Balance de la Junta 2019 A la luz (y la sombra) de un sistema trifásico

  • El Gobierno de PP y Cs, apoyado por Vox, cumple un año de estabilidad institucional con hallazgos en Hacienda y debilidades en la gestión sanitaria

El portavoz de Vox, Alejandro Hernández, saluda en el Parlamento a Elías Bendodo, Juan Marín y Juanma Moreno. El portavoz de Vox, Alejandro Hernández, saluda en el Parlamento a Elías Bendodo, Juan Marín y Juanma Moreno.

El portavoz de Vox, Alejandro Hernández, saluda en el Parlamento a Elías Bendodo, Juan Marín y Juanma Moreno. / J. M. / Efe

Andalucía se comía las uvas de 2019 a la vez que irrumpía el alumbramiento de un nuevo Gobierno. Un año se cumple de aquello. Por entonces se daba a conocer que Juanma Moreno se convertiría en el primer presidente de la Junta de signo distinto al socialista en 37 años. Estaba escrito desde la noche electoral del 2-D.

El acuerdo de la investidura no fue fácil. Tampoco, y sobre todo, la aprobación del primer Presupuesto a tres. Y no tanto por las negociaciones entre PP y Ciudadanos, de la que sólo trascendió entendimiento, como por las diferencias con Vox, actor debutante. Finalmente los tres partidos equilibraron sus flujos –dos socios de Gobierno y un aliado parlamentario– y constituyeron una corriente trifásica llamada a dar luz (con penumbras) a una legislatura que cumple su primer año.

De las luces de dos presupuestos aprobados a las sombras de una sanidad que vuelve a enfermar, de la claridad de una coalición encapsulada a la oscuridad del rodillo de los ceses, el autodenominado "Gobierno del cambio" está rebasando 2019 con una impronta continuista que no despierta pasiones ni en uno ni en otro sentido.

Los temores y las cuentas

Para ruidos y tribulaciones las que se oyeron en el interior del Parlamento la mañana en que Moreno fue investido presidente. Cientos de personas, con representación mayoritaria de colectivos feministas y LGTBI, se manifestaron aquel día fuera de la Cámara para vocear que "ni un paso atrás" en los derechos adquiridos.

El vuelco político había provocado temores, pero dentro del sistema trifásico sólo Vox es favorable a la ruptura de los consensos. El Gobierno, Consejería de Igualdad mediante, lo tiene claro. El decreto que pone en marcha el Consejo Andaluz LGTBI está a punto, un paso adelante.

Más pasos adelante, con botas de siete leguas, han significado para la Junta la aprobación de los dos primeros presupuestos no socialistas. Ambos valen para casi toda la legislatura. Juan Bravo, que llegó a la Consejería de Hacienda como segundo plato, se ha revelado como uno de los pesos pesados en el gabinete de Moreno.

El hito de las dos cuentas en seis meses ha tenido el mérito de erigirse en un año de particular ponzoña política: la multiplicidad de convocatorias electorales y la interinidad de un Gobierno central casi eternamente en funciones no lo han impedido. Según los expertos, son presupuestos son continuistas y, a falta de comprobar la ejecución y el cumplimiento de las reglas, aportarán estabilidad al mandato.

Ceses en el SAS y en Ciudadanos

De la tensa calma a la explosión nuclear de la sanidad. Aquella joya de la corona punzó ya, y tanto, las meninges del PSOE y, en este primer año de andadura del Gobierno PP-Cs, amenaza con rayar el embellecido discurso de la capacidad gestora de la derecha. El relevo en la gerencia del SAS ha sido la pieza cobrada por las mareas de batas blancas, que volvieron a salir a la calle para exigir el cumplimiento de promesas, principalmente en materia retributiva.

La Consejería de Salud, además, tuvo que cargar en verano con la mayor crisis de salud pública ocurrida desde el aceite de Colza, la listeriosis, que coincidió con el desarrollo de un plan de choque para aliviar las listas de espera.

Al cese del gerente del SAS se ha añadido otra veintena de altos cargos destituidos, procedentes en mayor parte de los departamentos de Ciudadanos. El partido de Juan Marín estrena gestión de Gobierno y se ha apreciado una cierta improvisación si no bisoñez en la elección de sus altos cargos. A la novatada se une el desplome electoral de un partido que en momentos ha parecido un nido de áspides. San Telmo tiene capacidad de pegamento, pero hay rencillas que van camino de enranciarse.

Regeneración y agujeros

Igual de caducos están tomando los resultados de las auditorías de la conocida como administración paralela. La prometida racionalización de la Administración andaluza sigue siendo una promesa pese a la extinción de agencias mayormente inhábiles desde hace años. La regeneración, santo y seña del socio naranja, ha de cumplir el trámite parlamentario para hacerse realidad.

La limitación de los mandatos del presidente y los consejeros, la eliminación de los aforamientos y la protección de los soplones de corrupción aún andan ocultas en sus correspondientes procedimientos normativos. La luz regeneradora es hoy por hoy un agujero negro.

En cuestión de agujeros en la herencia recibida, el maestro de ceremonias ha sido Elías Bendodo. El consejero de Presidencia y portavoz del Gobierno se ha encargado, semana tras semana, de airear (presuntos) escándalos de la gestión anterior. La oposición a la oposición ha carburado de maravilla en las ruedas de prensa del Consejo de Gobierno.

Listas de espera en Salud, listas de espera en Dependencia, vacunas de la gripe aparentemente desaparecidos y un arsenal de "cajas fuertes" y "cámaras acorazadas" con los que Bendodo ha tratado de hundir la gestión de Susana Díaz, noqueada después de la sentencia condenatoria del caso ERE. Con los ERE, ha avisado Bendodo, hay palos "para dos legislaturas".

Confrontación

Palos y garrotes son el alfabeto con el que el Gobierno de la Junta y el de la Nación se han empeñado en construir sus últimos discursos. Mientras La Moncloa negocia una estabilidad que no llega, San Telmo se ha revelado castigando a su castigador, con la diana puesta sobre la ministra Montero, posible sustituta de Díaz en el PSOE andaluz. La acusación de deslealtad institucional gana terreno. La Junta señala "confrontación" y responde con confrontación. El balance del cierre del año dado por Moreno en Córdoba el viernes se fundamentó en una filípica contra el Gobierno en funciones. Las hostilidades quedan abiertas.

El equipo "trifachito", que es como ha hostigado el PSOE a los dos socios de Gobierno por su Vox-dependencia, se ha ido consolidando como un sistema trifásico que alumbra un Gobierno que no sólo pretende mantenerse en pie durante la legislatura, algo que no pocos ponían en duda, sino que aspira a perpetuarse cuatro años más. El generador suministra momentáneamente energía que, como la derecha en Andalucía, ni se crea ni se destruye, sólo se divide (fructíferamente).

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