Historias de Algeciras El Trienio Liberal en Algeciras (IV)

  • Este año se cumple el 200 aniversario de esta destacada etapa en la historia contemporánea de España, que dejó una huella política, social y económica en la localidad

En la época de Riego, la casa Consistorial algecireña estaba en la calle Ancha. En la época de Riego, la casa Consistorial algecireña estaba en la calle Ancha.

En la época de Riego, la casa Consistorial algecireña estaba en la calle Ancha.

Tras la reciente publicación en cinco entregas, bajo el título Riego en Algeciras 1820 (Europa Sur, 12,19, 26 de enero; 2 y 9 de febrero), comienza otra serie que intenta plasmar como se vivió en nuestra ciudad el importante periodo denominado históricamente Trienio Liberal.

Su impronta política y social, afectación al desarrollo urbano y económico de la ciudad; en definitiva, como vivieron los algecireños aquel convulso periodo liberal. Recordemos que este año se cumple el doscientos aniversario de tan destacada efemérides de la historia contemporánea de nuestro país.

Por aquellos días del primer año constitucional, al mismo tiempo que un pequeño aviso anunciaba en nuestra ciudad, que: “Un sujeto de 35 años de edad bastante instruido en los quehaceres de criado, que sabe cuidar un caballo y algún tanto de cocina, desea encontrar alguna casa para servir”; o, como así mismo, el laúd llamado Carmen, patroneado por Bartolomé Gofra salía del fondeadero algecireño, poniendo rumbo a las Islas Baleares con un cargamento de botas vacías, en Algeciras se vivía, dentro de la normalidad, el cambio de sistema político con la misma incertidumbre que el resto de la nación.

Coincidiendo con la búsqueda de trabajo del caballerizo, y de la partida del laúd Carmen del amarradero algecireño, llega hasta las autoridades marítimas locales el siguiente comunicado: “Tánger: A cosa de las once del día de hoy, ha aparecido en esta bahía con viento al Poniente y de vuelta del océano una fragata de guerra Argelina, que montaba doce cañones por banda, y sin fondear ha seguido su rumbo hacia el Mediterráneo hasta que habiendo cambiado el viento al Levante se ha mantenido bordeando hasta entrada la noche en la altura de Gibraltar y Ceuta. En el corto rato que ha estado maniobrando en esta rada he advertido que en la proa de su bordo tenía una inmensidad de marineros europeos que después he colegido que deben de ser las tripulaciones de algunos buques apresados, y creeré no engañarme si aseguro á V. E. que entre ellos había algunos españoles, pues á cosa de las cuatro de la tarde se han dejado ver por medio del Estrecho navegando para Poniente otra fragata de porte de trece cañones por banda, una goleta y una polacra de guerra sobre la costa de España; todos argelinos, y en pos de ellos nueve bergantines y polacras mercantes, entre los cuales, he podido descubrir distintamente que era española una de estas últimas”.

El citado comunicado demuestra la peligrosidad existente en esta zona para el comercio marítimo, añadiendo el citado texto: “Lo que me apresuro á poner en noticia de V. para los fines convenientes al mejor servicio y á los intereses de nuestro comercio nacional”. Finalizando con las medidas de seguridad adoptadas: “Lo que traslado á V. SS. para su debido conocimiento, debiendo añadir que por parte de la Marina se hallan destinados en el Mediterráneo el navío Guerrero y la fragata Diana que consecuente á las órdenes de S M y á las instrucciones dadas por mi antecesor en el mando de este departamento es el objeto exclusivo de su comisión unirse á la división de buques de guerra para cruzar y proteger el comercio contra las asechanzas de los argelinos”.

