Encuentro de vuelta dialéctico

El debate de Atresmedia: Juego de cromos

  • El segundo encuentro fue más bronco, con Pablo Iglesias más templado, Pedro Sánchez más descansado y Pablo Casado y Albert Rivera a la yugular

El plató de Atresmedia, con excelente iluminación que ampliaba los espacios El plató de Atresmedia, con excelente iluminación que ampliaba los espacios

El plató de Atresmedia, con excelente iluminación que ampliaba los espacios / Atresmedia

En esta batalla en el Poniente de La Sexta los aspirantes a la Moncloa se pelean entre ellos, con los comentarios previos de García Ferreras como si fuera un comentarista de rugby. Qué emoción. Ylos nervios hicieron mella en algunos momentos entre esto guerreros charlatanes. Pero a lo lejos, oíd, no es el silencio, sino el susurro de las pisadas de los Caminantes Blancos, en la plaza de toros de Las Rozas. Vox hizo que la lucha de este martes fuera más cruenta.

El más necesitado de remontada, Pablo Casado, salido de un anuncio añejo de Cortefiel, acentuó la gesticulación para sus argumentos y ataques a Pedro Sánchez. Mucho Torra. Demasiado. El socialista se puso Grecian 2000, menos canas, más descansado, más mentalizado ante su defensa a ultranza (y una corbata equivocada, que hacía efecto moiré).

En el plató de Atresmedia todos salían más favorecidos. En la privada utilizaron mejor la iluminación que en TVE, creando espacios más amplios en el set diáfano. El video wall cambiaba de tonalidad según la temática, con pantone pálido, con pliegues de animación suave y un ático de líneas blancas (todo inspiración de la imagen corporativa de la casa) sobre negro, reflejo en el suelo. Las imágenes de anoche tenían más volumen que en el Estudio 1. Lo que fallaban eran los atriles tipo Ikea, pese a que la intención era que no fueran burladeros.

En un escenario que realzaban los trajes oscuros, Pablo Iglesias, templado hasta lo ejemplar, optó por jersey negro y pin republicano, pantalón claro, con un aspecto de profe, o más de estudiante pidiendo una beca que otra cosa. Salió en defensa de Sánchez con la muleta.

Albert Rivera afianzó su look Kennedy-Suárez, pero no estábamos en el debate de Nixon. Volvió a ser tan interactivo que estuvo al filo de lo patoso (otra vez). Y otra vez invadió el espacio de Sánchez, para entregarle su tesis mientras este le aguardaba con el libro de Abascal. Y el pergamino de corrupción. Juego de cromos, en un encuentro donde los regalos y las cartulinas no tenían efecto sorpresa.Una pelea bronca por momentos, tensa en general, más dialéctica, al quedarse sin tantas reglas. De la lucha grecorromana en TVE se pasó a la lucha libre. Pero la americana. La de Neox. En Atresmedia saben crear espectáculo entoda circunstancia, incluso en este suplemento kamikaze de Al Rojo Vivo.

Ana Pastor y Vicente Vallés, los acertados y directos moderadores Ana Pastor y Vicente Vallés, los acertados y directos moderadores

Ana Pastor y Vicente Vallés, los acertados y directos moderadores / Atresmedia

Para eso estaban ahí, con preguntas directas, Ana Pastor y Vicente Vallés, que es como si fuera nuestra pareja de periodismo sincronizado para llevarlos a los Juegos Olímpicos de Tokio. Ana monta una gorda cada domingo, así que lo anoche estaba trillado. Buen programa pese a estos cuatro actores.

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