El Campo de Gibraltar, ante una posible inundación histórica por la borrasca Leonardo: los modelos disparan las alarmas
Las previsiones más severas hablan de acumulados superiores a 500 litros por metro cuadrado, ríos al límite, embalses llenos y riesgo de daños graves desde este miércoles
El Campo de Gibraltar encara una semana crítica por el nuevo tren de borrascas, con pantanos al límite y riesgo de inundaciones
Otra semana de viento huracanado con rachas de hasta 120 km/h y alerta naranja en el Estrecho
El Campo de Gibraltar se encuentra en el centro del mapa meteorológico de Europa. Y no por una borrasca cualquiera. Leonardo, un sistema de grandes dimensiones y comportamiento anómalo, amenaza con convertirse en el episodio de lluvias más virulento que se recuerda en décadas, según apuntan los principales modelos de predicción internacional.
Las imágenes hablan por sí solas: en los mapas de previsiones, la comarca aparece teñida de granate y violeta, los colores reservados a los acumulados de precipitación más extremos. El modelo británico UKMO (Met Office del Reino Unido), uno de los más fiables a corto y medio plazo, dibuja acumulaciones superiores a 550 litros por metro cuadrado en zonas como Jimena de la Frontera, San Martín del Tesorillo, Grazalema, Ubrique y la Serranía de Ronda. De cumplirse este escenario, los expertos no dudan en calificarlo como una catástrofe de magnitudes históricas.
No se trata de una previsión aislada. El modelo europeo ECMWF (Centro Europeo de Predicción a Plazo Medio) y el modelo meteorológico suizo refuerzan este diagnóstico, con cantidades muy similares. Todos coinciden en un punto clave: el Campo de Gibraltar aparece como uno de los territorios más castigados por el episodio.
Un territorio ya saturado de agua
La situación de partida no podría ser más delicada. Los embalses de Charco Redondo, Guadarranque y Almodóvar se encuentran muy próximos a su capacidad máxima; ríos como el Hozgarganta, el Guadiaro o el Palmones registran caudales excepcionales; y el suelo, tras semanas de lluvias casi continuas, apenas tiene margen para absorber más agua.
Con nuevas precipitaciones intensas en el horizonte, la pregunta es inevitable: ¿dónde irá toda esa agua? El riesgo de inundaciones, desbordamientos y afecciones aguas abajo, con posibles desalojos, vuelve a estar claramente sobre la mesa.
El contexto climático explica parte del problema. Enero de 2026 ha sido extraordinariamente lluvioso en toda España: se registraron 119,3 milímetros de media, un 85% más que el promedio del periodo 1991-2020. Fue el segundo enero más húmedo del siglo XXI, solo por detrás de 2001, y el séptimo desde que existen registros modernos.
Aviso especial y alerta roja de la Aemet
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha activado un aviso especial por lluvias intensas y persistentemente extraordinarias. Para este miércoles, la Sierra de Grazalema y Jimena de la Frontera se encuentran ya bajo aviso rojo, el máximo nivel de alerta, ante la previsión de hasta 140 litros por metro cuadrado en 12 horas, con acumulados que podrían superar los 200 litros en 24 horas.
La Aemet rebaja las cifras más extremas de los modelos inglés y europeo, pero insiste en que el episodio será muy adverso y potencialmente peligroso.
¿Qué está pasando en la atmósfera?
En términos sencillos, la atmósfera lleva semanas “atascada”. Una autopista de borrascas procedentes del Atlántico ha estado pasando una tras otra por la Península, empujadas por vientos intensos del oeste. Ese patrón no solo continúa, sino que se intensifica ahora con la llegada de Leonardo.
Esta borrasca se quedará prácticamente estacionaria al noroeste de Galicia, actuando como una bomba que succiona aire cálido y muy húmedo de origen tropical hacia el sur peninsular. Ese aire cargado de humedad, al chocar con las montañas andaluzas, se transforma en lluvias muy intensas y persistentes, especialmente en las zonas expuestas al viento de poniente.
El resultado: precipitaciones continuas durante horas —e incluso días—, riesgo de deslizamientos de tierra, fuertes crecidas de ríos y un impacto hidrológico importante tanto en la vertiente atlántica como en la mediterránea.
Miércoles y jueves, los días más críticos
El miércoles 4 de febrero será la jornada más complicada. Se esperan lluvias torrenciales en el entorno del Estrecho, Grazalema y la Serranía de Ronda, con registros que podrían superar localmente los 200 o incluso 250 litros en 24 horas. En otros puntos montañosos de Andalucía, los acumulados también serán muy elevados.
Las precipitaciones continuarán durante la primera mitad del jueves 5, con especial incidencia en zonas que ya estarán muy castigadas el día anterior. En algunos puntos del sur peninsular podrían alcanzarse hasta 400 litros en dos días.
Viento huracanado y temporal marítimo
A la lluvia se suma otro factor de riesgo: el viento. El poniente soplará con rachas muy fuertes, especialmente en el Estrecho, donde se podrían alcanzar —e incluso superar— los 100 km/h, activando el aviso naranja.
Según las previsiones, el viento irá ganando intensidad a lo largo de la semana: hasta 90 km/h este martes, 100 km/h el jueves y un pico de 110 km/h el sábado 7 de febrero. El temporal marítimo será también severo, con olas de entre 4 y 5 metros en el mar de Alborán.
Las consecuencias no son menores. Los últimos temporales ya provocaron la caída de árboles, desprendimientos, daños en infraestructuras, placas solares arrancadas y numerosos objetos esparcidos por la vía pública. Leonardo amenaza con agravar ese escenario.
Llamamiento a la prudencia
Aunque a partir del viernes la borrasca podría ir perdiendo fuerza, la Aemet insiste en que la situación seguirá siendo inestable durante varios días y recomienda un seguimiento exhaustivo de los avisos oficiales.
El Campo de Gibraltar encara así una de las semanas meteorológicas más delicadas de los últimos tiempos.
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