Cultura

Felipe VI acompaña a Fernando del Paso en la víspera de la entrega del Premio Cervantes

Hay que hacer llegar "a todos los que ríen y los que lloran" la palabra "cargada de libertad y de diálogo abierto al servicio del hombre" de Miguel de Cervantes. Con estas palabras abrió ayer el Rey su discurso durante el tradicional y solemne almuerzo con personalidades del mundo de las letras que se celebra en la víspera de la entrega del Premio Cervantes en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, justo cuando se cumplen 400 años de la muerte del autor del Quijote.

El galardonado de esta edición, el escritor mexicano Fernando del Paso, escuchó a Felipe VI junto a un centenar de comensales congregados en el madrileño Palacio de Oriente, entre ellos dos ganadores del galardón, el chileno Jorge Edwards y el español Antonio Gamoneda.

En el brindis, el Rey afirmó que, desde su primera novela, Fernando del Paso ha tejido "realidades históricas, sueños, mitos, tradiciones prehispánicas y ecos de la literatura universal", para armar un discurso literario que la crítica ha calificado de "monolítico fluvial" y "lleno de meandros, como el Quijote". Su discurso ensalzó los "valores" de la obra universal de Cervantes, de quien el poeta Blas de Otero dijo "escribe como los ángeles y responde como los hombres". Cervantes creía en una "literatura de la experiencia", dijo el Rey, y en ella "podían entreverarse cosas prodigiosas que parecieran verosímiles, pero siempre con la vida como modelo" y dejando que el habla común "corriese libre mezclando lo racional y lo imaginario". Por eso Felipe VI subrayó que "al leer el Quijote nos sentimos todos compañeros de camino, llamados a compartir un diálogo interminable sobre lo divino y lo humano, con la inmensa y variada multitud de interlocutores".

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