Recreativo - Balompédica | La crónica (2-0) La Balona pierde el paso

  • Los de Calderón cosechan en Huelva su primera derrota y bajan a la cuarta plaza

  • Los albinegros juegan con diez desde el 31' por justa expulsión de Carrasco

  • El Decano marca en sus dos ocasiones y los linenses malogran las dos suyas

Carrasco protesta tras mostrarle el Abraham Domínguez Cervantes la tarjeta roja Carrasco protesta tras mostrarle el Abraham Domínguez Cervantes la tarjeta roja

Carrasco protesta tras mostrarle el Abraham Domínguez Cervantes la tarjeta roja / Josué Correa

Tenía que llegar más tarde o más temprano y así fue. Como de costumbre cuando la Real Balompédica inicia con fuerza una temporada, el traspié se produce en la quinta jornada. La Balona dobló la rodilla por primera vez en esta liga en un Nuevo Colombino al que por más que vaya, no le regala una sonrisa. Lo hizo en un partido marcado por dos errores defensivos clamorosos y dos fallos en remates que pudieron cambiar el curso de los acontecimientos. Nada nuevo en un deporte que dicta sus sentencias en las áreas. El otro condicionante del choque fue la expulsión del albinegro (esta vez verdinegro) José Manuel Carrasco, que golpeó con su codo en la cara al recreativista Seth Airam. Por mucho que cabree,  y que se especule con que al revés no hubiese habido el mismo castigo, con el reglamento en mano no hay nada que reprochar al árbitro. Quizás sí (y sin quizás) al experimentado zaguero balono.

La Balompédica ya no está invicta. Ni tan siquiera en el grupo de elegidos del grupo IV-A de la Segunda B. Los albinegros supieron no descomponerse tras quedarse con un hombre menos en Huelva, pero con eso no suele bastar para meterle mano al Decano. Esta Balona cuya disciplina espartana nunca negocia -de hecho esta vez tampoco bajó los brazos- necesita de manera urgente encontrar la fórmula para transmitir sensaciones, para empezar a ilusionar El fútbol a veces, muchas veces, es desorden, salidas de guión, relámpagos. Y ahí la centenaria escuadra de La Línea suspende.

El partido en el desierto Nuevo Colombino chirrió desde el principio. Calderón, que suele manejarse como hábil estratega, buscó fórmulas que no le dieron resultado. Colocó a Carrasco por delante de una dupla de centrales con Sergio Rodríguez y Danese, aunque a veces daba la sensación de incrustarse entre ellos. Carrasco nunca estuvo cómodo en ese papel. Quién sabe si el codazo a Seth tuvo algo que ver con eso.

Ante la ausencia de Candela [y lo que te rondaré] situó un pivote al uso, con Coulibaly (sobresaliente) y un desaparecido Chironi algo más adelantado (en ataque casi en rombo), pero se empeñó primero en alinear como extremo y después en mantener sobre el césped como referente a un Luis Alcalde que entre que no acabó de jugar nunca en su puesto y que el hombre no se encuentra a sí mismo…

Lo cierto es que, con todo y con eso la Balona sujetó bien al Recre en la primera casi media hora. Algún disparo desde la frontal, algún centro con cierto peligro, pero nada que no entre en el guión cuando se juega con la filosofía que lo hace la Balona. Hasta que en el 28 se produjo un desajuste defensivo, Quiles entregó con la cabeza y Seth ni dio opciones a Nacho Miras. Dicen los balonos que hubo falta previa en el centro del campo. Dicen.

Estaban los linenses tratando de reponerse del sopapo que siempre supone encajar un gol cuando el propio autor del tanto y Carrasco forcejeaban y el balono soltó el brazo e impacto con el codo en la cara del rival, que, todo hay que decirlo, le puso todo el teatro que pudo. A ver. Si el árbitro le hubiese enseñado la amarilla tampoco hubiese pasado nada, pero el codazo existió –seguramente sin intención, porque lo que quería Carrasco era zafarse del rival- y de un tiempo a esta parte esas acciones el noventa por ciento de las veces tienen pena de vestuario.

Nada más quedarse con diez la Balona sacó raza y Pito Camacho pudo empatar, pero Nauzet realizó un auténtico paradón con el pie en el uno contra uno una mijita escorado.

En lo que quedaba de primera mitad el partido entró en punto muerto.

Tras el descanso Calderón tomó una decisión cuando menos debatible/sorprendente. Prescindió de su delantero centro –que al parecer había tenido problemas físicos durante la semana- y en vez de recurrir a Tato Díaz o a Javi Forján dio entrada a Koroma y mantuvo a Luis Alcalde como referente ofensivo. Es cierto que le pudo salir bien, porque en el 48’ el roquetero la tuvo para igualar después de un centro del internacional de Sierra Leona, pero su disparo se fue alto. Tras esa jugada se limitó a caer una y otra vez en fuera de juego.

Todavía se mesaban los cabellos los visitantes cuando llegó el 2-0. Jugadón por banda de Jesús Valentín, David Alfonso y Szymanowski, que la puso al corazón del área para que Quiles, que por lo que sea le tiene cogida la medida a la Balona, aprovechase que la defensa había tenido la gentileza de dejarle absolutamente solo.

El resto fue un quiero y no puedo. Más no puedo que quiero. La Balompédica, a pesar de los cambios, no encontró la fórmula ni siquiera para inquietar la superpoblada defensa de un Recre que decidió montar su garita detrás del balón y esperar a una posible contra que no llegó. 

La Balona enlaza dos partidos sin marcar en los que ha obtenido un punto y se cae del grupo de elegidos, reducido este curso a tres. No es motivo para rasgarse las vestiduras, pero sí es cierto que, ahora sin Candela y sin Carrasco, el partido en casa con Las Palmas Atlético –que se jugará a puerta cerrada- ya empieza a ser de esos que en una liga de 18 partidos no se puede dejar pasar. Y menos con lo que queda por delante.

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