Cultura

Sandra Bullock y Ryan Reynolds, amor a la gresca

  • La actriz intenta reverdecer laureles con una comedia romántica dirigida por la especialista Anne Fletcher, donde es una editora con problemas nacionales

Sandra Bullock es de estas estrellas de Hollywood que han hecho de la irregularidad su marca de fábrica. Sabemos ya que el mundo del cine es movedizo por naturaleza, pero lo suyo ya es de marca. Aunque siempre le ha dañado su indefinición. Ha derivado entre ser la vecinita de enfrente y un dramatismo de difícil engarce. También ha sufrido el cambiar de género como buscando el traje artístico que mejor le cuadraba, dando sensación de querer tocar muchos palos a la vez. Así, tras ponerse en el mapa a primeros de los 90 con filmes de acción, como Demolition Man o Speed, dio un bandazo hacia la comedia sofisticada con Prácticamente magia y Las fuerzas de la naturaleza, que no consiguieron que cuajara como estrella romántica. También lo intentó como actriz dramática por el conocido expediente de hacer un papel terminal como el de alcohólica en 28 días, donde coincidió con otro que sabe de carreras excéntricas como era un Viggo Mortensen pre Señor de los anillos. Tras parar en el thriller aparentemente sofisticado en la olvidable Asesinato 1-2-3, se volcó en el cine de prestigio formando parte del heterogéneo reparto de Crash e hizo parada en el terror psicológico con Premonition. Demasiados tumbos en tan poco tiempo.

Por ahora, Sandra Bullock se conforma con intentar hacerse su hueco en este sobrecargado verano donde tendrá que competir con Harry Potter, Denzel Washington y Johnny Depp en sendas películas que irán llegando las próximas semanas. Vuelve a la comedia romántica con La proposición, aprovechando el gran momento que vive en el cine americano este género urbano y amoroso. Para ello se ha buscado la complicidad de una cineasta experta en estas lides, Anne Fletcher, que manufacturó el éxito de 27 vestidos. Sin duda, la actriz busca aguas más seguras tras el traspiés taquillero de sus últimos intentos de abrirse horizontes profesionales. Ya sabemos que las comedias románticas (orom-coms, como se llaman en el argot de Hollywood) se dividen o bien en aventuras con adolescentes que buscan su primer amor o en gente talludita y maleada que busca el definitivo. La proposición forma parte de este último bloque, aunque tiene una insospechada deriva social con el tema de la inmigración ilegal, que aplicada al sector social protagonista del film es menos dolorosa.

Y es que Sandra Bullock da vida a una déspota editora a la que un día se le puede hundir la vida cuando se descubre que en realidad es canadiense. A no tener legalizada su situación, la implacable administración de inmigración estadounidense la quiere deportar. Para evitarlo, finge estar prometida a su asistente (Ryan Reynolds), al que ha tiranizado durante años. Presionado por su posible despido si no accede al montaje, se tiene que llevar a su jefa y forzada novia a Alaska para el 90 cumpleaños de su abuela. Junto a la pareja protagonista destacan en el reparto los veteranos Mary Steenburgen, Craig T. Nelson y la estrella de Watchmen Malin Akerman.

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