emilio calatayud. juez de menores y escritor

"Condeno a acabar la ESO y ríen; al final se acuerdan de mis ancestros"

  • "Habría que aplicar un artículo 155 en las escuelas porque el Código Penal obliga a los niños a respetar a sus padres mientras vivan con ellos"

El juez Emilio Calatayud, días atrás en Jerez. El juez Emilio Calatayud, días atrás en Jerez.

El juez Emilio Calatayud, días atrás en Jerez. / pascual

El juez Emilio Calatayud (Ciudad Real, 1955) llenó días atrás el salón de actos del colegio Jesús María 'El Cuco', en Jerez, donde acudió a impartir su conferencia sobre los derechos y los deberes de los hijos. Los padres de los alumnos coparon las casi 400 plazas. Es juez de Menores desde 1987.

-¿A qué cree que se debe el éxito de sus conferencias?

-Vaya por delante que siempre doy la misma. Yo no he inventado nada. Lo que digo es de sentido común. Ahora no se habla claro por lo políticamente incorrecto. La gente piensa lo mismo que yo pero parece que al decirlo un juez tiene más importancia.

-¿Hemos perdido el norte?

-Sí. Si mi experiencia después de 37 años como juez puede ayudar, pues mejor que mejor. Mis opiniones son rebatibles y mis sentencias apelables. Fui muy criticado por decir que las niñas de ahora se hacían fotos como putas. Por lo visto tendría que haber dicho que se hacían fotos erótico-místicas. Vamos a ver, yo soy padre de mis hijos, no su amigo. Eso es de cajón. Eso su padre no se lo tenía que decir, al igual que sabías que tenías que obedecer y respetar.

-¿Vamos a peor?

-Vamos a peor. Hay un choque muy grande. Los niños de ahora viven como adolescentes y los adolescentes lo hacen como adultos. Pedro Sánchez -secretario general del PSOE- quiere dar voto a los 16 años. Si queremos aumentar en democracia que voten a los 6 años (dice con ironía). Los niños cada vez son más inmaduros. Habría que alargar la edad para alcanzar la mayoría.

-¿Qué futuro augura a esta generación?

-Nuestros hijos conforman la generación que va a vivir mucho peor que sus padres y no están preparados para ello. Los chavales están indefensos y no se les habla claro. Y van a hartarse de llevarse palos.

-Ciertamente los padres andan muy preocupados...

-La gente está preocupada, y es que esta época es muy complicada. Por ejemplo con las nuevas tecnologías. Es difícil ser padre y también lo es ser hijo. Yo soy juez por la mano dura de mi padre, que me internó en Campillos. Si nazco hoy no soy juez, fijo.

-¿Dónde fallamos?

-Un fallo tremendo es la falta de autoridad de los padres, en la escuela, de la sociedad, de los políticos. Además falta ética profesional y moral. Parece que suena así como a facha o a católico, pero se trata de valores fundamentales. Estamos fallando en Educación. Si tú eres una buena persona no maltratarás ni explotarás obreros. La manifestación del 8-M fue un éxito, pero no se debe olvidar que los chicos y las chicas de hoy son más machistas a cada día que pasa. No son dialogantes. Son posesivos... "Mi chica, mi novio...". Vamos para atrás. Por ejemplo, sólo he condenado en mi carrera a dos gitanillos por maltratar a sus parejas. Por algo será, ¿no?

-¿Tiene motivos para la esperanza?

-Por supuesto. Si no creyera en la capacidad de mejorar no desempeñaría mi labor. Vamos a ver, los catalanes han sido como un niño malcriado al que se le ha dado todo y ha pasado lo que todos conocemos. Los niños también tienen su 155: el Código Civil dice que deben respetar a sus padres mientras vivan con ellos. Habría que hacer un 155 para la escuela. Tienen el derecho de estudiar, pero también el deber.

-¿Cómo ha cambiado la juventud durante su carrera?

-Antes nos entraban los marginadillos. Ahora entran de todas clases. Las niñas se han incorporado mucho a la delincuencia. Hay delitos de clase media y alta. Los delitos con los móviles son propios de la clase media y alta. Yo fijaba en los 14 años la edad mínima para tener móvil, ya que entonces tienen responsabilidad penal. Regalar móviles con 8 años es una barbaridad.

-¿Qué se desprende de sus reconocidas sentencias ejemplarizantes?

-Vaya por delante que mis sentencia son duras. La que impongo 25 veces al año a chavales de entre 16 y 17 años es que aprendan a leer. Otra que impongo 250 veces al año es condenar a chavales de edades comprendidas entre 15 y 17 a que acaben la ESO. Al principio se ríen, pero cuando se percatan que tienen que estudiar y aprobar se acuerdan de mis ancestros (ríe).

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