Provincia

Cádiz: dos escaños en juego

  • La última y reciente referencia electoral -el 22-M- combinada con la tendencia de los sondeos señala que la pelea entre PP, PSOE e IU es más ajustada de lo que parece

Más allá de los discursos políticos, propuestas o errores de gestión que movilizan al electorado -que tienen mucha relevancia- lo cierto es que, al final, el resultado electoral depende de un reparto matemático. Y esos números -salidos del principio una persona, un voto- serán una vez más cruciales para repartir los puestos de representación que los ciudadanos decidimos. Y los números que presenta la provincia de Cádiz en estas elecciones a Cortes Generales demuestran que el resultado está más ajustado de lo que en un principio puede parecer.

En el contexto político actual se cuenta con un punto de partida relevante: hace sólo seis meses que se consultó al mismo cuerpo electoral -si bien el censo ha aumentado en 18.257 electores- y los resultados obtenidos ofrecen una referencia cierta de la voluntad de sufragio de los gaditanos. Sin embargo, esta referencia no es válida como extrapolación directa a los comicios del domingo -que adelanto ya que significaría un reparto de cuatro escaños al PP, dos al PSOE, uno a IU y otro al PA-, porque hay múltiples factores que lo alteran.

Eso no significa que las votaciones del 22-M no sean un dato muy útil para analizar, en términos numéricos, qué está en juego en las urnas de la provincia.

Con una participación del 59,48%, el PP aventajó al PSOE en mayo en 11,04 puntos, quedando los socialistas por debajo del 30% (26,3%) de los votos válidos, mientras IU logró el 12,42%.Y la participación será el primer factor que previsiblemente cambiará. Las estimaciones de los sondeos apuntan a que rondará el 70%, lo que aumentaría el número en unos 115.000 votos más que los emitidos en mayo, que es una cifra nada despreciable.

Siguiendo la tendencia de los sondeos, los dos partidos mayoritarios aumentarían la proporción de ciudadanos que les votarían: el PP crecería entre nueve y diez puntos, partiendo del 37,34% de mayo. El PSOE también aumentaría, aunque bastante menos, entre 3,5 y 5 puntos sobre el 26,3% de las locales. A IU, por contra, los sondeos le pronostican una tendencia al alza respecto a las últimas generales pero que suponen una brusca caída respecto a mayo.

El reparto de escaños por el método D'Hont a la vista de estos datos pone de manifiesto un hecho relevante: la extrapolación directa de las municipales sí marca un suelo muy definido. El PP tendría garantizados cuatro escaños y el PSOE otros dos. Luego la pelea en Cádiz se centra en asignar los dos diputados que restan, toda vez que la provincia tendrá ocho y no nueve representantes, tras perder uno en beneficio de Madrid.

Y hete aquí el dilema: ¿se repartirán estos dos escaños entre los partidos mayoritarios sin más o existen probabilidades matemáticas, siempre desde las premisas marcadas, de que IU también esté luchando por uno de ellos?

Apliquemos de nuevo el método. IU obtuvo en mayo 70.244 sufragios para lograr el 12,42% de los votos válidos antes citado. Se trata de una cifra relevante y que se sitúa claramente en el umbral de estar entre uno de esos dos últimos restos que asignen diputado. Además, el apoyo obtenido en las municipales hace seis meses no estuvo alterado por el peso de un candidato carismático. Responde más a un voto ideológico de izquierda que ha sido determinante, por ejemplo, para decantar quién gobierna hoy la Diputación. Basta ver qué pueblos visitó ayer mismo en la Sierra el candidato Manuel Chaves para entender que el voto de IU puede alterar los pronósticos de cinco a tres e incluso de empate a cuatro que son la constante de los sondeos. Es difícil encontrar razones para que ese voto de IU se desplome hasta suponer el 6% o 7% que vaticinan algunas encuestas.

Una participación del 70% pronostica un total de votantes cercanos a los 690.000 electores. De éstos hay que descontar votos en blanco y nulos, que en mayo se acercaron a la destacable cifra de 20.000 sufragios. Con esos parámetros y la proporción de votos a candidaturas que para cada partido aventuran las encuestas, la pelea está mucho más ajustada de lo que en principio parece.

De hecho, se abren tres escenarios más probables -PP 5, PSOE 3; PP 4, PSOE 3, IU 1, y PP 5, PSOE 2, IU 1- y otros dos extremos -PP 6, PSOE 2, y PP 4, PSOE 4- de los cinco posibles. Si IU mantiene un cuerpo de votantes capaz de llevarse el séptimo u octavo escaño que se asigne, la ventaja que exista entre PP y PSOE será sustancial para ver cuál de los dos se lleva el restante. Los números en ese caso juegan a favor del PSOE, porque la distancia debería ser mucho más grande que la de mayo para perder el tercer escaño a favor del quinto popular. Si, por contra, IU se queda fuera, el quinto del PP sería más probable que el empate a cuatro.

Los restos estarán muy ajustados y, lo más importante, reconforta saber que cada voto cuenta.

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