Mientras se observa con recelo la peligrosidad existente en las aguas cercanas del Estrecho, el Ayuntamiento de Algeciras recibe comunicación por la que el gobierno constitucionalista pretende hacer justicia con los que defendieron la libertad suscribiéndose para ello a la R. O. de 25 de marzo, que recoge: “El Ministerio de la Guerra comunica al de la Gobernación, para que vuelvan al goce de todos sus honores y exércicios de sus empleos los individuos comprendidos en las causas formadas al Mariscal de Campo Dn Francisco Espoz y Mina; el de igual clase Dn Juan Díaz Porlier; el teniente general Dn Luís Lacy; el comisario de guerra Richard; y el Mariscal de Campo Dn Mariano Renovales. Como los de las formadas en Valencia en 1817 y 1819; la de los acontecimientos del Exército expedicionario de Ultramar en de Julio, y demás de igual naturaleza”. En definitiva, el nuevo Gobierno presidido por Riego, firmó un indulto general.

Mientras el Estado liberal reconoce a los defensores del constitucionalismo surgido en 1812, en nuestra ciudad, persisten las causas contra los opositores, aplicándose el procedimiento denominado Cárcel Segura: “Antonio Franco Vecino de esta ciudad, que por cuanto haberse formado causa criminal de oficio en el Juzgado de primera Instancia de este Partido, y por ante mí, contra Ramón Peris, vecino de esta ciudad y otros, por delación de haber proferido expresiones contra los individuos del Batallón de la Milicia Nacional de la misma, tratándolos de ladrones, y otras subversivas contra la Constitución y actual sistema; en cuya causa ha abierto providencia, por la que entre otras cosas se ha mandado y declarado por preso a dicho Ramón Peris, que se purgue en la cárcel pública con embargo de sus bienes hasta la cantidad suficiente á cubrir las resultas del juicio, y que se suspendiese las practicas de otras diligencias siempre que en este mismo día prestase fianza de cárcel segura [...] en su consecuencia y para que se liberte en referido Peris de aquellas vejaciones y perjuicios que a sus intereses deben interferirle, en la forma que más haya á lugar en derecho. El compareciente otorga; que hace y recibe en fiado, preso, como carcelero comentariense al referido Ramón Peris, del cual se daba por entregado á su voluntad, sobre lo que renunció a las Leyes de la entrega, obligándose a tenerlo en su poder, de pronto y manifiesto y de presentarlo en la cárcel pública, cuando sea requerido por el Sr. Juez que compete”. Aquel procedimiento, además de una descarga para la cárcel del Partido que se ubicaba en Algeciras, también significaba un ahorro en la manutención de los presos, y un ingreso mediante la fianza.

Extracto del parte del incidente en la ropería. Extracto del parte del incidente en la ropería.

Extracto del parte del incidente en la ropería.

La inseguridad en la que en aquellos primeros meses tras la revolución vive el país, afectaba a la comunicación oficial entre las administraciones: “La correspondencia oficial que el día 10 de este mes salió de esta administración general para Ronda, San Roque, Algeciras, Ceuta, Olvera y Pruna ha sido interceptada mas allá de Osuna el 14 del mismo. Lo que se avisa para su gobierno”.

Por aquellos días en la Casa Consistorial algecireña sita en la calle Ancha, se dio cuenta de la R. O. por la que S.M.: “Sus deberes y conveniencia propia de sostener a la Patria conservando ilesos los derechos de su propiedad y seguridad personal amenazados en la falta de recursos, por el desestanco del tabaco y otras rentas en varias provincias no pagándose tampoco la contribución con puntualidad”. Tras la finalización de la primera lectura se informó de un oficio del Jefe Político, en el que se recogía: “Previene S. M cesen en sus funciones las Junta Principales de Repartimiento y estadísticas de la Contribución general, conforme se vayan instalando las Diputaciones Provinciales; entregando aquellas a estas los papeles y trabajos que hayan hecho”. Y por último, por el mismo Jefe Político, se informó de que: “Manda S. M que por ningún pretexto hagan los Gefes Militares o Ayuntamientos en lo sucesivo, uso alguno de los caudales de Correos”.

