Recordando a Regino Martínez Basso en el 125 aniversario de su fallecimiento
Papeles de la Villa Vieja
Regino Martínez Basso representa una figura musical esencial que impulsó la formación violinística, compositiva y docente en Algeciras durante el siglo XIX
La trayectoria vital del músico culminó con un legado artístico, educativo y patrimonial ampliamente reconocido por la ciudad de Algeciras
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El 27 de enero de 1901 falleció en AlgecirasRegino Martínez Basso, violinista, director, compositor y profesor de música. Este mes de febrero se cumple el 125 aniversario de la defunción de este gran músico al que la ciudad dedicó su calle más principal, la popular calle Ancha, que oficialmente se denomina calle Regino Martínez.
Regino Martínez nació en Algeciras el 4 de febreo de 1845 en el hogar familiar sito en el número 32 de la entonces calle Sagasta, hoy la céntrica calle Ancha o calle Regino Martínez. En este inmueble se puede ver una placa de marmol con su efigie que señala esta efeméride. Era el menor de varios hermanos, de los que solo un hermano y él mismo llegarían a la edad adulta. De este hermano proviene la descendencia de la familia en Algeciras hasta la actualidad. Sus padres se asentaron en la ciudad comprando la casa de la calle Ancha que ha estado en poder de la familia hasta hace pocos meses. Eran sus padres Regino Martínez Ortega, de Murcia, y Ángela Basso Bosio, de Cartagena y de origen italiano. La familia Basso era de origen genovés, del municipio costero de Pietra Ligure. En los bajos de su casa abrieron un obrador y un despacho de pan, negocio que fue mantenido durante décadas, dando lugar a la conocida panadería pastelería La Palma Real, ya desaparecida. Luego, tras años cerrado el local, se abrió un bar llamado El Violinista, en honor a Regino, que tras unos pocos años abierto también ha cerrado.
Martínez comenzó los estudios de violín a muy temprana edad con el maestro Francisco Cañizares. Más tarde, se trasladó a Madrid, donde ingresó en 1863 en el Conservatorio de Música y Declamación, siendo asignado a las clases de violín con el profesor alemán Johann Joseph Mollberg. También estudió con el maestro Jesús de Monasterio y Agüeros, gran violinista y compositor que, junto a Pablo Sarasate, fueron los músicos más destacados de la escuela violinística española. Regino recibió una educación musical de primer orden. En esta etapa madrileña, Regino colaboró como violinista en la orquesta del Teatro Real, donde llegó a tocar en dos conciertos con Pablo Sarasate, quien quedó admirado por su talento.
Tras esta etapa formativa y profesional, regresó a Algeciras en 1870, donde impartió lecciones de música, se dedicó a componer obras musicales y participó en conciertos. Frente a su casa familiar, en la calle que actualmente lleva su nombre, se encontraba el Teatro Imperial o Principal, hoy desaparecido (existía en Algeciras otro teatro, el de Variedades). Es en esta época, en 1870, cuando realiza un concierto benéfico organizado por la sociedad Juventud Algecireña, de la que es su vicepresidente, en el teatro Imperial y obtiene un gran éxito entre sus paisanos, siendo desde entonces “profeta en su tierra”. En este mismo concierto participó, entre otros, un olvidado músico algecireño, Miguel Martín, pianista, estudioso del flamenco y del folklore, propietario de un café en la Plaza Alta, también tiene una calle a su nombre en la ciudad, pero esto daría ya para otro artículo. Ahora volvamos con Regino Martínez.
Debido a su amistad con Eduardo Ocón, se trasladó a Málaga, donde desarrolló una gran actividad. Fue uno de los fundadores en 1880 del Conservatorio Superior María Cristina de Málaga e inició la escuela de violín malagueña, formando a alumnos como Enrique Pino, Joaquín Palomares, Luis Alonso o Emilio Soto. En 1873, el Círculo Mercantil lo nombró socio de mérito. Ofreció conciertos en el Teatro Cervantes de Málaga, llevando a cabo labores de dirección e interpretación.
Conoció a la reina María cristina durante una estancia en Algeciras, de la que surgió una amistad y apoyo a la labor musical de Regino Martínez. Dirigió la compañía de ópera del tenor Enrique Tamberlick hasta su disolución en 1883. Ese mismo año fue nombrado director honorario del conservatorio de Málaga y regresó a su localidad natal.
El director de orquesta y compositor Juan Carlos Ocaña, presidente de la Asociación Amigos de la Música, con motivo de la exposición por el 175 aniversario del nacimiento de Regino Martínez (2020) rescató dos partituras inéditas de este violinista algecireño, que estaba entre el material que la familia de Regino aportó para dicha exposición. Se trata de una polka, titulada La Polka de la Despedida, cuya partitura para flauta ha sido recuperada, valorada y vuelta a ser interpretada en los actos conmemorativos de este centenario. Era una obra que se utilizaba para despedir a los soldados que embarcaban rumbo a la guerra de independencia de Cuba. La otra pieza se titula Algeciras y es una composición para virtuosos del violín, de difícil ejecución.
La vida de Regino Martínez acabó a sus 46 años debido a su precario estado de salud. Su muerte fue muy sentida entre los algecireños y la prensa se hizo eco del suceso. Esta triste fecha fue el 27 de enero de 1901, en su casa familiar. Tres días después de su pérdida, el Ayuntamiento cambió la denominación de la calle Sagasta por la de calle Regino Martínez. Colocándose la placa conmemorativa en la fachada de su casa años después, en mayo de 1914. Como curiosidad, la casa de Regino está situada entre las casas del poeta José Luis Cano (en cuya fachada todavía se puede ver una placa conmemorativa) y la del médico Buenaventura Morón. En definitiva, la vida y obra de Regino Martínez Basso fue breve pero intensa y merece ser recordada.
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