontecimiento inusual: ingresó al Canal de la Mancha “disfrazada” con una identidad AIS falsa, es decir, utilizando una señal de identificación distinta. Viajaba junto a dos buques conocidos por formar parte de la flota en la sombra rusa, según una investigación del equipo BBC Verify.
En los últimos meses, el Estrecho de Gibraltar ha ganado relevancia como escenario de movimientos navales que reflejan tensiones geopolíticas y desafíos de seguridad en el teatro euro‑atlántico y mediterráneo. El tránsito de buques rusos, desde naves de inteligencia hasta unidades de superficie, ha puesto de manifiesto la importancia militar de esta vía marítima clave. A finales de diciembre de 2025 y principios de enero de 2026, al menos siete buques con pabellón ruso cruzaron el Estrecho de Gibraltar, según registros de observadores marítimos. Entre ellos, varios estaban incluidos en listas de sanciones internacionales, lo que ha reavivado el debate sobre el control y la vigilancia de este corredor estratégico.
El número de buques rusos que transitó por el estrecho de Gibraltar durante el pasado 2025 experimentó un significativo incremento del 50% con respecto al año anterior. El observador naval Michael J. Sánchez ha documentado que 299 barcos atravesaron este paso estratégico, con 43 buques de guerra, la cifra más alta desde 2021. Este aumento ha captado la atención de las fuerzas de seguridad marítima de España y de aliados de la OTAN, que han intensificado las operaciones de vigilancia, seguimiento y control en cooperación con países como Portugal y Francia.
Este recuento no incluye a la denominada flota fantasma de Rusia, un conjunto de buques, principalmente petroleros y mercantes, que operan para transportar crudo y productos energéticos rusos al margen de las sanciones internacionales. Estos barcos suelen navegar bajo banderas de conveniencia, con propietarios y aseguradoras opacos, cambian con frecuencia de nombre y pabellón y, en muchos casos, desactivan el sistema AIS para evitar su seguimiento. Debido a estas prácticas, los tránsitos de esta flota son difíciles de rastrear y no siempre quedan reflejados en recuentos oficiales u observaciones visuales.
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