Sine die

'In nomine Dei'

La ausencia de pasos en la calle por la pandemia ha propiciado la organización de una serie de exposiciones y actos paralelos

Durante años, es una circunstancia personal que no creo interese a nadie, he sido crítico con tanta conmemoración de efemérides, como si la única forma de leer a un escritor, escuchar un concierto o admirar un cuadro fuese con motivo de algún aniversario relacionado con la vida de su autor. Primer centenario de la muerte de fulano, ciento cincuenta años del estreno de tal ópera, segundo centenario de la edición de tal novela… y así sucesivamente, como si no hubiese otro motivo para valorarlos. Esta política cultural de celebración de fastos y aniversarios ha dominado y domina, gran parte de la actividad cultural de ayuntamientos, ministerios y entidades varias. Es lógico que algunas, como la relativa al 92, la vuelta al mundo de Magallanes o la primera edición del Quijote, no pasen desapercibidas, pero hay conmemoraciones que mueven a la sonrisa, cuando no al rechazo por motivos unas veces absurdos y otras por ser políticamente correctos, como es el caso de Hernán Cortés.

Mi opinión cambió a partir del centenario del nacimiento de Luis Cernuda, con su magnífica exposición en el Monasterio de Santa Inés de Sevilla y gran cantidad de reediciones de sus obras, así como facsímiles de revistas y poemarios fuera del alcance de los que nos consideramos cernudianos. Tal vez lo más importante, el objetivo a perseguir, sea la permanencia de unas valoraciones que solo el tiempo será capaz de calibrar y discernir.

La ausencia de pasos en la calle y cultos externos en estos tiempos de pandemia, ha propiciado la organización de una serie de exposiciones y actos paralelos entre los que destaca la llamada In nomine Dei. El esfuerzo de organizadores y patrocinadores ha sido descomunal. La idea de reunir una ingente cantidad de obras de arte relacionadas con la Semana Santa, desde escultura, pintura, orfebrería, bordados, talla, joyería, hasta conciertos de música sacra, mesas redondas sobre Historia o Literatura relacionadas con ella, supone un enorme esfuerzo, no solamente económico sino humano. El diseño de la muestra, la confección de sus contenidos y la capacidad de llevarlos a cabo, así como su coordinación y ejecución resultan dignos de admiración. La Semana Santa y la cuaresma, aunque aquella sin pasos en la calle y ésta sin viacrucis ni pregones, serán diferentes. Podría ser un punto de inflexión que nos invitara a ver un poco más allá de ciertos excesos.

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