Cultura

Más héroes para la Historia

Así luce el cine europeo de qualité hecho para las academias, los premios y el prestigio: aseado, épico, lujoso, caro (se dice que estamos ante la película de mayor presupuesto de la historia del cine danés)... todo eso nos trae empaquetado esta producción sobre los avatares de dos estilizados y existenciales héroes de la resistencia danesa contra la invasión nazi durante la II Guerra Mundial, episodio poco difundido que sigue sumando anecdotario a la inagotable fuente de argumentos cinematográficos sobre aquel conflicto.

Partiendo de la Historia y de hechos y personajes reales, Flame & Citron se reviste de viejas hechuras de cine de género, reconstruye la época con amplio presupuesto y alarde de producción y está protagonizada por héroes taciturnos de raigambre literaria con los que resultará inevitable identificarse.

No obstante, Flame & Citron se permite sus pequeñas licencias de estilo, sus desviaciones consentidas del canon exportable. Para ello, dibuja a dos personajes (Mikkelsen, penúltimo malo Bond, y Lindhardt) con un acusado perfil autoconsciente que los distancia, aparentemente, de los viejos y rígidos arquetipos del héroe aventurero. Así, escuchamos sus pensamientos susurrados, observamos su sufrimiento, sus contradicciones y sus dudas morales, también sus cuitas sentimentales en el fragor de la insurgencia. Pero a pesar de todo, eso no es lo determinante. Lo importante sigue siendo la acción espectacular, el tiroteo hiperrealista orquestado por la cámara y el montaje, el suspense (o el despiste, cabría decir), la intriga (escasa), el viejo juego del espía espiado y el agente doble (o triple), la espiral de la paranoia. Y por supuesto, la moraleja que nos redima: de cómo ciertas ficciones pueden ayudar a reconstruir la imagen de los verdaderos mártires y mitos de la patria.

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