La evolución de la población

Cádiz pierde habitantes sobre todo entre los 25 y 39 años de edad

  • La diferencia entre bajas y altas por el cambio de residencia se mantiene estable

Paseo por una calle del centro de Cádiz, en una imagen de archivo Paseo por una calle del centro de Cádiz, en una imagen de archivo

Paseo por una calle del centro de Cádiz, en una imagen de archivo / Julio González

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Cádiz perdió más de 3.500 habitantes entre 2011 y 2017, según el estudio de variaciones residenciales que analiza las altas y bajas que se producen en el padrón municipal centradas, siempre, en los cambios de residencia y que ha publicado el INE.

En los primeros años de esta década, sobre los que se basa el informe, la media del balance, siempre negativo, ha rondado entre los 500 y 600 vecinos de pérdida. En el último periodo, 2016 y 2017, el descenso se ha reducido a los 400 empadronados, lo que, dentro de lo que cabe, supone una tendencia a una cierta estabilización de la población, aunque estamos aún muy lejos de lanzar las campanas al vuelo y parar la sangría que se viene produciendo desde hace un cuarto de siglo, al menos en lo que se refiere a las variaciones estacionales.

La altas son mayoritariamente de personas procedentes de otros puntos del país. Es una tendencia que se mantiene año tras año. Así, en 2016 se produjeron 2.825 bajas nacionales frente a apenas 165 bajas internacionales; mientras, en 2017 fueron 2.216 las altas nacionales frente a 355 internacionales. Los censos de los últimos años reflejan también el aumento de la población extranjera en Cádiz, mientras que la autóctona sigue a la baja.

Resulta especialmente interesante ver cómo se producen dientes de sierra entre altas y bajas según los grupos de población.

De esta forma el mayor número de bajas en cuanto a variaciones residenciales se produce entre los 25 y los 39 años de edad, lo que coincide con la primera parte de la vida laboral de cada persona.La media es de 1.200 personas cada año con unas altas que rondan entre las 960 y las 1.100, lo que significa siempre un resultado final negativo para la ciudad.

El mayor número de altas se produjo en 2012 entre los 30 y 34 años de edad, con 623 vecinos. Ese mismo año se logró el récord de bajas, con 449 personas.

Destaca también el dato de las altas entre los 0 y 15 años de edad. A priori habría que pensar que la cifra sería siempre favorable a las bajas frente a las altas. Sin embargo, salvo en 2013 y 2014, hay un predominio, ciertamente no muy acusado, de las altas residenciales, con cifras que oscilan entre los 450 y 600 niños, frente a unas bajas que van de 400 a 520. En todo caso, en el bloque de edad comprendido entre los recién nacidos y los 4 años, hay un reparto igualado en cuanto a años entre aquellos donde hay un resultado positivo o negativo para la ciudad.

Además, en los dos últimos años estudiados por el INE hay predominio de las altas en el padrón de la ciudad frente a las bajas en el grupo de edad entre los 10 y 24 años de edad.

Estos números bajan por debajo del centenar cuando se alcanza una edad cercana o que supera el umbral de la jubilación, con un predominio de los que cambian de residencia.

Hay que tener en cuenta que buena parte de este bloque de edad (60 años en adelante) y el comprendido entre los 0 y 15 años de edad, son grupos de población cuya movilidad depende de quienes están al frente de cada familia y que pueden moverse por cuestiones laborales.

Aunque, globalmente, Cádiz pierde población por todas partes, es especialmente alarmante entre los colectivos más jóvenes que, a medio plazo, serán los que se apoye el desarrollo de la misma ciudad.

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