Un nombramiento por la nueva administración, afectará directamente a nuestra zona: “Por R.O. del 2 de Abril, relativa al nombramiento hecho en favor del Mariscal de Campo Dn Demetrio O’Daly para Gefe Político de los Pueblos del Campo de Gibraltar”.

Pronto, como lo demuestra el siguiente documente, O’Daly habría de ejercer las potestades del cargo para el cual había sido designado: “Parte dado al Comandante General por un ciudadano dueño de una ropería en la Plaza Baxa de Algeciras.= El ciudadano dueño de la expresada Ropería que abajo firma. Da parte al Sr. Comandante General del Campo de Gibraltar, de haberse presentado en la mañana de este día en su tienda el teniente Dn Joaquín Recaño, solicitando de mi esposa camisas hechas; y presentándole muestras de las que había de marca mayor, manifestándole ser de las que sobraron de la división del general Riego, arrojó sobre el mostrador la camisa, exclamando en los términos siguientes: C... ya no quiero camisas, me cago en Riego, y en los que siguen su partido, y me cago en la Constitución ¿qué C… se espanta Vd cada uno tiene sus opiniones? Todos esos excesos los oyó otro oficial que lo acompañaba, y cuyo nombre ignora mi esposa. Todo lo que elevo al superior conocimiento de V.S. para su determinación. Algeciras 3 de junio de 1820.= Sr. General.= Julián Arévalo.= Sr. Dn Demetrio O’Daly”.

La respuesta del General fue rápida y contundente: “El General ha mandado ponerlo preso en la Isla Verde y que se le forme inmediatamente la sumaria”. Añadiéndose a continuación en el texto: “El tal Recaño es uno de los más crueles y descarados asesinos (de que se jacta) del desastrado día 10 de Marzo en Cádiz (su Patria), á donde es conducido preso desde Granada, como comprehendido en aquella horrorosa causa”.

De modo general, y dada la importancia del servicio de correos, se toma la siguiente medida: “R.O. de 12 de Abril comunicada a los Ayuntamientos y Consejos -entre ellos el de Algeciras-, por el Sr. Gefe Político suprimiendo el empleo de Superintendente general de Correos y Caminos, con las facultades que tenía con la dirección, gobierno y manejo de dicho ramo […], limitándose la Dirección general de Correos a lo puramente gubernativo”. La oficina abierta hasta entonces en nuestra ciudad, cercana al almotacén municipal, quedó por tanto a la espera de nuevas directrices.También y por aquellos días, en concordancia con la política de destituciones reseñada, en el consistorio algecireño se recibe copia del R.D. por el que: “Para que los empleados que por adhesión al sistema constitucional fueron depuestos en el año 1814, vuelvan á ser colocados, abonándoles los sueldos del tiempo intermedio sino han obtenido otros destinos de nombramiento de S.M.”. Si sobre el papel se pretendía una acción de: justicia reparadora, en la practica no dejaba de ser un gesto político simplemente loable dado que las arcas de los Ayuntamientos, incluido el algecireño, estaban vacías.

En cuanto a la cotidianidad alimentaria local, se determina localmente: “Los trigos que se introduzcan en esta Plaza para la molienda, paguen al año los derechos que deban satisfacer”.

En esta permanente y constante comunicación del poder central con los Ayuntamientos, se recibe en el despacho del Alcalde algecireño, José Suárez, el siguiente escrito: “Para su obligada lectura y posterior publicidad, el R.D. por el que los Curas, Párrocos, Maestros de primeras letras y los de Universidades ó Colegios expliquen a sus respectivos feligreses y discípulos la Constitución de la Monarquía”. Desde el poder doceañista se buscan aliados para cambiar la sociedad, tanto en los púlpitos como en las aulas. A los segundos, sin duda los tenían ganados para la causa; entre los primeros imperaba el recelo y el deseo de volver al orden anterior.

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