Elecciones Generales 2011

El debate no rompe la campaña

  • Rubalcaba se da por satisfecho por que su mensaje haya llegado a 12 millones de españoles y Bono llama a "no arrugarse". El PP propone integrar Efe en RTVE, privatizar todas las autonómicas o hacer una "federación de desconexiones".

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DÍA de tiempo muerto. O como si lo fuese. Si el balance inicial del debate entre Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy aventuraba que los 11 jornadas que restan hasta las elecciones generales del 20-N iban a ser una larga jornada de reflexión donde al PSOE le iba a resultar difícil cambiar la tendencia de la campaña, el día de ayer confirmó el augurio. Rubalcaba se reunió a primera hora con su equipo en Madrid, y de allí salió un primer mensaje, no de derrota, pero tampoco de victoria. Lo importante para Rubalcaba, y los socialistas, es que 12 millones de personas pudieron conocer su proyecto de mantenimiento del Estado del bienestar. "Lo más importante no es quién ganó, sino que millones de españoles conocen el proyecto", afirmó el candidato a un grupo de jóvenes en Talavera, Toledo, provincia a la que el candidato dedicó toda su jornada. Ya por la noche, en un mitin en la capital manchega, el ex presidente autonómico José Bono repitió una frase que varios socialistas proclamaron a lo largo del día: "No nos vamos a arrugar". Eso sí, Bono y Rubalcaba profesaron su amistad profunda en público, un mensaje, quizás, para el día después de las elecciones, cuando el PSOE entre en otra senda si, tal como parece, pasa a la oposición.

Vencer o perder. Posiblemente, el debate que un tercio de los potenciales votantes del 20-N vieron el lunes por la noche no dé para un balance tan tajante, pero lo cierto es que, a falta de un cara a cara de vuelta, Rubalcaba necesitará dar pasos más contundentes si no quiere que estos días que restan sean un puro trámite del camino de Rajoy hacia la Moncloa. Anoche, cinco días después del inicio de la campaña, Rubalcaba aún instaba a sus simpatizantes en Toledo a casi lo mismo: a que saliesen a la calle a explicar su proyecto.

En casa de Mariano Rajoy, en el PP, el asunto era un tanto distinto. Las dos encuestas que habían realizado dos televisiones, las de Antena 3 y La Sexta, daban al candidato como ganador del debate. La primera, por un 43,9% frente al 33,1% de Rubalcaba; la otra, por un 48,6% de Rajoy frente al 40% del contrario. Pero con independencia de esto, era el PSOE quien más esperanza había puesto en este debate, en el que su candidato debía desmontar con propuestas el supuesto programa oculto del PP o la inconcreción de éste. "Tenemos doble trabajo", mantuvo Rubalcaba en Toledo, explicar su programa y "lo que [el PP] no quiere contar".

Mariano Rajoy estuvo por la mañana en Melilla y, por la tarde, volvió a Málaga con Javier Arenas para uno de sus grandes mítines de campaña. En Melilla, le dijo a los periodistas que se sentía satisfecho y que vio a Rubalcaba "como en toda la campaña, agresivo y amenazando con que van a caer todos los males del infierno". Rubalcaba, al que ya comienzan a llamar el "profesor Rubalcaba" por el tono de sus intervenciones, criticó que Rajoy leyera durante el debate y no contestase a las dudas que el abrió, en especial a las relativas al sistema de pensiones.

Pero, a pesar del escaso efecto que el debate ha tenido en el desarrollo de la campaña, sí generó un auténtico tsunami en las redes sociales. Según la empresa Barcelona Media, el número de mensajes en Twitter pasó de los habituales 3.600 a la hora a los 180.000 durante la emisión televisiva. De los mensajes, el 16% mencionaba al candidato popular, y el 15%, a Rubalcaba, una suerte de tablas que, no obstante, no era lo que necesitaba el aspirante socialista.

La única novedad del día la aportó el responsable de comunicación del PP, Esteban González Pons, que confirmó la intención de su partido de privatizar "total o parcialmente" todas las televisiones autonómicas, aunque añadió, en un foro con empresarios de cadenas privadas, que si no fuese así, caminarían a una "federación de desconexiones", un modelo que recuerda al período en que en España sólo había una televisión pública con espacios propios para las regiones.

Además, Pons anunció que la agencia Efe quedaría integrada en la Radio Televisión Española. El PP parece dispuesto a recortar el gasto de las televisiones autonómicas en España, que, según un estudio de Deloitte, costaron 808 millones de euros en subvenciones públicas en el año 2008.

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