Cerco al petaqueo

Al sur del Sur

La Ley de Multirreincidencia, aprobada el jueves pasado en el Congreso, castigará la posesión, almacenamiento y suministro de combustible destinado al narcotráfico con penas de entre tres y cinco años de cárcel

Un juzgado de Algeciras archiva una causa penal contra ocho petaqueros, pese al criterio del TSJA y la Audiencia de Cádiz

Agentes de la Guardia Civil, en La Línea, tras hacerse en noviembre de 2025 con una lancha repleta de petacas de gasolina.
Agentes de la Guardia Civil, en La Línea, tras hacerse en noviembre de 2025 con una lancha repleta de petacas de gasolina. / Guardia Civil

El pasado viernes, la Guardia Civil dio cuenta de la detención de 44 individuos por su presunta relación con una organización criminal dedicada al suministro de combustible a los narcos del Estrecho. Junto a más de 16.000 litros de gasolina, la Benemérita se incautó de dos armas cortas, dos carabinas, un centenar largo de vehículos, 16 embarcaciones, 20.000 euros y activos en criptomonedas, así como material informático y electrónico. También se bloquearon 35 cuentas bancarias.

Esa larga relación de bienes intervenidos y su valor económico ofrecen una idea aproximada del papel clave que este tipo de grupos juegan en el engranaje del tráfico de drogas y del contrabando de tabaco. Los implicados en este tipo de causas no son criaturitas que se buscan la vida con lo que pueden y tienen a mano. Tampoco lo son quienes se encargan del robo de todoterrenos o de custodiar las guarderías, los integrantes de las collas que desembarcan los fardos en las playas o los testaferros de las ganancias obtenidas. En el universo del narco, cada cual ejerce una función específica, aunque el fin último de todos ellos es siempre el mismo: contribjir al tráfico de estupefacientes.

Pese a las evidencias, en esa amalgama que compone la multinacional Narco SA, el abastecimiento de combustible destinado a las planeadoras ha permanecido hasta ahora en una suerte de limbo legal, con escaso o nulo reproche penal, de tal forma que la sanción quedaba en una falta administrativa... Salvo que pudiera establecerse una relación directa con un alijo concreto.

Como hemos detallado de forma amplia en Europa Sur, la inacción del Legislador a este respecto se ha visto aliviada en los últimos tiempos gracias a la iniciativa de la Fiscalía Antidroga y de la Sección 7ª de la Audiencia de Cádiz, que han comenzado a incardinar el petaqueo en el artículo 568 del Código Penal, relativo al peligro que entraña la posesión, almacenaje y transporte de una sustancia inflamable como la gasolina. Las penas de prisión no son menores y oscilan entre los 4 y los 8 años. No obstante, el Tribunal Supremo pronunciarse aún al respecto tras los recursos presentados por las defensas de varios condenados.

La sorpresa, grata, se produjo el jueves, 12 de febrero: la Ley de Multirreincidencia, aprobada esa jornada en el Congreso y pendiente de pasar por el Senado, castigará el petaqueo con penas de entre tres y cinco años de cárcel.

La norma, impulsada por Junts, ha contado con el respaldo de PSOE, PP, Vox y PNV. Al fin, el Legislativo se posiciona por una amplia mayoría en la misma línea que jueces, fiscales y responsables policiales de todos los cuerpos, quienes desde hacía muchos años venían reclamando una medida de ese calado. Basta recordar al respecto el discurso del coronel Jesús Núñez en la Plaza Alta de Algeciras el 12 de octubre de 2019, con ocasión del día del Pilar, siendo jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Algeciras.

Habrá quienes discutan si el transporte de gasolina puede tener mayor reproche penal que el tráfico de marihuana o que el blanqueo de dinero procedente de una actividad ilegal. Para pulir el proyecto normativo y corregir los posibles desajustes está el trámite legislativo, aunque el resultado final -como ocurrió en 2018 con la prohibición de navegación de las lanchas semirrídas- será que se habrá dado un nuevo paso para acorralar a los narcos. Con el peso de la ley.

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