Arte jondo

La Bienal busca sinergias flamencas

  • El director de la Bienal, Antonio Zoido, quiere celebrar los 40 años del festival en 2020 con una gran coproducción internacional y mayor presencia en el Maestranza y en pasarelas como Simof

'Una oda al tiempo' de María Pagés en el Maestranza durante la pasada Bienal. 'Una oda al tiempo' de María Pagés en el Maestranza durante la pasada Bienal.

'Una oda al tiempo' de María Pagés en el Maestranza durante la pasada Bienal. / Juan Carlos Muñoz

Llegó al cargo en octubre de 2017 y en este año y casi cuatro meses al frente de la Bienal de Sevilla el investigador Antonio Zoido (Monesterio, Badajoz, 1944) se siente con ganas e ideas para afrontar una segunda edición. "Justo celebraremos los 40 años de la Bienal y es muy interesante preparar una efeméride así, dando vida a la línea tradicional clásica del flamenco y teniendo a la vez en cuenta la renovación, lo que el flamenco aporta de vanguardia o contemporaneidad".

El Consistorio apostó por renovar a Zoido para que pudiera "trabajar con un horizonte amplio" y de ese modo "garantizarle a la Bienal estabilidad", aumentando para ello los presupuestos y propiciando, según avanzó el delegado de Cultura Antonio Muñoz, la coproducción internacional con otros teatros y centros de creación. La próxima Bienal, de hecho, durará más. Será de nuevo de cinco fines de semana, del 4 de septiembre al 4 de octubre, y mantendrá algunas de las señas de identidad que Zoido ha puesto en marcha en su etapa, como el ciclo de guitarra flamenca en el Espacio Turina "porque aunque el flamenco haya incorporado otros instrumentos, la guitarra siempre ha de ser la reina".

Sin embargo, en estos meses en que puede pensar y programar con tiempo para esa reflexión que a él se le antoja tan necesaria, Zoido lamenta que "esta ciudad no acaba de captar la importancia de la Bienal", declara a este medio. "El Teatro Nacional de Chaillot abre temporada con Rocío Molina y apuesta por ella durante una semana en cartel, y lo mismo ocurre en París con Andrés Marín y, por supuesto, con Israel Galván. Se les programa porque se sabe que van a llenar. Aquí, en cambio, hay espectáculos que llenaron en la Bienal y podrían estar haciendo temporada en los teatros como el Maestranza. Creo que a menudo se programa al margen de lo que ha ocurrido en la Bienal y espectáculos –el de Farruquito y otros, por ejemplo– que han llenado, no son tenidos en cuenta en temporada".

Por eso quiere hacer una gran producción propia y varias coproducciones en 2020 de la mano de los grandes teatros internacionales. Si en la anterior Bienal, 38 de los 60 espectáculos colgaron el cartel de no hay billetes, a él no le obsesiona la taquilla. "Estamos en unas cifras en las que no llegamos a cubrir toda la inversión pero no somos deficitarios y en la pasada edición tuvimos una mayor recaudación con siete espectáculos menos que en 2016".

Antonio Zoido (Monesterio, Badajoz, 1944). Antonio Zoido (Monesterio, Badajoz, 1944).

Antonio Zoido (Monesterio, Badajoz, 1944). / Juan Carlos Vázquez

Pero aumentar la proyección internacional de Sevilla pasa también por lograr para su XXI Bienal, cuando cumplirá cuarenta años, el respaldo "más amplio" de los ciudadanos y de las empresas radicadas en Sevilla "porque así la Bienal podría aumentar su implicación en nuevos proyectos". Pero, para ello, se necesita un cambio de mentalidad. "Hay que convencer a la gente de la importancia de las sinergias. Hay que meter esa idea en la vida sevillana. Por eso tenemos en mente crear entre la Bienal y otros eventos europeos un Centro de Transferencias Artísticas y Tecnológicas", avanza.

Una espinita que él tiene clavada, sobre todo, con la moda flamenca. "No puedo entender que en una ciudad donde cada año tantas mujeres renuevan su vestido y sus complementos, que tiene dos pasarelas importantísimas de moda flamenca, como Simof y We love Flamenco, no arranquen con una gran gala flamenca de la mano de la Bienal. Somos la única ciudad del mundo donde 200.000 ó 300.000 mujeres se compran cada año trajes o pendientes de flamenca. La Bienal y la moda no pueden ignorarse la una a la otra".

Zoido, gran aficionado a la lírica y las artes escénicas, cree necesario también redimensionar la relación del principal teatro musical de la ciudad, el Maestranza, con el flamenco. "Jamás seremos la Scala de Milán ni la compañía de ópera del Covent Garden de Londres, no vamos a ser el principal teatro operístico del mundo, pero el Maestranza sí debe ser el primer teatro flamenco del mundo, el templo de los grandes montajes flamencos. Tomarse en serio esto acabaría también con los problemas de financiación del Maestranza porque esos montajes serían un éxito de taquilla, sanearían las cuentas".

"La Bienal de Sevilla y la moda flamenca no pueden ignorarse la una a la otra"

Una de las ideas que le obsesiona es dejar memoria, hacer historia, recopilar información. "Somos un equipo muy bueno pero muy pequeño. Ahora que se cumplen 40 años de vida deberíamos recuperar el recuerdo de las decenas de grandes estrenos de las sucesivas ediciones. También deberíamos editar las letras que se han estrenado en la Bienal, donde se ha producido también una renovación del cancionero flamenco".

Llegados a este punto, Zoido se vuelve circunspecto, serio. "El cante no se está renovando del mismo modo que lo ha hecho el baile o que lo está haciendo la guitarra. Renovadores fueron El Lebrijano, Morente, Camarón sobre todo gracias a su encuentro con Paco de Lucía, Calixto Sánchez incluso... Necesitamos voces que rompan, que digan por dónde van a ir los tiempos. Eso, que tan claro lo vemos en el baile, está aún por escribirse y lo idóneo es que ocurra, como no, en la Bienal de Sevilla".

A él, licenciado en Filosofía, no le arredran las críticas. "Estoy en esto por gusto, por mi edad ya tengo años para estar en mi casa jubilado pero creo que hay cosas que cualquier aficionado e investigador del flamenco como yo podía sumar a la historia de la Bienal. Y en eso estamos".

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