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El 10 de abril y el efecto embudo en la Verja de Gibraltar: Por qué el Tratado es la solución al EES

La entrada en vigor del nuevo control biométrico de la UE amenaza con convertir el paso fronterizo en un punto crítico si no se aplica la excepcionalidad prevista por Bruselas

Bruselas activa la ratificación del Tratado de Gibraltar y anticipa su "aplicación provisional" para la desaparición de la Verja

Colas de vehículos originadas por el control y sellado de pasaportes en la Verja, el 21 de febrero de 2025. / Erasmo Fenoy

El calendario comunitario tiene marcada una fecha en rojo que quita el sueño a las autoridades de La Línea de la Concepción y de la Roca: el 10 de abril. Ese día, la Unión Europea tiene previsto activar en todas sus fronteras exteriores el Entry Exit System (EES), un ambicioso sistema automatizado que registrará a todos los ciudadanos de fuera de la UE cada vez que entren en el espacio Schengen. Eso incluye a los gibraltareños que a diario entran en España y, en correspondencia, a los miles de trabajadores transfronterizos que tienen su empleos en la Roca.

Para el Campo de Gibraltar, salvo que se active de forma provisional el tratado de Gibraltar, el EES no será un simple cambio informático: se convertirá en una amenaza a la fluidez de paso por la Verja.

¿Qué es el EES y cómo funcionaría en la Verja?

El EES sustituye el sellado manual de pasaportes por una base de datos electrónica. En cualquier otra frontera exterior, esto implica que el viajero deberá:

  1. Sellar su pasaporte mediante su escaneo por las autoridades policiales.
  2. Registrar sus huellas dactilares y una imagen facial (datos biométricos).
  3. Declarar el motivo y la duración de su estancia.

El caos que el Tratado busca evitar

Sin el acuerdo que la Comisión Europea acaba de impulsar, los miles de gibraltareños que cruzan a diario hacia España –y viceversa en el caso de mercancías y controles de seguridad– serían tratados como ciudadanos de terceros países puros y duros.

Si cada vehículo o peatón tuviera que someterse al registro biométrico del EES en los puestos de control de la Verja, las retenciones no se medirían en minutos, sino en horas. El actual acuerdo tácito, que permite el paso fluido basándose en la "confianza" y el escaneo rápido de documentos, saltaría por los aires ante la obligatoriedad legal del nuevo sistema europeo.

La solución: Gibraltar dentro de Schengen

El Tratado que ahora entra en su fase de ratificación es el antídoto contra el EES. Al integrar a Gibraltar en el espacio Schengen, la frontera de control se desplazaría de la Verja al puerto y al aeropuerto de la Roca.

Una carrera contrareloj

La decisión de la Comisión de proponer la aplicación provisional del acuerdo es el reconocimiento implícito de que no se puede esperar a la lenta burocracia de las ratificaciones parlamentarias totales. Con el 10 de abril en el horizonte, el Campo de Gibraltar necesita que el marco legal esté listo para que, cuando el interruptor del EES se encienda en Bruselas, la Verja ya sea un recuerdo del pasado y no un cuello de botella tecnológico.

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